Págs.19-38.“Los alquimistas del Cubismo Checo”
En este caso, sin embargo, es mucho más importante la influencia de Joze Plečnik, cuyo proyecto de fachada para la fábrica Stollwerk en Viena (I905), asi como su croquis expresionista de 1907 para una capilla, ambos conocidos por los checos, muestran caracteres diamantinos muy similares a las formas que utilizarían luego los cubistas. Las formas plegadas y angulares del Cubismo Checo parecen hallarse prefiguradas también en la cripta de la iglesia del Espíritu Santo, en el barrio vienés de Ottakring, que Plečnik había estado proyectando desde 1908. Tanto Pavel Janák como Josef Gočár, las dos cabezas de fila del Cubismo Checo admiraban profundamente a Plečnik, quien además era amigo de Kotera desde que ambos se encontraron en la Wagnerschule. Kotera conseguirá a Plečnik en 1911 su puesto de profesor en la Escuela de Artes Aplicadas de Praga. Y la fuerte identificación de Plečnik con su Eslovenia natal debió de ejercer una atracción considerable sobre los cubistas, cuya búsqueda del espíritu eslavo es del todo determinante. Janák defendía a Plecnik como ejemplo de artista sintético perfecto, en oposición a un Otto Wagner cada vez más prosaico y utilitario.
En todo caso, las posibles filiaciones europeas del Cubismo Checo parecen poco importantes en conjunto si se tiene en cuenta la influencia mucho más decisiva de los lenguajes monumentales tradicionales de Bohemia, que se encuentran sorprendentemente próximos a muchas de las soluciones estéticas adoptadas por los arquitectos cubistas. Como se ha resaltado en varias ocasiones, los arquitectos cubistas checos se inspiraron abundantemente en las bóvedas diamantinas del Gótico tardío bohemio y en las formas oblicuas e intersecadas del Barroco dieciochesco más experimental, como el de Jan Santini-Aichel; Vlastislav Hofman identificaba las iglesias husitas rurales, de estilo gótico, como una de las fuentes formales de la estética del Cubismo; e incluso se ha señalado la similitud de la estética cubista checa con “las formas facetadas típicas del cristal de Bohemia”; muchos de los detalles vanguardistas cubistas de las obras construidas poco después de 1910, durante el primer y más importante periodo de desarrollo de este movimiento arquitectónico local (como los pliegues sobre las ventanas en los edificios de Josef Chochol en Vysehrad, el portal de la Casa de la Virgen Negra, de Josef Gocár, o el de la Casa del Diamante de Emil Králiček) pueden encontrarse en portadas y remates de edificios del casco histórico de Praga, no muy lejos del emplazamiento de los propios edificios cubistas, aun cuando el tratamiento formal y la posición en la composición muestran -como es natural- diferencias de detalle.
La famosa farola cubista diseñada por Králíček en 1912; (lo único que queda de su local para la casa farmacéutica Adam) representa una estilización cubista de motivos diamantinos tradicionales, al igual que el edículo que rodea a la estatua barroca situada junto a la Casa del Diamante. Es interesante saber que Janák, Gocár, Hofman y Chochol eran miembros del Klub za starou Prahu ('Club de la vieja Praga’), que se había fundado en 1900 como protesta contra los proyectos radicales de modernización de la ciudad antigua y del barrio judío. Pero tampoco debemos olvidar que las intervenciones y construcciones de los cubistas eran vistas a menudo por los conservadores como elementos claramente perturbadores.