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Carl Emil SCHORSKE

SCHORSKE, Carl Emil

  • Historiador del Arte
  •  
  • 1915 - New York. Estados Unidos
  • 2015 - East WIndsor. Estados Unidos

FRAMPTON Kenneth., Historia crítica de la  Arquitectura Moderna. Gustavo Gili. Barcelona, 1987.  


Págs.79-85.“La primavera sagrada: Wagner, Olbrich y Hoffmann, 1886-1912”  


Una serie de edificios expresaron el Bildungs-ideal de la Austria liberal: la universidad, el museo el teatro y la ópera, éste el más sublime de todos. (…) La cultura otrora confinada al palacio se había volcado a la plaza del mercado, era accesible a todos. El arte dejó de servir sólo como expresión de grandeza aristocrática o pompa eclesiástica; se convirtió en el ornamento, en la propiedad común de una ciudadanía culta. Por ende, la Ringstrasse dio testimonio del hecho de que Austria había reemplazado el despotismo y la religión por la política constitucional y la cultura seglar. (…) El crecimiento económico de Austria puso las bases para que un creciente número de familias aspirase a un estilo de vida aristocrático. Los burgueses ricos o los burócratas de éxito- muchos de los cuales adquirieron patente de nobleza, como Freiherr von Risach de Stifter [en la novela Der Nachsommer, de 1857]- fundaron variantes urbanas o suburbanas de la Rosenhaus, villas parecidas a museos que se convirtieron en centros de una animada vida social. No sólo los modales refinados sino también la esencia intelectual se cultivó en los salones y soireées de la nueva élite. (…) Los prerrafaelistas ingleses inspiraron el movimiento del Art Nouveau (bajo el nombre de ‘Secession’) en la Viena fin-de-siècle, pero ni su espiritualidad seudomedieval ni su fuerte impulso social reformista penetraron en sus discípulos austriacos. En síntesis, los estetas austriacos no estaban escindidos de su clase, sino con ésta, una sociedad que defraudaba sus expectativas y rechazaba sus valores. Por tanto, el jardín de la belleza de la joven Austria era un retiro de los beati possidentes, un jardín extrañamente suspendido entre la realidad y la utopía. Expresaba tanto el deleite en sí mismo de los estéticamente cultos, como la duda personal de los que no cumplían ninguna función social. 


Cfr. en Carl Schorske The Transformation of the Garden


Tal como nos informa Carl Schorske, lo que salió a la luz en 1898 como ‘la primavera sagrada`, gracias a la aparición de la revista secesionista Ver Sacrum, tuvo uno de sus orígenes a mediados de siglo en Der Nachsommer, el veranillo de san Martín de la novela idealista de Adalbert Stifter, de 1857.


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RIVERA, David.,  La otra arquitectura moderna. Expresionistas, metafísicos y clasicistas 1910-1950.


Edit. Reverté. Barcelona, 2017.


Págs.19-38.“Los alquimistas del Cubismo Checo” 


 En el comienzo de su ya clásico estudio sobre la Viena ‘fin de siglo’ [XIX], Carl Schorske se apoyaba en un análisis de “La valse”, de Maurice Ravel, para mostrar el nacimiento del mundo moderno como “un cataclismo de sonidos, en el que cada tema continúa respirando su individualidad, excéntrica y distorsionada ahora, en el caos de la totalidad”. Según Schorske, la modernidad -tal como se entendió este término en el siglo XX- tiene su origen en la debacle del orden moral y social liberal que tuvo lugar en la Belle Époque, y que obligó a los distintos actores culturales y políticos a idear nuevas formas de expresión y a entenderse con la siniestra aparición de la nueva política de masas. Los artistas y políticos modernos se vieron empujados a definir desde cero un nuevo orden filosófico y moral, que se polarizó visiblemente en dos tendencias contrapuestas: por un lado, apareció un racionalismo exacerbado, despojado y cientificista, que pretendía reducir los problemas humanos a parámetros biológicos y materiales; por el otro, se produjo el estallido de los movimientos místicos y expresionistas, que pretendían reintroducir la trascendencia a partir del estudio del yo. 


Este esquema podría utilizarse provechosamente para comprender muchas de las cosas que ocurrieron en la arquitectura de la primera mitad del siglo XX, y muy especialmente para abordar el problema esencial de la búsqueda del significado, que constituirá un tema recurrente desde la Escuela de Ámsterdam hasta el Movimiento posmoderno y más allá, pasando por la obra de Louis Kahn y por la expresividad gestual del Brutalismo. La historia arquitectónica del siglo XX puede leerse como un enfrentamiento continuo entre dos tendencias contrapuestas: 1, el deseo de extender una arquitectura ‘objetiva’, ‘funcional’, industrializada y capaz de resolver de un plumazo los problemas humanos y sociales, cuyo origen se cifraba a menudo en el pecado del individualismo; y 2, la necesidad hondamente sentida de explorar la propia identidad. 

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