Inprimatu
Alvar Aalto

AALTO, Alvar

  • Arquitecto
  •  
  • 1898 - Kuortane . Finlandia
  • 1976 - Helsinki. Finlandia

 PEVSNER N. FLEMING J. HONOUR H., Dicionario de Arquitectura. Edit. Alianza. Madrid, 1984


 


pág.11."Uno de los más importantes arquitectos del siglo XX y el más eminente de su país Finlandia. Empezó con un estilo neoclásico, a la manera típicamente escandinava (1923-5) y cambió al Estilo Moderno Internacional en su magnífica Biblioteca en Viipuri (1927-35), Casa de Reposo en Paimiio (1929-33) y Viviendas para obreros en Sunila (1936-39), con grandes ampliaciones en 1951-57. Posee un gran sentido para los materiales y sus cualidades y, siendo Finlandia un país de bosques, le permitió utilizar la madera frecuentemente. También creó muebles de madera terciada y curva (1932). Estructuras de madera aparecen, sobre todo en el Pabellón Finlandés, de la Exposición de París de 1937 y en la Villa Mairea, en Noormarkku (1938). Las obras más originales de Aalto detan de después de la II Guerrra Mundial. Entonces, ya había desarrollado un lenguaje enteramente personal, bastante diferente de los clichés corrientes y sin embargo, en sus vigorosas estructuras de muros curvos y cubiertas sobre un solo apoyo, en las combinaciones de ladrillo y madera, se muestra en completa armonñía con la tendencia internacional hacia conjuntos plásticamente más expresivos. Sus obras principales son el Hall of Residencie, en el Massachusetts Institute of Technology, Cambridge (1947-49), con un frente curvo y una caja de escalera que se proyecta fuera del muro y asciende en diagonal, el Ayuntamiento de Säynatsälo (1951), la Residencia de Pensionistas en Helsinki (1952-57), la Iglesia de Imatra (1952-57), de planta enteramente libre; y la Casa de Cultura de Helsinki (1958).


 


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TRACHTENBERG & HYMANN., Arquitectura. De la Prehistoria a la Postmodernidad. Edit. Akal. Madrid, 1990


 


p.688-691.  Como su colega sueco Asplund, el arquitecto finlandés Alvar Aalto empezó a principios de la década de 1920 en el Estilo del Tradicionalismo Moderno Neoclásico, luego a fines de los años 20 fue absorbido por el Modernismo puro de Gropius, Le Corbusier y otros, que él transformó en su propia moda distintiva de Contramodernismo. Los edificios de Aalto son fáciles de contemplar pero difíciles de comprender, es decir de saber que es lo que impone ese respeto universal, especialmente desde el punto de vista de la profesión arquitectónica. Aunque presenta composiciones interesantes, les falta el emocionante impacto visual de otras obras modernas...


 


... Aalto creó bastante más que otros constructores importantes de su tiempo, una arquitectura que no apagara meramente la sed de arte o estructura puros, sino que existía una respuesta a las necesidades más directas del hombre como un ser activo y con sensaciones. Mientras que otros modernistas tendían a usar el funcionalismo como un frente, Aalto realmente lo pretendía.


 


Aalto era un realista. En vez de diseñar una arquitectura utópica para una futura humanidad de la era de la máquina, aceptó la humanidad de carne y hueso tal como era y construyó según eso. Los edifcios de Aalto no existen para ningún otro propósito que el uso humano. Provee cuidadosamente las necesidades humanas en edificios que están orientados hacia lo que llamaríamos “comodidades de las criaturas”, sin embargo, no en un exceso sibaritista, sino en una forma comedida y altruista. Sus clientes eran habitantes de orientación socialista de una tierra ártica poco poblada y destrozada por la guerra. El entorno físico hostil del frio ártico y los largos y oscuros inviernos fueron un factor para explicar la evitación de Aalto de un formalismo enérgico y su obsesión por las comodidades de calentamiento; el entorno era lo suficientemente desafiante como para que la arquitectura añadiera presión. La idea de Aalto era que el entorno hecho por el hombre debería proveer el marco nutriente que negaba la naturaleza durante la mayor parte del año. En último término su obra era una extensión arquitectónica de la seguridad “desde la cuna a la tumba” que era tan típicamente escandinava en su sensibilidad por las necesidades humanas básicas y en su fobia socialista por el lujo ostentoso.


 


El genio de Aalto al traducir los factores de experiencia en un idioma arquitectónico temporal se revela en un grupo de edificios que dideñó en 1927-28.... Aalto continuó expandiendo y refinando su estilo hasta su muerte en 1976 y llegó a una producción cumbre durante los años cincuenta y sesenta. En este período empezó a destacar como un maetro de diseño en grupo y planeamiento urbano. Su obsesión por las consideraciones "psicofísicas"su dominio de lo que conduce a una intimidad arquitectónica limitó su efectividad en los proyectos a gran escala, pero ningún arquitecto contemporáneo tuvo más éxito que él en los de la escala media y pequeña.


 


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FRAMPTON Kenneth., Historia crítica de la  Arquitectura Moderna.Gustavo Gili. Barcelona, 1987.   


 


Pág.194-204.En su perspicaz artículo sobre la tradición vernácula de las casas rurales del este de Finlandia, Aalto evocaba, casi por casualidad, las dos modalidades arquitectónicas más importantes de la segunda mitad del siglo XIX: el clasicismo romántico y la revitalización del gótico. Aunque la descripción que hace Aalto de la casa rural autóctona, con su acento en la variación del ángulo de las cubiertas, se aproxima la recomendación original de Pugin en favor de reavivar un estilo doméstico medieval, la comparación de una aldea desvencijada de Carelia con una ruina griega hecha de madera y no de piedra es una especie de imagen especular de la tesis formulada por Auguste Choisy de que las metopas del Partenón no son más que vestigios de la construcción en madera. Además de informarnos acerca de la conciencia clásica de Aalto y de su interés por un lenguaje vernáculo casi primigenio, este pasaje sirve también para presentar los dos temas estilísticos de la tradición nórdica: el estilo ‘romántico nacionalista’, que data de 1895, y la sensibilidad ‘doricista’, que surgió en Escandinavia en torno a 1910. La carrera larga y brillante de Aalto difícilmente puede valorarse sin hacer una referencia explícita a estos temas, pues, aunque nunca fue un participante comprometido en ninguno de ellos, toda su obra refleja una deuda constante tanto con la cualidad táctil de romanticismo nacionalista como con la austeridad de la forma doricista. 


 


El origen de estas dos corrientes es significativo: una deriva claramente del gothic revival inglés, pasando por el shingle style (de shingle, ‘ripia’ o ‘teja de madera’) estadounidense de H. H. Richardson; y la otra surge del clasicismo romántico de Schinkel. Helsinki, fundada como capital finlandesa en 1817 sobre la retícula ortogonal de J.A. Ehrenstöm, iba a ser particularmente proclive al estilo clásico romántico, puesto que fue trazada entorno a un conjunto de edificios representativos clásicos: el senado, la universidad y la catedral, todos ellos construidos a partir de 1818 según diseños de Carl Ludwing Engel, compañero de estudios de Schinkel. Con respecto al romanticismo nacionalista, tal es la deuda de Aalto con este movimiento que apenas se puede valorar su trayectoria posterior sin examinar primero sus orígenes y sus metas.


 


... El permanente intento por parte de Aalto de seguir criterios de satisfacción social y psicológica le apartó efectivamente de los funcionalistas más dogmáticos de la década de 1920, cuyas carreras ya estaban consolidadas cuando él proyectó sus primeras obras significativas. A pesar de responder inicialmente a las formas dinámicas del Constructivismo soviético, Aalto siempre centró su atención en la creación de ambientes que contribuyeran al bienestar humano. Incluso sus obras más funcionalistas, como el edificio del periódico Turun-Sanomat (1928), reflejan su perenne sensibilidad con respecto a la luz, que enriquece constantemente una construcción que de otro modo sería demasiado dogmática y austera.


 


   Este enfoque, tan coherentemente orgánico, aproximaba conceptualmente a Aalto al espíritu de la Cadena de Cristal de Bruno Taut, y sobre todo al trabajo de Hans Scharoun y Hugo Häring. Así pues, se le puede considerar perteneciente a ese 'grupo' de arquitectos expresionistas del norte de Europa que estaban interesados en que los edificios fuesen vivificadores en lugar de represivos. Esto significaba que la latente tiranía de la retícula ortogonal normativa debería fracturarse e inflexionarse allí donde la idiosincrasia del emplazamiento o del programa lo demandasen. En 1960, Leonardo Benevolo resumía certeramente los logros de Aalto a partir de ese punto de partida en los siguientes términos:


 


 "En los primeros edificios modernos, la constancia del ángulo recto sirve sobre todo para generalizar el procedimiento de composición, creando priori una relación geométrica entre todos los elementos, por la cual todos los contrastes pueden resolverse ya de forma geométrica, equilibrando las líneas, las superficies y los volúmenes. El empleo del ángulo oblicuo (como en el sanatorio de Paimio) crea un proceso opuesto de individualización o de concreción de las formas, dejando subsistir descompensaciones y tensiones que se equilibran por la consistencia física de los elementos o por el ambiente que los rodea. La arquitectura pierde rigor demostrativo, pero adquiere más calor, riqueza, cordialidad y, en definitiva, amplía su radio de acción, puesto que el proceso de individualización parte del método generalizado ya adquirido y lo presupone".


 


En sus mejores ejemplos, éste era un modo de construir, discreto pero sumamente receptivo, que continuaba esa tradición nórdica esencial de fundir lo vernáculo con lo clásico — lo idiosincrásico con lo normativo — desarrollada ininterrumpidamente durante cincuenta años: desde la villa Bonnier de Östberg, de 1909, hasta el auditorio Finlandia de Aalto, terminado en Helsinki unos cuatro años antes de su muerte en 1976.


 


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KOSTOF, S., Historia de la Arquitectura. Edit. Alianza. Madrid, 1985


 


pág.1281. A principios der 1950 se estaba poniendo de manifiesto de que la pretensión de que sólo había un estilo legítimo de nuestro siglo era ilusoria. Para mantener la ficción de una ortodoxia monolítica frente a la obra notablemente diversa de Mies, Le Corbusier y Aalto, se abrían dos opciones ante sus defensores. Se podría extender la base del Estilo Internacional hasta incluir estas variadas últimas afirmaciones de los maestros, junto con cualesquiera otras tendencias que ellos inspiraran entre los seguidores más jóvenes. En este caso, estaríamos admitiendo que el estilo era casi sinónimo de Movimiento Moderno en general; que todos, salvo que se tratase de acedémicos impenitentes, estaban incluidos en esta envoltura. ¿Cómo podriamos reconciliar si no esta cacareada doctrina funcionlista con la indiferencia de Mies hacia la función, y con la interpretación poética de Aalto como expresión de la vida culta? ¿Cómo podríamos insistir en que el nuestro debería ser el diseño de una edad de la máquina, cuando la glorificada tecnología de la arquitectura de metal y cristal de Mies se estaba viendo burlada por el primitivismoo casi arcáico de un Le Corbusier metamorfoseado que favorecía los materiales naturales y los métodos vernáculos? ¿Cómo podríamos aspirar a la competencia universal y sufrir el particularismo regionalista de los fineses, los brasileños y los japoneses?.


 


La opción más pura había de ser severa y censurar a los desviados. Pevsner, que en otro tiempo había purgado a Gaudí y a los expresionistas como desviaciones irracionales, atacaba ahora, entre otros, al nuevo Le Corbusier y a su progenie brasileña por propiciar "el ansia del público por lo sorprendente y lo fantástico, y por la huída de la realidad hacia un mundo mágico". Las premisas de la sociedad industrial no han cambiado, escribía Pevsner retrospectivamente en 1960. "Los arquitectos, así como los clientes, deben saber que la realidad de hoy, exactamente igual que la de 1914, sólo puede encontrar su expresión completa en el estilo creado por los gigantes de aquel pasado ahora distante". 


 


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LATHI Louna., Alvar Aalto 1898-1976. Paraíso para gente modesta.Edit. Taschen. Colonia, 2006.


 


págs. 7-15. "A los 5 años se trasladó a Jyväskyla… conocida como “La Atenas de Finlandia”… sus padres eran de ideología liberal (idiomas finés, sueco, francés, alemán..).. Desde joven pintaba retratos, escribía pequeños textos, se interesaba por el teatro y el cine, era miembro de un grupo de teatro aficionado y de diversas asociaciones deportivas, asistía a clases de piano…. Primeros cursos de enseñanza primaria dibujó un castillo de nieve de cuatro plantas.. cuando tenía 8 años murió su madre, siendo su tía Flora “Mammu” la que se hizo cargo de él.


 


En el Instituto, Alvar recibió una educación clásica cuyo espíritu humanista le dejó una huella duradera.. para Aalto era importante el factor místico…Prácticas en el estudio del arquitecto Salervo “Para la arquitectura no sirves, pero intenta hacer carrera como redactor de un periódico”.


 


Tras la selectividad estudió en la Escuela Politécnica de Helsinki… muy querida por las estudiantes, era el seductor del gremio de arquitectos y el rey de las fiestas… Su carrera se vio interrumpida en 1918 por la Guerra Civil.. La reforma de una casa en Mammula fue la primera obra que Aalto llevó a cabo.. Dos de los profesores de Aalto de la Escuela Politécnica. Usko Nyström (le familiarizó con la arquitectura de la antigüedad y la Edad Media) y Armas Lindgren (con la Edad Moderna y con a teoría de la arquitectura), fueron la piedra angular de su aprendizaje. Época viva en la que se hacían viajes al extranjero. Finalizó la carrera en 1921, para luego hacer el servicio militar.


 


El trabajo de arquitecto no acababa de funcionar en Helsinki, así que regresó a Jyväskylä y abrió un estudio de arquitectura en el semisótano del hotel mas selecto de la ciudad. En la valla del hotel escribió con letras enormes. Estudio Alvar Aalto de Arquitectura y Arte Monumental. En él trabajó con sus ayudantes de 1923-27.. publicando en su diario Sisä-Sumoi textos que aún hoy no han perdido su vigencia. En 1923 el estudio de Aalto contrató a la arquitecta Aino Marsio.. con la que se casó en 1924…. Viaje de novios rumbo a Italia, fascinación por este país que les acompañó el resto de sus vidas (adquirieron sillas, que se pueden ver hoy en día en la Casa Museo de Helsinki C/ Riihitie). Nuevo hogar en Jyväskylä, diseñado por la arquitecta Wivi Lönn.. dicha casa tan bella y acogedora influyó en las futuras casas unifamiliares de Aalto… Por la ventana de la cocina se podía ver la colina en la que construiría el campus de la universidad de Jyväskylä a principios de los años 50. Más tarde a principios de los 60 construyó en ese mismo entorno el Museo Alvar Aalto, muy cerca del primer hogar que la pareja tuvo en común.  En 1926 Aalto construyó la villa Flora (Alajarvi) siguiendo los planos de Aino.. nació su hija Hanni en 1925 … inicio de una época creativa y feliz… en apenas 4 años se llevaron a cabo 36 proyectos, de los cuales catorce  se llegaron a realizar… escribió en 1921… “Con anterioridad a la introducción de la imprenta, los pueblos precisaban edificios enormes y, sobre todo, hermosos para simbolizar sus visiones espirituales y satisfacer sus ansias de belleza. Los templos, catedrales, foros, teatros y palacios relatan la historia con más claridad y sensibilidad que los vetustos rollos de pergamino. En el mundo existía un único arte, la arquitectura, y ésta reunía de forma más armónica a la pintura y a la escultura en todas sus manifestaciones, e incluso la música formaba parte de las bóvedas de las catedrales góticas”.


 


En 1926 Aalto realizó un pequeño viaje a Dinamarca y Suecia, donde conoció a Gunnar Asplund y Sven Markelius…. Intensificándose los enlaces con Estocolmo… convirtiéndose Asplund en un amigo para toda la vida.


 


La familia se mudó en 1937 a Turku donde nacería su hijo Hamilkar en 1928.. Sanatorio de antituberculosos de Paimio… edificio más importante de Aalto en su calidad de funcionalista, gran prestigio en la arquitectura del siglo XX.


 


1928 en coche viaje por Holanda, Suecia, Dinamarca, Francia… aumentando su grupo de amistades.. Le Corbusier, Johanes Duiker, Sigfried Giedion, Fernand Léger… participa en los CIAM celebrados en Alemania, Suiza y Grecia… “El nuevo estilo es internacional. Y el clima no supone ninguna diferencia sustancial… los grandes se atreven a ser cosmopolitas, aunque su propia personalidad sale a flote en sus trabajos”


 


Amistad don Erik Bryggman y su esposa Agda fundamental. Trabajan juntos en la exposición para celebrar el séptimo centenario de la ciudad de Turku.. Muebles de Aalto de poco peso que se va pasando de mano en mano como si de un balón se tratara…. (fabricante de muebles Otto Korhonen)…


 


A través de numerosos viajes las teorías de Aalto fueron evolucionando… la pareja se mudó a Helsinki en 1933…. 15 de octubre de 1935 el matrimonio Aalto, Maire Gullischen y Nils Gustav Gahl fundaron la empresa mobiliaria Artek, cuyo objetivo principal era comercializar los productos del matrimonio…. Su mujer era la principal encargada de elaborar el programa de Artek.


 


Conferencia Oslo 1938 para el Congreso Nórdico de Arquitectos… “Ya he dicho con anterioridad que el mejor comité de estandarización es la misma naturaleza, que la estandarización se da en la naturaleza en primer lugar, casi exclusivamente en las unidades más pequeñas posibles, las cédulas…” En 1938 el matrimonio Aalto emprendió su primer viaje a Estados Unidos (Pabellón para la Exposición Universal de Nueva York, MoMA exposición de Aalto, conferencia en Yale University…), segundo viaje a USA en 1939.


 


Exposición de vivienda social en Helsinki, organizada por Aalto (1939)… La II Guerra Mundial y su viaje a Washington en 1940… activista en contra de la guerra. Presidente de la SAFA Federación de Arquitectos de Finlandia de 1943-1958… persona con importantes iniciativas en la realización de conferencias y exposiciones… Al concluir la II Guerra Aalto fue nombrado profesor invitado del Massachusetts Institute of Technology (MIT)… el estilo de vida norteamericano, que consideraba extremadamente superficial, no le agradó, por lo que regresó a Finlandia en 1948, poco después falleció su mujer a causa de una grave enfermedad… depresión que intentó superar con el trabajo, el vino y los viajes.


 


Un nuevo amor… la joven arquitecta Eliss Mäkiniemi, con quien Aalto contrajo matrimonio el 4 de octubre de 1952.. realización de su casa experimental de Muuratsalo…. Su pasión creciente por el ladrillo rojo…


 


Alvar Aalto falleció el 11 de mayo de 1976… Aalto adoptó durante su juventud el clasicismo nórdico, al que se dedicó en los años veinte. Este estilo preparó el camino al funcionalismo, que se puede observar por primera vez en la sede del periódico Turun Sanomat. Sin embargo, las convenciones del funcionalismo no le gustaron; aborrecía las prescripciones de cualquier tipo… En 1935 llegó incluso a atacar las bases del funcionalismo… La arquitectura orgánica se puede observar en la Villa Mairea “la forma es un misterio que rehúsa cualquier tipo de definición”.  Su período de ladrillo rojo se inicia a finales de los años cuarenta. A finales de los cincuenta aparecen construcciones plásticas y de paredes revocadas en blanco en la obra del arquitecto. En 1953 Aalto afirmó “La posición de los edificios públicos debe tener exactamente la misma importancia que la de los órganos vitales humanos sin no queremos que nuestra sociedad quede sumergida en un caos circulatorio y se torne psíquicamente desagradable y físicamente intolerable”. Siempre destacó la personalidad del papel que tiene el arquitecto al servicio de la sociedad. … Aalto hizo incapié en que sus muebles y esculturas formaban parte de la arquitectura.


 


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CURTIS William. J., La arquitectura moderna desde 1900. Edit. Phaidon. Hong Kong, 2006. 


 


Págs. 453-469.“Alvar Aalto y las tendencias escandinavas”  


 


"El proceso descrito en el ultimo capítulo, mediante el cual las ideas de un poderoso prototipo se transformaron para afrontar diferentes situaciones, se repitió muchas veces a lo largo de los anos 1950 y 1960. Ligados a este modelo de difusión hubo intentos conscientes de combinar la arquitectura moderna con las tradiciones nacionales y regionales. La construcción moderna no creativa era insulsa y parecía representar la estridencia tecnológica y la anomía social. Había mucha distancia entre la fuerza poética de las mejores obras de entreguerras y los deprimentes conjuntos de viviendas, oficinas y escuelas que constituían el devaluado estilo internacional dominante en la década de 1950. Así pues, era necesaria, evidentemente, alguna clase de regeneración.


 


        En la búsqueda de nuevas fuentes de inspiración e indicadores primordiales, las construcciones vernáculas rusticas volvieron a ponerse de moda; evocaban un mundo preindustrial más seguro en el que los hombres, las cosas y las fuerzas naturales parecían actuar al unísono; también señalaban claves para la adaptación a los entornos, climas y tradiciones locales, y proporcionaban posibles rectificaciones a las versiones endebles del Estilo Internacional. En muchas de las artes se apreciaba en este periodo un vago anhelo de encontrar arquetipos. Las teorias psicologicas universalizadoras y transculturales sobre el 'hombre' (derivadas de las ideas de Carl Jung por ejemplo) convivían difícilmente con la búsqueda de la identidad regional que se abría paso con cuidado entre las posturas abiertamente nacionalistas. Ésta era una de las vías por las que una Europa arrasada por la guerra buscaba el equilibrio interno. Las reverberaciones fueron sentidas por artistas tan distintos como Le Corbusier y Aalto; y vieron la luz en los debates suscitados en torno a las mesas de conferencias y en las meditaciones del Team X .


 


        Giedion bautizo este talante como el 'nuevo regionalismo' y se apresuro a señalar que no tenia nada en común con las ideologías del tipo 'sangre y tierra' de entreguerras, como las que habían llevado a un estilo neovernáculo bajo el nazismo. La idea era cruzar los principios de la construcción autóctona con los lenguajes del diseño moderno. Se debía valorar una ingenuidad deliberada, y la arquitectura moderna debía mostrar tanto un mayor respeto por las diferencias de clima como un sensible aprecio por el 'lugar'. En el peor de los casos esto podía desembocar en tibias imitaciones de las formas vernáculas; en el mejor, llevo a las casas Jaoul de Le Corbusier, o a las casas Kingo de Jorn Utzon en Dinamarca (1956-1960 véase màs adelante).


 


En Finlandia en particular, el proceso de ‘naturalización’ de la arquitectura moderna ya había comenzado en la década de 1930, concretamente en la obra de Alvar Aalto. En efecto, el Estilo Intermacional había sido un breve interludio y sus enseñanzas pronto se habían injertado en una subestructura de tradiciones edificatorias nacionales (o más bien del nacional). Casi nos vemos tentados a reconocer cierto genio nórdico para el manejo sensible del sitio, el paisaje, la luz y los materiales naturales. Pero además las condiciones eran diferentes a las de cualquier otro lugar de Europa : la industrialización había tenido un impacto menos drástico; la madera era abundante; y la construcción vernácula rural era un constante punto de referencia.


 


        Aunque el diseño moderno escandinavo estaba en boga en los anos 1950 y se asociaba a las fuentes de ensalada ovoides de madera y a los pasamos orgánicos, eso no era todo. Había también varias corrientes de ‘minimalismo’ combinaban la estricta abstracción y la pureza de que forma con un sentido táctil de los materiales tanto naturales como industriales...


 


... Nunca hubo una ‘escuela de Aalto’, pero, no obstante, este maestro planeaba como una especie de figura paterna sobre la arquitectura escandinava. Sus prototipos se adaptaban muy bien a la escala del paisaje y a los rigores del clima nórdico, pero también eran inimitables, y fueron pocos los arquitectos que lograron traducir sus enseñanzas básicas y aparecer con sus propias identidades creativas. Aparte de su influencia sobre otros arquitectos, tardías de Aalto contenían un drama propio y es preciso estudiarlas junto a las obras de otros ‘maestros modernos’ ya en su madurez; al igual que ocurrió con éstos, se ampliaron nuevos campos de expresión, mientras que ciertos temas anteriores continuaban desarrollándose.


 


        Cuando la guerra llego a su fin, Aalto tenia 47 anos; había conseguido sobrevivir a la situación de estancamiento económico de Finlandia gracias a precarios viajes al otro lado del Atlántico para dar clase en Cambridge, en el Massachusets Institute of Technology (MIT), a solo unos kilómetros de Gropius en Harvard pero muy alejado en su espíritu)....


 


... La idea que tenia Aalto de los edificios como intermediarios entre la vida humana el paisaje natural se exploro constantemente en los años de posguerra. Este fue un periodo de rápida reconstrucción y urbanización en Finlandia (cuyas aldeas y poblaciones habían quedado destruidas), y Aalto quería encontrar alguna manera de combinar la arquitectura moderna con la topografía en lugares rurales y semirrurales; volvía una y otra vez a los volúmenes desplegados, a la estratificación, a las capas de plataformas y escalinatas, y a las siluetas irregulares derivadas de los pozos de luz y las cubiertas inclinadas. Detrás de estas fragmentaciones de la forma había una idea más amplia de una sociedad democrática que se reunía de modo informal en ese marco poco rígido que ofrecían instituciones publicas como los ayuntamientos, las iglesias y las bibliotecas. Aalto era profundamente sensible a los contornos del terreno, al ángulo y la dirección del sol invernal, y a la necesidad de escenarios sociales acogedores comunicados directamente con la naturaleza circundante mediante recorridos sinuosos y vistas enmarcadas; así daba respuesta a la necesidad de una nueva imagen de la comunidad y a una condición cultural a mitad de camino entre la urbanidad y la rusticidad."


 


págs. 635-655. "Lo universal y lo local. Paisaje, clima, cultura" 


 


Hay que decir enseguida que la batalla por conciliar lo moderno y lo antiguo, lo regional y lo universal, no se limitaba en absoluto a cuestiones de identidad en las sociedades en vías de desarrollo, sino que desempeñaba (y sigue desempeñando) un papel crucial en la obra de varios arquitectos importantes con intenciones más genéricas. No podemos imaginarnos estudiar a figuras como Wright, Le Corbusier, Aalto y Kahn (o Utzon, Van Eyck y Coderch en una generación posterior) sin aceptar su prodigiosa capacidad para asimilar y transformar diversas fuentes y civilizaciones para incluirlas en su propia obra. Una gran creación arquitectónica es como un mundo simbólico con sus propios imperios de la imaginación, sus propias regiones mentales y sus propios paisajes internos; tiene diversas corrientes históricas y humanas fluyendo a su través, al tiempo que responde a su lugar y su momento concretos. Una de las razones por las que edificios como las 'casas de la pradera' de Wright, los conjuntos urbanos de Aalto, o las obras tardías de Le Corbusier y Kahn en el subcontinente indio continúan irradiando una poderosa influencia, es que lograron destilar los mitos de sus respectivas sociedadesal tiempo que mezclaban también los fundamentos de varias tradiciones; combinaban una respuesta a lo local con cierta universalidad.


 


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MONTANER, J,M., La Modernidad superada. Arquitectura, arte y pensamiento del siglo XX.


 


Edit. Gustavo Gili. Barcelona, 1997.


 


págs.59-88. “ El racionalismo como método de proyectación: progreso y crisis” 


 


En el campo de la arquitectura, la mayoría de corrientes hegemónicas desde los años cuarenta han arrancado de una crítica parcial o total al racionalismo. El organicismo y el empirismo, expresado en Alvar Aalto y otros arquitectos nórdicos, se adherían a un racionalismo empírico y acumulativo. El expresionismo de Hans Scharoun, manifestado en obras como la sala de conciertos de la Filarmónica de Berlín (1956-1963), parte de experimentar fenómenos reales como el público escuchando música y otorgándoles una forma nueva, sin ningún a priori. O la arquitectura brasileña, desde la forma expresiva de Oscar Niemeyer, que margina la funcionalidad y precisión constructiva en defensa de la sensualidad y el irracionalismo, hasta el expresionismo de Lina Bo Bardi basado en una búsqueda programática y fenomenológica de una actividad artística que supere los condicionantes del racionalismo. Todos estos casos son buena prueba de que las experiencias más renovadas han partido de una corrección del racionalismo inicial sin renunciar, en ciertos casos, al funcionalismo.


 


Págs. 207-222.... Solo la tradición organicista -Wright, Alvar Aalto, Jorn Utzon- y los arquitectos de la llamada “tercera generación” -Oscar Niemeyer, Roberto Burle Marx, José Antonio Coderch, Luis Barragán, Fernando Távora, Fruto Vivas, Ralph Erskine, Aldo van Eyckconservarían la preocupación por la relación entre la arquitectura y el paisaje. Sin embargo, si tenemos en cuenta que la realidad contemporánea se basa cada vez más en el predominio del patrimonio artificial por encima del entorno natural, en un flujo de crecimiento continuo de las metrópolis, entonces la obra realizada en los años cincuenta y sesenta por los citados autores podría interpretarse como nostalgia respecto a la pureza de la naturaleza perdida. ¿Constituyen estas obras el último episodio de la idealización de la naturaleza originaria, de la identidad del lugar y de la bondad del hombre primitivo que atraviesa toda la modernidad, desde Jean-Jacques Rousseau, Denis Diderot o Louis Antoine de Bougainville hasta el mismo Claude Lévi- Strauss y sus Tristes trópicos o, en cambio, anuncian el inicio de una nueva sensibilidad respetuosa con el medio ambiente?.


 


En todo caso, una arquitectura para el presente debe plantearse desde una ecología de lo construido, afrontando la mejora de unos entornos degradados y aportando un reequilibrio ecológico en la relación entre los seres humanos y su entorno artificial, sin caer en nostalgias de una Arcadia perdida.


 


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MONTANER, Josep María., Sistemas arquitectónicos contemporáneos. Gustavo Gili. Barcelona, 2008. 


 


págs.10-25. “La crisis del objeto” 


 


La crisis del objeto moderno Sin embargo, el surgimiento del objeto moderno como tal tras la crisis del sistema clásico no podrá darse ya fuera de una permanente crisis del objeto autónomo, de una inquietud intelectual y creativa que ya nunca podrá calmarse del todo. Las opciones legitimables se multiplilcaban. Se mulpiplican las reinterpretaciones de la complejidad y versatilidad de los sistemas naturales y de los paisajes (desde Frank Lloyd Wright a Alvar Aalto), al mismo tiempo que, en una posición opuesta, el énfasis en la racionalidad de la maquina tanto podía llevar a las arquitecturas articuladas y expresivas de su funcionalidad en las obras de Walter Gropius, Le Corbusier o Eero Saarinencomo conducir a las obras incipientemente minimalistas aisladas de Mies van der Rohe o Ludwing Hilberseimer....


 


... Ciudad y naturaleza en la arquitectura moderna. Por tanto, no es cierto que el movimiento moderno propusiera la disolución de lo urbano; al contrario, era el espacio público lo que articulaba la mayoría de sus proyectos. Ciertamente se hicieron ciertos manifiestos en contra de la ciudad tradicional, al igual que contra la historia, pero para los autores modernos, el proyecto urbano era la referencia esencial. De la misma manera que el salto más intenso en el sentido de la historia se hizo, paradójicamente, teniendo que negarla, el salto hacia la ciudad moderna se hizo, también, negando aparentemente la ciudad. Sin embargo, lo que se negaba drásticamente eran los defectos y condicionantes de la ciudad histórica. A la dificultad para aceptar el espacio público del urbanismo moderno. Tal como ha escrito Carlos Martí: ‘’Tiene tan poco sentido lamentarse por la pérdida de hegemonía del sistema murario en la arquitectura moderna como por la pérdida de continuidad del tejido edificatorio en la ciudad contemporánea’’.


 


El movimiento moderno no sólo no fue contra la historia ni contra la ciudad, sino que el tópico de que rechazaban la naturaleza en favor del mundo de la máquina es falso. Arquitectos como Frank Lloyd Wright, Mies van der Rohe, Le Corbusier o Alvar Aalto pensaron unas nuevas formas abiertas e independientes para poder integrar la naturaleza, para que el verde no quedase segregado, sino integrado. La ciudad contemporánea incorpora libremente la naturaleza, tal como lo demuestran el proyecto urbano de Chandigarh o el plan piloto de Brasilia.


 


Una de las primeras aportaciones fueron los parques del brasileño Roberto Burle Marx, donde las formas de la pintura contemporánea se transformaban en paisajes modernos. La invención del paisaje cultural por parte de Alvar Aalto con obras como el centro religioso, cultural y administrativo de Seinäjoki (1951-1969), tuvo su continuidad en arquitecturas latinoamericanas, como las torres del Parque en Bogotá (1964-1970) de Rogelio Salmona, un conjunto de tres torres orgánicas y escalonadas que se integran al contexto de la ciudad y que se convierten en símbolo y paisaje.


 


págs. 64-89. “Sistemas orgánicos”


 


Cuando Alvar Aalto(1898-1976) proyectó conjuntos de edificios demostró la máxima sensibilidad por el espacio abierto, con la voluntad de que el fondo se convirtiera en figura. En sus obras, el espacio abierto articula las diversas partes del conjunto, fusionando objeto y contexto. Este nuevo entorno, con sus ejes, recorridos y visuales, aporta un sistema compositivo implícito y pintoresco y permite conformar unos edificios con autonomía propia de forma y orientación, que se pueden realizar en tiempos distintos, pero que terminan articulando un paisaje armónico compuesto por diversos organismos, hecho de vacío y de masa, donde cada edificio con su volumen, perfil y escalonamientos, complementa al otro, dentro del marco de un paisaje ideal, un paisaje mental de síntesis que Aalto iba elaborando y a partir del cual siempre proyectaba. 


 


Este tipo de organización, que Aalto adoptó tanto en las pequeñas obras domésticas como en los grandes conjuntos, está configurado desde una sensibilidad totalmente moderna que, a la vez, tiene sus raíces en la misma tradición de la arquitectura popular y en las características del paisaje finlandés.


 


Tradicionalmente, la arquitectura rural aislada se configuró construyendo piezas autónomas según distintas funciones, que se articulaban en hileras y alrededor de patios semiabiertos, escalonándose en la topografía y atendiendo a la vegetación existente. En la arquitectura agraria, además del volumen de la residencia, existen anexos para artesanos y familiares, volúmenes que albergan almacenes y maquinarias, contenedores para productos y objetos que no necesitan el alto coste de la calefacción.


 


 También la arquitectura urbana finlandesa se ha organizado históricamente en manzanas semiabiertas, con edificios aislados, de formas y lógicas distintas, que siguen las alineaciones de las calles y que van formando un sistema complejo de patios con anexos y almacenes en el interior.


 


Es por este motivo por el que las formas aditivas y sensuales, con cascadas de cubiertas, diversas y articuladas en torno a patios semicerrados de las obras de Aalto, ya se encuentran en la arquitectura finlandesa. Aalto proyectaba desde una posición empírica y realista, con las pautas que le aportaba su propio contexto: un paisaje llano delimitado por las distancias de agua que definen los lagos y por los límites opacos que configuran las masas arbóreas. Sobre este paisaje real, Aalto creaba escalonamientos, colinas y geologías.


 


Pero, para crear su propio paisaje moderno, cultural y de síntesis, definido por el perfil de sus edificios, enmarcado por hileras de árboles y separado por agua y fuentes, Aalto fundió muchas más referencias, además de las del paisaje y la arquitectura popular finlandesas. Su objetivo era una organización de la percepción de la arquitectura similar a la belleza de la acrópolis griega y a los paisajes del renacimiento y del barroco en las pinturas italianas; todo ello basándose en el conocimiento de la percepción psicológica desde la escala humana de los espacios y las imágenes. El funcionalismo orgánico de Aalto, por tanto, pone énfasis en los movimientos y en los procesos humanos de percepción.


 


 La presencia de la historia está implícita en la obra de Aalto, en los muros rugosos de ladrillo o en las tipologías que hacen referencia a anfiteatros o a ruinas clásicas. En definitiva, en la obra de Aalto se concilian clasicismo y pragmatismo, tradición y tecnología moderna, funcionalismo y organicismo, romanticismo y racionalismo, visualismo y hapticidad, artesanía y producción en serie. El deseo de un paisaje ideal se traduce y concreta en un marco real y táctil, todas estas imágenes de procedencia diversa en la experiencia de Aalto, este sentido de la visión, se sintetizan en un paisaje cultural, sintético y proyectado. Siguiendo estos principios, los elementos del conjunto, ya sean domésticos o ya tengan diversos fines públicos, generan un sistema complejo de formas cóncavas y convexas, rectas y retranqueadas, escalonadas y oblicuas, tanto en planta como en volumen.


 


Págs.. 90-115. “Universos de la realidad y del tiempo” 


 


... (Con relación a la Quinta de la Malagueira de Alvaro Siza)... En definitiva, una solución de síntesis que se consigue reconociendo la realidad, que acepta y suma en lugar de rechazar, eliminar, excluir o dividir. Con esto se corrobora cómo la arquitectura portuguesa de las décadas de 1950 y 1960 se inspiró en las obras y teorías de arquitectos italianos como Ernesto Nathan Rogers o Ludovico Quaroni, entre otros; por ello, la posición realista de Álvaro Siza se acerca a la crítica tipológica de Aldo Rossi, al reconocer que la presencia de la realidad tiene que ver con la historia y la ciudad; a todo ello se une también la versatilidad empírica del funcionalismo organicista de Alvar Aalto. Desde esta posición realista, tan adecuada para resolver un conjunto dedicado a vivienda popular, Siza incorpora los conceptos de cluster mat-building del Team 10 para resolver un conjunto complejo que puede ir creciendo.


 


Págs.. 190-214. “Diagramas de energía”


 


Arquitecturas ambientales. Existe, por ultimo, una variante posible y espléndida de la arquitectura entendida como, condensadora de energía, que propone síntesis que se proyectan hacia el futuro. Son los edificios conformados como entorno, que se desmaterializan fusionándose realmente con la vitalidad del espacio público y con la frondosidad del paisaje, que interactúan con el medio social, que asumen de manera auténtica la vitalidad de la naturaleza, que desarrollan las formas translucidas y livianas potenciadas por las nuevas tecnologías y materiales, que se basan en potenciar experiencias en el ambiente. Cada conjunto arquitectónico plantea una atmósfera propia para el espacio interior como entorno bien climatizado y pensado para la existencia humana; y los espacios exteriores potencian relaciones de simbiosis con el contexto. La voluntad final sería la de construir una especie de biosfera desde la que gestionar con eficacia los recursos energéticos; unas esferas para la vida.


 


Esta posición de sensibilidad por el medio ambiente, que ya estaba en la buena arquitectura tradicional entroncada con la capacidad de crear paisajes culturales demostrada por los arquitectos finlandeses Alvar y Aino Aalto y Elsa Kaisa Mäkiniemiy por el colombiano Rogelio Salmona.Una sensibilidad que tiene más posibilidades de desarrollo en el presente gracias a que se dispone de materiales más avanzados: ligeros y transparentes, experimentales e inteligentes, blandos y maleables, permeables y porosos, capaces de ser soportes de vegetación.


 


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FUSCO Renato de ., Historia de la arquitectura Contemporánea. Ed. Celeste. Madrid,1992.


 


Págs.351-381.“La arquitectura orgánica“


 


La aportación de Alvar Aalto. Para distinguir en la obra de Aalto las características constantes de las variables y para individualizar sintéticamente sus aspectos más típicos y, como consecuencia, su aportación a la arquitectura orgánica, podrían en primer lugar enumerarse entre las primeras el carácter nacional de los edificios aaltianos, como es evidente en el pabellón finlandés de la Exposición de París de 1937 y en el interior del de la Feria Mundial de Nueva York de 1939. “Dondequiera que vaya Aalto está Finlandia” -ha escrito Giedion-. Ello representa la fuente intima de energía que aflora en todas sus obras. Como España para Picasso o Irlanda pura James Joyce. Pero si ello es cierto para muchos de sus edificios, no constituye un carácter invariante para la totalidad de su obra. En efecto, las obras que realiza Aalto en torno a los años treinta, la biblioteca de Viipuri (1927-35), la sede del diario “Turun-Sanomat” (1929) y el sanatorio de Paimio (1929-33), aunque de forma fuertemente creativa, participan sin embargo en el “gusto” de la arquitectura internacional de los años treinta.


 


 Otra de las constantes del estilo de Aalto podría ser de tipo morfológico, considerando aquellos rasgos que, superando el rigor esquemático y geométrico del racionalismo, llegaron a convertirse en un arquitecto orgánico, en un paralelo europeo de Wright. Y, efectivamente, la villa Mairea (1938), la Baker House, en el MIT (1947) y la Casa de la Cultura de Helsinki (1955-58)- solamente tres obras, muy diferentes entre sí y alejadas por citar en el tiempo- comparten una libertad estereométrica y una fluencia formal que es desconocida para los racionalistas. Debido a este acento morfológico, denominado como «irracionalismo positivo», se ha comparado muchas veces la obra de Aalto a las formas de Miró y de Arp. Sin embargo, aunque el adjetivo ‘orgánico’ sea el más adecuado para clasificar la obra de este arquitecto, uno de los poquísimos que no escribe nada sobre su propia poética, y aunque en el plano linguístico aparecen frecuentes edificios con trazados cóncavo-convexos y plantas "informales", estas caracterÍsticas no agotan la gama amplísima del repertorio aaltiano. Asi, si consideramos sus obras para la industria, como la fábrica de celulosa de Sunila (1936-39), el taller Ahlström en Karhula (1944) o las construcciones más típicamente urbanas, como el Instituto Nacional de Pensiones en Helsinki (1952-56), la Casa de los Ingenieros, de 1952, o el «Rautatalo», terminado en 1954 en la misma ciudad, parecería que el rigor geométrico representa la regla, mientras que las formas libres constituyen la excepción.


 


 El uso de los materiales y su presencia expresiva -otra de sus aportaciones a la arquitectura orgánica- representan otra constante del estilo de Aalto. En efecto, hay "períodos" o grupos de obras caracterizadas por la madera, por los enfoscados, por el ladrillo, etc.; la naturaleza de los materiales parece estar además en la base de su actividad de design, inspirando la forma de sus lámparas de metal, de sus vasos de vidrio o, sobre todo, de sus muebles de madera. Pero también en este sector desmiente Aalto la idea convencional (y naturalista) del uso de los materiales, su estado natural como materiales elaborados por la técnica industrial más consumada. Además, y al lado del fetichismo de la materia, encontramos la idea de una forma realizada en las obras y con los materiales más diversos: la sinuosidad de la Baker House puede considerarse de la misma especie que la que aparece en algunos vasos de cristal, como las uniones en abanico de las piezas de un mueble encuentran su analogía en los nudos estructurales de la iglesia de Imatra. Así pues, a pesar de su carácter primario, el propio uso de los materiales no constituye tampoco una constante en la obra de Aalto.


 


 Finalmente, esta constante podría encontrarse en el factor "ambiente", en la presencia determinante del ambiente. Recordemos sobre todo las obras urbanísticas, que se inician con el complejo de Sunila (1937-39 y 1951-54). Tanto la fábrica de celulosa como el núcleo residencial de los empleados están concebidos en función del ambiente natural; la primera se encuentra en una isla de granito sobre la bahía, el segundo en un bosque de abetos, en tierra firme. Toda la urbanística de Aalto recoge un esquema análogo de relaciones entre centro de producción, zona residencial, servicios colectivos y paisaje, formado en general por bosques y lagos, con independencia de la escala de la intervención, desde el pequeño conjunto que surge en torno a una industria hasta los planes reguladores de Säynätsalo (1942), de Rova- niemi (1944), de Otaniemi (1949), de Imatra (1947), etc. Pero si el interés ambiental está siempre presente en toda la obra de Aalto, el factor «ambiente», entendido en su acepción más amplia, varía de infinitas maneras. Podríamos llegar a conclusión, por tanto, de que en la multiforme actividad de Aalto no existen características constantes, sino sólo variables, que su método consiste en recomenzar siempre desde el principio; pero existe una «vida de las formas» interna que liga de un modo concreto cada obra a las restantes, cuya validez no es sólo de carácter estético, sino que se manifiesta también como una plena y completa adhesión al «mundo de la vida». Y sin embargo esta ruptura fenomenológica, que ha dado lugar a algunas de las obras más convincentes y significativas del Movimiento Moderno, aparece como otra cara de la arquitectura orgánica, confirmándose así la polivalencia y la internacionalidad, aunque no llegue tampoco a traducirse en un código-estilo.


 


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BENEVOLO, L., Historia de la Arquitectura Moderna. Edit. Gustavo Gili. Barcelona, 1987.


Pág. 813-941. "La segunda posguerra en Europa"


2.- Continuidad y progreso en la edificación escandinava.


Dentro de este marco trabaja una nueva generación de arquitectos daneses - Nels (nacido en 1914) y Eva Koppel (nacida en1916), Jorn Utzon (nacido en 1918) - y los finlandeses - H. Siren (nacido en 1918) y Viljo Revell (1910-1964) - todos ellos activos en la construcción residencial, con resultados medianamente altos. Junto a ellos se sitúa - sin discordancia durante los primeros años - la obra de los maestros más famosos como Aalto y Jacobsen.


En la primera posguerra, Aalto es ya un personaje de fama mundial. Después del éxito obtenido por su pabellón en la Exposición de 1939 en Nueva York, es llamado a América, enseña en el Massachusetts Institute of Technology y construye, en 1949, el famoso dormitorio para los estudiantes, de planta sinuosa. Pero, contrariamente a los maestros alemanes, no se adapta al ambiente americano y el edificio de Boston, aunque genial en su concepción, no está a la altura de las obras maestras de Paimio y de Viipuri, también porque la idea general no logra concretarse adecuadamente en los acabados, débiles e incluso descuidados.


Mientras tanto, Aalto proyecta en Finlandia varias ordenaciones urbanísticas (el plan regional del valle de Kokemaki en 1942); el plan de reconstrucción de Rovaniemi en 1945; el plan de la isla de Sävnätsalo de 1942 a 1949) y, después de 1950, una nueva serie de espléndidas obras arquitectónicas: el ayuntamiento de Säynätsalo (1949-1952) el edificio comercial Rautatalo en Helsinki (1953-1955), el edificio para la asistencia a los jubilados (1954-1956) y, siempre en la capital finlandesa, la Casa de la cultura (1954-1956).


Este es, quizás, el momento más feliz de la carrera de Aalto. El profundo acuerdo con su ambiente natal sostiene y compensa su límite individualista; así, antes de 1950, cuando era considerado el leader de la tendencia organicista en Europa, él mismo se había complacido en repetir algunos de sus esquemas - como la serpentina aplicada a distintas escalas, desde los dormitorios de Boston a los jarros de cristal en el decenio posterior se adapta perfectamente a las necesidades de los temas que se le presentan, sin perder su sensacional capacidad de inventar formas nuevas. No podemos decir lo mismo de sus obras más recientes - la iglesia de Imatra de 1958, las oficinas Enso Gutzait en Helsinki en 1961, y los edificios realizados en el extranjero, la casa-torre de Bremen, el centro recreativo de Wolfburgo, la villa Carré cerca de París – donde su predilección por un esquema preconcebido y el menor control de los detalles vuelven a debilitar el resultado arquitectónico.


 


 


 


EL NEOCLASICISMO ESCANDINAVO COMO PUNTO DE PARTIDA.


LA ADSCRIPCIÓN AL ESTILO MODERNO


LA CRÍTICA A LA ARQUITECTURA MODERNA Y AL DEGRADADO ESTILO INTERNACIONAL TRAS LA II GUERRA MUNDIAL


LA MADURED DE SU OBRA.


       ADAPTACIÓN A LOS ENTORNOS, CLIMAS Y TRADICIONES LOCALES.


       EL ESPÍRITU DEL LUGAR.


       LA SENSIBILIDAD CON LA NATURALEZA. NATURALIZACIÓN ARQUITECTÓNICA. 


       LA IMPORTANCIA DE LAS TRADICIONES REGIONALES, ARQUITECTURAS VERNÁCULAS  Y NACIONALES


LA BÚSQUEDA DE ARQUETIPOS


LA IDEA DE UN "NUEVO REGIONALISMO" - "REGIONALISMO CRÍTICO".


EL MINIMALISMO EN LA OBRA DE AALTO


SU CAMINO HACIA AMÉRICA Y SU DISTANCIA DE GROPIUS A PESAR DE LA CERCANÍA FÍSICA


ENTRE LA URBANIDAD Y LA RUSTICIDAD


 


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El humanismo y la calidez son dos de las características principales de la producción técnica de Aalto, las cuales se reflejan en toda su obra. Esta particular visión de la arquitectura rompió con los moldes tradicionales de la época.


 


 


 


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Alvar Aalto nació el 3 de febrero de 1898 en Kuortane (Finlandia), en el seno de una familia de cultura occidental clásica. Fue uno de los arquitectos más destacados del siglo XX. Completó su educación en la ciudad de Jyvaskyla, y estudió arquitectura en la Universidad Politécnica de Helsinki. En 1917 se alistó en la guerra civil finlandesa, concluida en 1918. En 1921, tras graduarse, Alvar Aalto realizó un exhaustivo viaje de estudios por el norte de Europa; y dos años después, en 1923 abrió su propio estudio de arquitectura en Jyvaskyla. El arquitecto finlandés formó parte del Movimiento Moderno y participó en los CIAM (Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna) uno de los congresos más importantes de la época. Durante unos años, Alvar Aalto trabajó en los Estados Unidos, donde fue nombrado profesor de arquitectura en el Instituto Tecnológico de Massachusetts de Boston. Y es en 1940, cuando vuelve nuevamente a Finlandia, recién acabada la Primera Guerra ruso-finlandesa, donde será nombrado presidente de la Asociación de Arquitectos Finlandeses y mantendrá contactos con el clasicismo nazi. Finalmente, en 1976, Alvar Aalto falleció en Helsinki, debido a una enfermedad cardiovascular. Dentro del pensamiento y el método proyectual de Alvar Aalto entraba la experimentación de las ideas, la cual no concluía hasta que el proyecto estaba construido, es decir, el mismo trataba de extraer los aciertos y los errores de los proyectos e ir realizando modificaciones hasta su puesta en obra. Su principal objetivo era agregar las características de cada territorio y cultura a los proyectos, ya que pensaba que era necesario establecer una cierta conexión entre las piezas arquitectónicas y el emplazamiento, la sociedad y la cultura. Por ello, acabó instaurando una arquitectura orgánica, consiguiendo proyectar espacios funcionales y ergonómicos al mismo tiempo. A lo largo del tiempo, Alvar Aalto va a formar parte de distintas corrientes artísticas. La primera de ellas fue el racionalismo nacional, un movimiento social que no aparece en las obras de Aalto, pero sí que tienen una importante relevancia, ya que marcaban la arquitectura y el ámbito académico finlandés en su época como estudiante. Poco después del comienzo del siglo XX, el clasicismo nórdico se impulsó en los países del norte de Europa. Una época artística que marcó la vida de Alvar Aalto cuando todavía era estudiante y poco después, cuando comenzó a ejercer la profesión de arquitecto, la cual le aportó referencias clásicas para algunas de sus obras. Pasado los años, el arquitecto finlandés mostró interés por los elementos sociales y culturales que aportan las nuevas vanguardias del racionalismo, especialmente enfocado en el programa de la vivienda. A pesar de todo, Alvar Aalto abandonó esta etapa artística, para dar una identidad diferente a sus obras con un carácter propio del arquitecto. Un pequeño espacio de tiempo, ya que en su viaje a los Estados Unidos, Aalto inicia una etapa neo-empirista, en la cual tiene una intencionalidad clara de interpretar el Movimiento Moderno, conectar nuevos desarrollos urbanos y arquitectónicos con las ciudades históricas. En cuanto a la arquitectura de Alvar Aalto cabe destacar el uso de geometrías básicas, las cuales revelan el racionalismo funcionalista del que partió en sus obras tempranas y que nunca abandonó. A pesar de todo, esta usual manera de utilizar líneas tortuosas tiende a romper la ortogonalidad de la caja arquitectónica, a la vez que se establece un cierto énfasis en la corporeidad del edificio. En consecuencia de ello, Alvar Aalto establece una personalidad y un lenguaje propio a sus obras, de manera que las acaba distanciando de la estandarización funcionalista, es decir, que para Aalto, la arquitectura acaba siendo un juego libre de volúmenes y formas en constante movimiento. Además, superpone superficies que restan rigidez al conjunto, en estructuras geométricas, dotándolas de una idea más humanizada y conectadas a las formas de la propia naturaleza. Alvar Aalto propuso una nueva era para la arquitectura donde proyectó los métodos racionales desde el ámbito técnico al terreno psicológico y humano, “humanización de la arquitectura”. Una de sus obras más representativas es la Biblioteca de Viipuri en Rusia, proyecto fruto de un concurso para la construcción de la biblioteca de Viipuri, que refleja el pensamiento del arquitecto desde el funcionalismo hasta una arquitectura plenamente orgánica. Aalto creó una tipología de edificios para bibliotecas, con la sección libre, iluminación y creación de superficies onduladas. Al mismo tiempo, el arquitecto finlandés califica su proyecto como un resultado de inspiración propia en los paisajes montañosos y en los acantilados iluminados por la luz natural del sol. El edificio cuenta con dos volúmenes rectangulares con seis niveles de elevación diferentes, donde albergan oficinas, zonas de lectura y bibliotecas. En cuanto a la iluminación, resultaba ser uno de los aspectos más importantes, ya que es uno de las condiciones esenciales dentro de una biblioteca. Para ello, colocó una serie de claraboyas redondas que entendían perfectamente a las condiciones de tensión interna para las superficies de vidrio horizontales, evitando de esta manera, el fenómeno del craqueo. Por otra parte, Alvar Aalto diseñó pequeños elementos interiores, como ya era habitual a largo de su trayectoria, tales como sillas, cortinas, etc. La materialidad del edifico era muy simple, exterior de color blanco, y en el interior mantuvo los elementos en su color natural. Otra de sus obras más singulares es el Sanatorio antituberculoso de Paimio, la cual fue resultado de otro de los concursos en los que participó Alvar Aalto, y cuyas críticas pusieron a Finlandia en el radar de la arquitectura moderna. El edificio presenta una clara funcionalidad humana propia del arquitecto, la cual da un salto más allá del funcionalismo técnico. Una arquitectura que lleva a la reflexión al propio Alvar Aalto, ya que pasa directamente a una arquitectura relacionada con la cultura del Movimiento Moderno. El edificio se encuentra ubicado al sureste de Paimio, en la única elevación existente en el entorno. La idea principal del edificio es dar servicio a aquellas personas enfermas de tuberculosis, es decir, espacios habilitados y que favorezcan a la curación y rehabilitación de estas personas. En consecuencia de ello, Aalto considera de especial atención la distribución, funcionamiento y orientación del volumen construido. Además, el propio arquitecto se encargó de diseñar los elementos interiores del edificio, con la intención de llevar a cabo una serie de objetos mobiliarios que den servicio a aquellas personas que habiten el sanatorio. Partiendo del funcionalismo, Alvar Aalto fue un arquitecto que evolucionó hacia la búsqueda de espacios y objetos que mejorarán la vida de las propias personas. Nunca estuvo convencido de que el Movimiento moderno fuera capaz de garantizar dichas necesidades, ya que el funcionalismo convertido en pura expresión formal no era la razón de ser de la arquitectura, por lo que finalmente decidió apoyarse en una arquitectura más humana.


 


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Este proyecto tuvo lugar debido a un concurso para la construcción de la biblioteca de Viipuri (perteneciente anteriormente a Finlandia y actual ciudad rusa de Vyborg) ganado en 1927, aunque no se empezó a construir hasta 1933. En este largo período, desde el concurso hasta la realización de la versión final del proyecto en 1933, se puede percibir, a través de la evolución de sus esquemas, un cambio en el pensamiento del arquitecto que va del funcionalismo a una arquitectura plenamente orgánica. La biblioteca fue inaugurada en octubre de 1935. El concepto es encontrar un equilibrio entre forma y naturaleza. interés por la iluminación y el confort del hombre en la biblioteca. consiste en dos volúmenes rectangulares que toman diferentes expresiones y funciones en su programa arquitectónico Fue ampliamente aclamado por los críticos, entre los cuales Giorgio Labò afirmó que “mientras Frank Lloyd Wright desarrolló la planta libre, Aalto inició la sección libre, creando una continuidad espacial de primer orden”. Situada en el parque central de la ciudad de Vyborg (Viipuri), Rusia, y cercana a la iglesia local, la biblioteca tiene tres entradas diferenciadas entre las cuales la principal se efectúa por el norte y directamente desde la calle principal paralela al parque, una secundaria al este donde se efectúa el acceso a oficinas y zonas de servicio y otra situada al sur donde, a través del parque para niños adyacente al edificio, se accede independientemente a la zona infantil de la biblioteca. En 1933 Viipuri era una ciudad finlandesa con 90.000 habitantes ubicada en el sureste del país. Después de la Segunda Guerra Mundial quedó en poder de los rusos, pasando a llamarse Vyborg. La biblioteca sólo funcionó de forma continua durante los 15 meses que precedieron a la gran contienda y una vez finalizada, aunque no resultó destruida, fue testigo de las penurias de la Rusia Soviética y su estado de abandono fue total durante muchos años. El edificio fue bombardeado parcialmente en la Segunda Guerra Mundial, y abandonado durante más de diez años, causándole un gran deterioro. En los años 90 se inició un proceso de reconstrucción que se alargaría durante años y que fue posible gracias a las donaciones recibidas, con esta reconstrucción se persigue reproducir con exactitud el proyecto original de 1935. Durante 2011-2013 el gobierno de la Federación Rusa financió las obras que aún faltaban para terminar la restauración. La Biblioteca de Viipuri es particularmente interesante en sección. Desde el nivel del suelo, asciende un conjunto de escaleras en zigzag que llevan a un espacio de dos niveles que recibe la luz del día a través de un tragaluz y alberga los depósitos de libros, una de las áreas de lectura y el escritorio de control. Aalto relaciono directamente la biblioteca con la iglesia vecina. La entrada norte se refiere al centro de la iglesia mientras que la escalera principal del edificio(el corazón de la biblioteca) se refiere a la entrada de la iglesia. También se puede evidenciar como el edificio sigue la grilla de sus calles más próximas y al sendero existente del parque. La decisión de mantener los accesos principales de la biblioteca al lado norte y sur con vistas hacia el parque y no hacia la calle principal viene del querer un espacio público propio y de alguna manera obligar al visitante a adentrarse al espacio público como parte de la experiencia de la biblioteca. Con la Biblioteca de Viipuri, Aalto creó una tipología de edificios para bibliotecas, con la sección libre, iluminación y creación de superficies onduladas como características especiales, que aplicaría más adelante en sus otros múltiples proyectos para bibliotecas como la de Seinäjoke (1963-65), Otaniemi (1965-69), Reykjavik (1965-68), la de Mount Angel Benedictine Library en EEUU (1967-70) o el Centro Cultural de Wolfsburg, (1962). “…Cuando diseñé la biblioteca de la ciudad, en Viipuri, durante largos períodos de tiempo perseguí la solución con la ayuda de dibujos primitivos de algún tipo de paisaje montañoso fantástico, con acantilados iluminados por soles en diferentes posiciones, a partir de los cuales llegué, gradualmente, al concepto para el edificio de la biblioteca. El núcleo arquitectónico de la biblioteca consiste en zonas de lectura y préstamo a diferentes niveles y mesetas, mientras que el centro y zona de control forma el punto más alto, por encima de los diferentes niveles. Los bocetos infantiles sólo tienen una conexión directa con la concepción arquitectónica, pero unidos entre sí, en sección y en planta, crean una especie de unidad entre las estructuras horizontales y verticales…” (Alvar Aalto) La iluminación es una de las consideraciones primordiales en una biblioteca, en este caso el arquitecto diseñó una cubierta perforada por 57 claraboyas redondas. La forma redonda resultó la más satisfactoria ante la condición de tensión interna para las superficies de vidrio horizontales ya que en los climas fríos el peligro, siempre presente, de craqueo debe evitarse a toda costa. La luz solar no penetra directamente, se refleja en miles de líneas de reflexión resultado de la forma cónica, como un embudo, de la claraboya. De este modo sin la utilización de un vidrio difusor se obtuvo una luz difusa, sin sombras, ideal para el lector que puede llevar su libro a cualquier punto de la sala sin ser molestado por los reflejos o el ensombrecimiento. En la iluminación artificial se siguieron los mismos principios que en la iluminación natural. La luz fue diseñada para caer sobre el libro en diagonal y en todas las direcciones con el fin de evitar las sombras. Los accesorios fueron colocados entre las aberturas de los tragaluces. Se podría cuestionar el hecho de que estas salas principales no aprovechen la posibilidad de mirar al exterior, relacionándose con el fabuloso parque, pero Aalto concibió estos espacios como un microcosmos, como si de un espacio religioso se tratara. De esta arquitectura tan orgánica y natural, son particularmente características las ondulaciones del techo de la sala de conferencias, formado con listones de madera y pensado para propagar de una manera más eficiente el sonido a cada rincón de la sala. El conocimiento y experiencia del arquitecto con la madera a través de sus diseños para mobiliario le permitieron desarrollar aquí el salto en el uso de este material en la propia arquitectura, con sus característicos taburetes apilables y sillas con respaldo. Se concluye que el arquitecto Alvar Aalto crea espacios y ambientes humanos cómodos, confortables y habitables enfocados en el usuario y contexto, logrando así en este proyecto un equilibrio entre forma y naturaleza, así como una iluminación y acústica adecuadas para una biblioteca.


 


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Es muy importante ser conscientes de qué tipo de identidad hablamos cuando queremos buscar los nexos de unión entre ambos maestros. No es lo mismo que nos estemos refiriendo a su propia identidad, la identidad de un lugar (incluso de lo que allá ha acontecido, es decir, su pasado) o a la identidad de toda una nación, que bien se puede poner de manifiesto a través de la memoria colectiva.


 


 


 


Existen elementos, a modo de arquetipos, en las culturas de ambos arquitectos que se tienen que poner sobre la mesa para poder entender en qué manera son tenidos en cuenta en sus proyectos. Elementos como el bosque o los lagos tienen una significación especial en la obra de Aalto, y por ello, es importante darles el papel que les corresponde.


 


 


 


Por otro lado, bien se pudiera hablar del carácter (personalidad) de Aalto o de Siza y cómo éste se manifestaría en sus proyectos, pero se intentará evitar esta aventurada deducción. Por ello, el análisis intentará  centrar el tema en la manera en qué el carácter de un pueblo, sí que se manifiesta en sus arquitecturas de una forma relativamente objetiva. Por ello, se enfocará este capítulo, buscando la relación de la cultura nórdica o portuguesa en las obras Aalto y de Siza.


 


 


 


Stepienybarno


 


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Aalto es consciente del efecto beneficioso que tiene la luz natural para los enfermos y concibe el edificio como si fuese un “instrumento medico”. Los espacios se abren hacia el exterior, en busca de las vistas, el soleamiento y la ventilación. Las habitaciones se orientan al Sur-sureste y disponen de terrazas, a donde se pueden desplazar las camas para disfrutar de las propiedades curativas de la luz.


 


La distribución diferencia claramente las zonas para enfermos, de carácter mas privado y los espacios comunes, articulando estos bloques con un núcleo central de comunicaciones.


 


 


 


El confort del paciente se ve en soluciones poco habituales, como la disposición indirecta de la luz artificial, el techo de color verde oscuro para evitar deslumbramientos o también la colocación de la calefacción en el techo para evitar  la radiación directa.


 


 


 


Alvar Aalto siempre apostó por la modernidad humanista, inspirándose en la expresión simbólica que le ofrecían la naturaleza y el agua.


 


Una visión integral de la arquitectura y de los objetos cotidianos que diseñó para todo tipo personas,    porque él pensaba que “el trabajo del arquitecto es dar a la vida una estructura más sensible”, cita recogida en una monografía editada por Taschen y escrita por Louna Lathi, una de las mayores expertas  en su obra.


 


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Alvar Aalto (1898-1976) es el arquitecto finlandés más conocido de su generación y uno de los más importantes del siglo XX. Sus edificios plasman una magistral interacción de volúmenes, formas y materiales orgánicos, y los objetos diseñados por él son reconocidos en la actualidad como hitos del desarrollo del mobiliario moderno.


 


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Este proyecto tuvo lugar debido a un concurso para la construcción de la biblioteca de Viipuri (perteneciente anteriormente a Finlandia y actual ciudad rusa de Vyborg) ganado en 1927, aunque no se empezó a construir hasta 1933. En este largo período, desde el concurso hasta la realización de la versión final del proyecto en 1933, se puede percibir, a través de la evolución de sus esquemas, un cambio en el pensamiento del arquitecto que va del funcionalismo a una arquitectura plenamente orgánica. La biblioteca fue inaugurada en octubre de 1935. El concepto es encontrar un equilibrio entre forma y naturaleza. interés por la iluminación y el confort del hombre en la biblioteca. consiste en dos volúmenes rectangulares que toman diferentes expresiones y funciones en su programa arquitectónico Fue ampliamente aclamado por los críticos, entre los cuales Giorgio Labò afirmó que “mientras Frank Lloyd Wright desarrolló la planta libre, Aalto inició la sección libre, creando una continuidad espacial de primer orden”. Situada en el parque central de la ciudad de Vyborg (Viipuri), Rusia, y cercana a la iglesia local, la biblioteca tiene tres entradas diferenciadas entre las cuales la principal se efectúa por el norte y directamente desde la calle principal paralela al parque, una secundaria al este donde se efectúa el acceso a oficinas y zonas de servicio y otra situada al sur donde, a través del parque para niños adyacente al edificio, se accede independientemente a la zona infantil de la biblioteca. En 1933 Viipuri era una ciudad finlandesa con 90.000 habitantes ubicada en el sureste del país. Después de la Segunda Guerra Mundial quedó en poder de los rusos, pasando a llamarse Vyborg. La biblioteca sólo funcionó de forma continua durante los 15 meses que precedieron a la gran contienda y una vez finalizada, aunque no resultó destruida, fue testigo de las penurias de la Rusia Soviética y su estado de abandono fue total durante muchos años. El edificio fue bombardeado parcialmente en la Segunda Guerra Mundial, y abandonado durante más de diez años, causándole un gran deterioro. En los años 90 se inició un proceso de reconstrucción que se alargaría durante años y que fue posible gracias a las donaciones recibidas, con esta reconstrucción se persigue reproducir con exactitud el proyecto original de 1935. Durante 2011-2013 el gobierno de la Federación Rusa financió las obras que aún faltaban para terminar la restauración. La Biblioteca de Viipuri es particularmente interesante en sección. Desde el nivel del suelo, asciende un conjunto de escaleras en zigzag que llevan a un espacio de dos niveles que recibe la luz del día a través de un tragaluz y alberga los depósitos de libros, una de las áreas de lectura y el escritorio de control. Aalto relaciono directamente la biblioteca con la iglesia vecina. La entrada norte se refiere al centro de la iglesia mientras que la escalera principal del edificio(el corazón de la biblioteca) se refiere a la entrada de la iglesia. También se puede evidenciar como el edificio sigue la grilla de sus calles más próximas y al sendero existente del parque. La decisión de mantener los accesos principales de la biblioteca al lado norte y sur con vistas hacia el parque y no hacia la calle principal viene del querer un espacio público propio y de alguna manera obligar al visitante a adentrarse al espacio público como parte de la experiencia de la biblioteca. Con la Biblioteca de Viipuri, Aalto creó una tipología de edificios para bibliotecas, con la sección libre, iluminación y creación de superficies onduladas como características especiales, que aplicaría más adelante en sus otros múltiples proyectos para bibliotecas como la de Seinäjoke (1963-65), Otaniemi (1965-69), Reykjavik (1965-68), la de Mount Angel Benedictine Library en EEUU (1967-70) o el Centro Cultural de Wolfsburg, (1962). “…Cuando diseñé la biblioteca de la ciudad, en Viipuri, durante largos períodos de tiempo perseguí la solución con la ayuda de dibujos primitivos de algún tipo de paisaje montañoso fantástico, con acantilados iluminados por soles en diferentes posiciones, a partir de los cuales llegué, gradualmente, al concepto para el edificio de la biblioteca. El núcleo arquitectónico de la biblioteca consiste en zonas de lectura y préstamo a diferentes niveles y mesetas, mientras que el centro y zona de control forma el punto más alto, por encima de los diferentes niveles. Los bocetos infantiles sólo tienen una conexión directa con la concepción arquitectónica, pero unidos entre sí, en sección y en planta, crean una especie de unidad entre las estructuras horizontales y verticales…” (Alvar Aalto) La iluminación es una de las consideraciones primordiales en una biblioteca, en este caso el arquitecto diseñó una cubierta perforada por 57 claraboyas redondas. La forma redonda resultó la más satisfactoria ante la condición de tensión interna para las superficies de vidrio horizontales ya que en los climas fríos el peligro, siempre presente, de craqueo debe evitarse a toda costa. La luz solar no penetra directamente, se refleja en miles de líneas de reflexión resultado de la forma cónica, como un embudo, de la claraboya. De este modo sin la utilización de un vidrio difusor se obtuvo una luz difusa, sin sombras, ideal para el lector que puede llevar su libro a cualquier punto de la sala sin ser molestado por los reflejos o el ensombrecimiento. En la iluminación artificial se siguieron los mismos principios que en la iluminación natural. La luz fue diseñada para caer sobre el libro en diagonal y en todas las direcciones con el fin de evitar las sombras. Los accesorios fueron colocados entre las aberturas de los tragaluces. Se podría cuestionar el hecho de que estas salas principales no aprovechen la posibilidad de mirar al exterior, relacionándose con el fabuloso parque, pero Aalto concibió estos espacios como un microcosmos, como si de un espacio religioso se tratara. De esta arquitectura tan orgánica y natural, son particularmente características las ondulaciones del techo de la sala de conferencias, formado con listones de madera y pensado para propagar de una manera más eficiente el sonido a cada rincón de la sala. El conocimiento y experiencia del arquitecto con la madera a través de sus diseños para mobiliario le permitieron desarrollar aquí el salto en el uso de este material en la propia arquitectura, con sus característicos taburetes apilables y sillas con respaldo. Se concluye que el arquitecto Alvar Aalto crea espacios y ambientes humanos cómodos, confortables y habitables enfocados en el usuario y contexto, logrando así en este proyecto un equilibrio entre forma y naturaleza, así como una iluminación y acústica adecuadas para una biblioteca.


 


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Es muy importante ser conscientes de qué tipo de identidad hablamos cuando queremos buscar los nexos de unión entre ambos maestros. No es lo mismo que nos estemos refiriendo a su propia identidad, la identidad de un lugar (incluso de lo que allá ha acontecido, es decir, su pasado) o a la identidad de toda una nación, que bien se puede poner de manifiesto a través de la memoria colectiva.


 


 


 


Existen elementos, a modo de arquetipos, en las culturas de ambos arquitectos que se tienen que poner sobre la mesa para poder entender en qué manera son tenidos en cuenta en sus proyectos. Elementos como el bosque o los lagos tienen una significación especial en la obra de Aalto, y por ello, es importante darles el papel que les corresponde.


 


 


 


Por otro lado, bien se pudiera hablar del carácter (personalidad) de Aalto o de Siza y cómo éste se manifestaría en sus proyectos, pero se intentará evitar esta aventurada deducción. Por ello, el análisis intentará  centrar el tema en la manera en qué el carácter de un pueblo, sí que se manifiesta en sus arquitecturas de una forma relativamente objetiva. Por ello, se enfocará este capítulo, buscando la relación de la cultura nórdica o portuguesa en las obras Aalto y de Siza.


 


 


 


Stepienybarno


 


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Aalto es consciente del efecto beneficioso que tiene la luz natural para los enfermos y concibe el edificio como si fuese un “instrumento medico”. Los espacios se abren hacia el exterior, en busca de las vistas, el soleamiento y la ventilación. Las habitaciones se orientan al Sur-sureste y disponen de terrazas, a donde se pueden desplazar las camas para disfrutar de las propiedades curativas de la luz.


 


La distribución diferencia claramente las zonas para enfermos, de carácter mas privado y los espacios comunes, articulando estos bloques con un núcleo central de comunicaciones.


 


 


 


El confort del paciente se ve en soluciones poco habituales, como la disposición indirecta de la luz artificial, el techo de color verde oscuro para evitar deslumbramientos o también la colocación de la calefacción en el techo para evitar  la radiación directa.


 


 


 


Alvar Aalto siempre apostó por la modernidad humanista, inspirándose en la expresión simbólica que le ofrecían la naturaleza y el agua.


 


Una visión integral de la arquitectura y de los objetos cotidianos que diseñó para todo tipo personas,    porque él pensaba que “el trabajo del arquitecto es dar a la vida una estructura más sensible”, cita recogida en una monografía editada por Taschen y escrita por Louna Lathi, una de las mayores expertas  en su obra.


 


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Este proyecto tuvo lugar debido a un concurso para la construcción de la biblioteca de Viipuri (perteneciente anteriormente a Finlandia y actual ciudad rusa de Vyborg) ganado en 1927, aunque no se empezó a construir hasta 1933. En este largo período, desde el concurso hasta la realización de la versión final del proyecto en 1933, se puede percibir, a través de la evolución de sus esquemas, un cambio en el pensamiento del arquitecto que va del funcionalismo a una arquitectura plenamente orgánica. La biblioteca fue inaugurada en octubre de 1935. El concepto es encontrar un equilibrio entre forma y naturaleza. interés por la iluminación y el confort del hombre en la biblioteca. consiste en dos volúmenes rectangulares que toman diferentes expresiones y funciones en su programa arquitectónico Fue ampliamente aclamado por los críticos, entre los cuales Giorgio Labò afirmó que “mientras Frank Lloyd Wright desarrolló la planta libre, Aalto inició la sección libre, creando una continuidad espacial de primer orden”. Situada en el parque central de la ciudad de Vyborg (Viipuri), Rusia, y cercana a la iglesia local, la biblioteca tiene tres entradas diferenciadas entre las cuales la principal se efectúa por el norte y directamente desde la calle principal paralela al parque, una secundaria al este donde se efectúa el acceso a oficinas y zonas de servicio y otra situada al sur donde, a través del parque para niños adyacente al edificio, se accede independientemente a la zona infantil de la biblioteca. En 1933 Viipuri era una ciudad finlandesa con 90.000 habitantes ubicada en el sureste del país. Después de la Segunda Guerra Mundial quedó en poder de los rusos, pasando a llamarse Vyborg. La biblioteca sólo funcionó de forma continua durante los 15 meses que precedieron a la gran contienda y una vez finalizada, aunque no resultó destruida, fue testigo de las penurias de la Rusia Soviética y su estado de abandono fue total durante muchos años. El edificio fue bombardeado parcialmente en la Segunda Guerra Mundial, y abandonado durante más de diez años, causándole un gran deterioro. En los años 90 se inició un proceso de reconstrucción que se alargaría durante años y que fue posible gracias a las donaciones recibidas, con esta reconstrucción se persigue reproducir con exactitud el proyecto original de 1935. Durante 2011-2013 el gobierno de la Federación Rusa financió las obras que aún faltaban para terminar la restauración. La Biblioteca de Viipuri es particularmente interesante en sección. Desde el nivel del suelo, asciende un conjunto de escaleras en zigzag que llevan a un espacio de dos niveles que recibe la luz del día a través de un tragaluz y alberga los depósitos de libros, una de las áreas de lectura y el escritorio de control. Aalto relaciono directamente la biblioteca con la iglesia vecina. La entrada norte se refiere al centro de la iglesia mientras que la escalera principal del edificio(el corazón de la biblioteca) se refiere a la entrada de la iglesia. También se puede evidenciar como el edificio sigue la grilla de sus calles más próximas y al sendero existente del parque. La decisión de mantener los accesos principales de la biblioteca al lado norte y sur con vistas hacia el parque y no hacia la calle principal viene del querer un espacio público propio y de alguna manera obligar al visitante a adentrarse al espacio público como parte de la experiencia de la biblioteca. Con la Biblioteca de Viipuri, Aalto creó una tipología de edificios para bibliotecas, con la sección libre, iluminación y creación de superficies onduladas como características especiales, que aplicaría más adelante en sus otros múltiples proyectos para bibliotecas como la de Seinäjoke (1963-65), Otaniemi (1965-69), Reykjavik (1965-68), la de Mount Angel Benedictine Library en EEUU (1967-70) o el Centro Cultural de Wolfsburg, (1962). “…Cuando diseñé la biblioteca de la ciudad, en Viipuri, durante largos períodos de tiempo perseguí la solución con la ayuda de dibujos primitivos de algún tipo de paisaje montañoso fantástico, con acantilados iluminados por soles en diferentes posiciones, a partir de los cuales llegué, gradualmente, al concepto para el edificio de la biblioteca. El núcleo arquitectónico de la biblioteca consiste en zonas de lectura y préstamo a diferentes niveles y mesetas, mientras que el centro y zona de control forma el punto más alto, por encima de los diferentes niveles. Los bocetos infantiles sólo tienen una conexión directa con la concepción arquitectónica, pero unidos entre sí, en sección y en planta, crean una especie de unidad entre las estructuras horizontales y verticales…” (Alvar Aalto) La iluminación es una de las consideraciones primordiales en una biblioteca, en este caso el arquitecto diseñó una cubierta perforada por 57 claraboyas redondas. La forma redonda resultó la más satisfactoria ante la condición de tensión interna para las superficies de vidrio horizontales ya que en los climas fríos el peligro, siempre presente, de craqueo debe evitarse a toda costa. La luz solar no penetra directamente, se refleja en miles de líneas de reflexión resultado de la forma cónica, como un embudo, de la claraboya. De este modo sin la utilización de un vidrio difusor se obtuvo una luz difusa, sin sombras, ideal para el lector que puede llevar su libro a cualquier punto de la sala sin ser molestado por los reflejos o el ensombrecimiento. En la iluminación artificial se siguieron los mismos principios que en la iluminación natural. La luz fue diseñada para caer sobre el libro en diagonal y en todas las direcciones con el fin de evitar las sombras. Los accesorios fueron colocados entre las aberturas de los tragaluces. Se podría cuestionar el hecho de que estas salas principales no aprovechen la posibilidad de mirar al exterior, relacionándose con el fabuloso parque, pero Aalto concibió estos espacios como un microcosmos, como si de un espacio religioso se tratara. De esta arquitectura tan orgánica y natural, son particularmente características las ondulaciones del techo de la sala de conferencias, formado con listones de madera y pensado para propagar de una manera más eficiente el sonido a cada rincón de la sala. El conocimiento y experiencia del arquitecto con la madera a través de sus diseños para mobiliario le permitieron desarrollar aquí el salto en el uso de este material en la propia arquitectura, con sus característicos taburetes apilables y sillas con respaldo. Se concluye que el arquitecto Alvar Aalto crea espacios y ambientes humanos cómodos, confortables y habitables enfocados en el usuario y contexto, logrando así en este proyecto un equilibrio entre forma y naturaleza, así como una iluminación y acústica adecuadas para una biblioteca.


 


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Es muy importante ser conscientes de qué tipo de identidad hablamos cuando queremos buscar los nexos de unión entre ambos maestros. No es lo mismo que nos estemos refiriendo a su propia identidad, la identidad de un lugar (incluso de lo que allá ha acontecido, es decir, su pasado) o a la identidad de toda una nación, que bien se puede poner de manifiesto a través de la memoria colectiva.


 


 


 


Existen elementos, a modo de arquetipos, en las culturas de ambos arquitectos que se tienen que poner sobre la mesa para poder entender en qué manera son tenidos en cuenta en sus proyectos. Elementos como el bosque o los lagos tienen una significación especial en la obra de Aalto, y por ello, es importante darles el papel que les corresponde.


 


 


 


Por otro lado, bien se pudiera hablar del carácter (personalidad) de Aalto o de Siza y cómo éste se manifestaría en sus proyectos, pero se intentará evitar esta aventurada deducción. Por ello, el análisis intentará  centrar el tema en la manera en qué el carácter de un pueblo, sí que se manifiesta en sus arquitecturas de una forma relativamente objetiva. Por ello, se enfocará este capítulo, buscando la relación de la cultura nórdica o portuguesa en las obras Aalto y de Siza.


 


 


 


Stepienybarno


 


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Aalto es consciente del efecto beneficioso que tiene la luz natural para los enfermos y concibe el edificio como si fuese un “instrumento medico”. Los espacios se abren hacia el exterior, en busca de las vistas, el soleamiento y la ventilación. Las habitaciones se orientan al Sur-sureste y disponen de terrazas, a donde se pueden desplazar las camas para disfrutar de las propiedades curativas de la luz.


 


La distribución diferencia claramente las zonas para enfermos, de carácter mas privado y los espacios comunes, articulando estos bloques con un núcleo central de comunicaciones.


 


 


 


El confort del paciente se ve en soluciones poco habituales, como la disposición indirecta de la luz artificial, el techo de color verde oscuro para evitar deslumbramientos o también la colocación de la calefacción en el techo para evitar  la radiación directa.


 


 


 


Alvar Aalto siempre apostó por la modernidad humanista, inspirándose en la expresión simbólica que le ofrecían la naturaleza y el agua.


 


Una visión integral de la arquitectura y de los objetos cotidianos que diseñó para todo tipo personas,    porque él pensaba que “el trabajo del arquitecto es dar a la vida una estructura más sensible”, cita recogida en una monografía editada por Taschen y escrita por Louna Lathi, una de las mayores expertas  en su obra.


 


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Alvar Aalto (1898-1976) es el arquitecto finlandés más conocido de su generación y uno de los más importantes del siglo XX. Sus edificios plasman una magistral interacción de volúmenes, formas y materiales orgánicos, y los objetos diseñados por él son reconocidos en la actualidad como hitos del desarrollo del mobiliario moderno.


 


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Este proyecto tuvo lugar debido a un concurso para la construcción de la biblioteca de Viipuri (perteneciente anteriormente a Finlandia y actual ciudad rusa de Vyborg) ganado en 1927, aunque no se empezó a construir hasta 1933. En este largo período, desde el concurso hasta la realización de la versión final del proyecto en 1933, se puede percibir, a través de la evolución de sus esquemas, un cambio en el pensamiento del arquitecto que va del funcionalismo a una arquitectura plenamente orgánica. La biblioteca fue inaugurada en octubre de 1935. El concepto es encontrar un equilibrio entre forma y naturaleza. interés por la iluminación y el confort del hombre en la biblioteca. consiste en dos volúmenes rectangulares que toman diferentes expresiones y funciones en su programa arquitectónico Fue ampliamente aclamado por los críticos, entre los cuales Giorgio Labò afirmó que “mientras Frank Lloyd Wright desarrolló la planta libre, Aalto inició la sección libre, creando una continuidad espacial de primer orden”. Situada en el parque central de la ciudad de Vyborg (Viipuri), Rusia, y cercana a la iglesia local, la biblioteca tiene tres entradas diferenciadas entre las cuales la principal se efectúa por el norte y directamente desde la calle principal paralela al parque, una secundaria al este donde se efectúa el acceso a oficinas y zonas de servicio y otra situada al sur donde, a través del parque para niños adyacente al edificio, se accede independientemente a la zona infantil de la biblioteca. En 1933 Viipuri era una ciudad finlandesa con 90.000 habitantes ubicada en el sureste del país. Después de la Segunda Guerra Mundial quedó en poder de los rusos, pasando a llamarse Vyborg. La biblioteca sólo funcionó de forma continua durante los 15 meses que precedieron a la gran contienda y una vez finalizada, aunque no resultó destruida, fue testigo de las penurias de la Rusia Soviética y su estado de abandono fue total durante muchos años. El edificio fue bombardeado parcialmente en la Segunda Guerra Mundial, y abandonado durante más de diez años, causándole un gran deterioro. En los años 90 se inició un proceso de reconstrucción que se alargaría durante años y que fue posible gracias a las donaciones recibidas, con esta reconstrucción se persigue reproducir con exactitud el proyecto original de 1935. Durante 2011-2013 el gobierno de la Federación Rusa financió las obras que aún faltaban para terminar la restauración. La Biblioteca de Viipuri es particularmente interesante en sección. Desde el nivel del suelo, asciende un conjunto de escaleras en zigzag que llevan a un espacio de dos niveles que recibe la luz del día a través de un tragaluz y alberga los depósitos de libros, una de las áreas de lectura y el escritorio de control. Aalto relaciono directamente la biblioteca con la iglesia vecina. La entrada norte se refiere al centro de la iglesia mientras que la escalera principal del edificio(el corazón de la biblioteca) se refiere a la entrada de la iglesia. También se puede evidenciar como el edificio sigue la grilla de sus calles más próximas y al sendero existente del parque. La decisión de mantener los accesos principales de la biblioteca al lado norte y sur con vistas hacia el parque y no hacia la calle principal viene del querer un espacio público propio y de alguna manera obligar al visitante a adentrarse al espacio público como parte de la experiencia de la biblioteca. Con la Biblioteca de Viipuri, Aalto creó una tipología de edificios para bibliotecas, con la sección libre, iluminación y creación de superficies onduladas como características especiales, que aplicaría más adelante en sus otros múltiples proyectos para bibliotecas como la de Seinäjoke (1963-65), Otaniemi (1965-69), Reykjavik (1965-68), la de Mount Angel Benedictine Library en EEUU (1967-70) o el Centro Cultural de Wolfsburg, (1962). “…Cuando diseñé la biblioteca de la ciudad, en Viipuri, durante largos períodos de tiempo perseguí la solución con la ayuda de dibujos primitivos de algún tipo de paisaje montañoso fantástico, con acantilados iluminados por soles en diferentes posiciones, a partir de los cuales llegué, gradualmente, al concepto para el edificio de la biblioteca. El núcleo arquitectónico de la biblioteca consiste en zonas de lectura y préstamo a diferentes niveles y mesetas, mientras que el centro y zona de control forma el punto más alto, por encima de los diferentes niveles. Los bocetos infantiles sólo tienen una conexión directa con la concepción arquitectónica, pero unidos entre sí, en sección y en planta, crean una especie de unidad entre las estructuras horizontales y verticales…” (Alvar Aalto) La iluminación es una de las consideraciones primordiales en una biblioteca, en este caso el arquitecto diseñó una cubierta perforada por 57 claraboyas redondas. La forma redonda resultó la más satisfactoria ante la condición de tensión interna para las superficies de vidrio horizontales ya que en los climas fríos el peligro, siempre presente, de craqueo debe evitarse a toda costa. La luz solar no penetra directamente, se refleja en miles de líneas de reflexión resultado de la forma cónica, como un embudo, de la claraboya. De este modo sin la utilización de un vidrio difusor se obtuvo una luz difusa, sin sombras, ideal para el lector que puede llevar su libro a cualquier punto de la sala sin ser molestado por los reflejos o el ensombrecimiento. En la iluminación artificial se siguieron los mismos principios que en la iluminación natural. La luz fue diseñada para caer sobre el libro en diagonal y en todas las direcciones con el fin de evitar las sombras. Los accesorios fueron colocados entre las aberturas de los tragaluces. Se podría cuestionar el hecho de que estas salas principales no aprovechen la posibilidad de mirar al exterior, relacionándose con el fabuloso parque, pero Aalto concibió estos espacios como un microcosmos, como si de un espacio religioso se tratara. De esta arquitectura tan orgánica y natural, son particularmente características las ondulaciones del techo de la sala de conferencias, formado con listones de madera y pensado para propagar de una manera más eficiente el sonido a cada rincón de la sala. El conocimiento y experiencia del arquitecto con la madera a través de sus diseños para mobiliario le permitieron desarrollar aquí el salto en el uso de este material en la propia arquitectura, con sus característicos taburetes apilables y sillas con respaldo. Se concluye que el arquitecto Alvar Aalto crea espacios y ambientes humanos cómodos, confortables y habitables enfocados en el usuario y contexto, logrando así en este proyecto un equilibrio entre forma y naturaleza, así como una iluminación y acústica adecuadas para una biblioteca.


 


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Es muy importante ser conscientes de qué tipo de identidad hablamos cuando queremos buscar los nexos de unión entre ambos maestros. No es lo mismo que nos estemos refiriendo a su propia identidad, la identidad de un lugar (incluso de lo que allá ha acontecido, es decir, su pasado) o a la identidad de toda una nación, que bien se puede poner de manifiesto a través de la memoria colectiva.


 


 


 


Existen elementos, a modo de arquetipos, en las culturas de ambos arquitectos que se tienen que poner sobre la mesa para poder entender en qué manera son tenidos en cuenta en sus proyectos. Elementos como el bosque o los lagos tienen una significación especial en la obra de Aalto, y por ello, es importante darles el papel que les corresponde.


 


 


 


Por otro lado, bien se pudiera hablar del carácter (personalidad) de Aalto o de Siza y cómo éste se manifestaría en sus proyectos, pero se intentará evitar esta aventurada deducción. Por ello, el análisis intentará  centrar el tema en la manera en qué el carácter de un pueblo, sí que se manifiesta en sus arquitecturas de una forma relativamente objetiva. Por ello, se enfocará este capítulo, buscando la relación de la cultura nórdica o portuguesa en las obras Aalto y de Siza.


 


 


 


Stepienybarno


 


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Aalto es consciente del efecto beneficioso que tiene la luz natural para los enfermos y concibe el edificio como si fuese un “instrumento medico”. Los espacios se abren hacia el exterior, en busca de las vistas, el soleamiento y la ventilación. Las habitaciones se orientan al Sur-sureste y disponen de terrazas, a donde se pueden desplazar las camas para disfrutar de las propiedades curativas de la luz.


 


La distribución diferencia claramente las zonas para enfermos, de carácter mas privado y los espacios comunes, articulando estos bloques con un núcleo central de comunicaciones.


 


 


 


El confort del paciente se ve en soluciones poco habituales, como la disposición indirecta de la luz artificial, el techo de color verde oscuro para evitar deslumbramientos o también la colocación de la calefacción en el techo para evitar  la radiación directa.


 


 


 


Alvar Aalto siempre apostó por la modernidad humanista, inspirándose en la expresión simbólica que le ofrecían la naturaleza y el agua.


 


Una visión integral de la arquitectura y de los objetos cotidianos que diseñó para todo tipo personas,    porque él pensaba que “el trabajo del arquitecto es dar a la vida una estructura más sensible”, cita recogida en una monografía editada por Taschen y escrita por Louna Lathi, una de las mayores expertas  en su obra.


 


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Alvar Aalto nació el 3 de febrero de 1898 en Kuortane (Finlandia), en el seno de una familia de cultura occidental clásica. Fue uno de los arquitectos más destacados del siglo XX. Completó su educación en la ciudad de Jyvaskyla, y estudió arquitectura en la Universidad Politécnica de Helsinki. En 1917 se alistó en la guerra civil finlandesa, concluida en 1918. En 1921, tras graduarse, Alvar Aalto realizó un exhaustivo viaje de estudios por el norte de Europa; y dos años después, en 1923 abrió su propio estudio de arquitectura en Jyvaskyla. El arquitecto finlandés formó parte del Movimiento Moderno y participó en los CIAM (Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna) uno de los congresos más importantes de la época. Durante unos años, Alvar Aalto trabajó en los Estados Unidos, donde fue nombrado profesor de arquitectura en el Instituto Tecnológico de Massachusetts de Boston. Y es en 1940, cuando vuelve nuevamente a Finlandia, recién acabada la Primera Guerra ruso-finlandesa, donde será nombrado presidente de la Asociación de Arquitectos Finlandeses y mantendrá contactos con el clasicismo nazi. Finalmente, en 1976, Alvar Aalto falleció en Helsinki, debido a una enfermedad cardiovascular.


 


 


 


 Dentro del pensamiento y el método proyectual de Alvar Aalto entraba la experimentación de las ideas, la cual no concluía hasta que el proyecto estaba construido, es decir, el mismo trataba de extraer los aciertos y los errores de los proyectos e ir realizando modificaciones hasta su puesta en obra. Su principal objetivo era agregar las características de cada territorio y cultura a los proyectos, ya que pensaba que era necesario establecer una cierta conexión entre las piezas arquitectónicas y el emplazamiento, la sociedad y la cultura. Por ello, acabó instaurando una arquitectura orgánica, consiguiendo proyectar espacios funcionales y ergonómicos al mismo tiempo.


 


 


 


  A lo largo del tiempo, Alvar Aalto va a formar parte de distintas corrientes artísticas. La primera de ellas fue el racionalismo nacional, un movimiento social que no aparece en las obras de Aalto, pero sí que tienen una importante relevancia, ya que marcaban la arquitectura y el ámbito académico finlandés en su época como estudiante. Poco después del comienzo del siglo XX, el clasicismo nórdico se impulsó en los países del norte de Europa. Una época artística que marcó la vida de Alvar Aalto cuando todavía era estudiante y poco después, cuando comenzó a ejercer la profesión de arquitecto, la cual le aportó  referencias clásicas para algunas de sus obras. Pasado los años, el arquitecto finlandés mostró interés por los elementos sociales y culturales que aportan las nuevas vanguardias del racionalismo, especialmente enfocado en el programa de la vivienda. A pesar de todo, Alvar Aalto abandonó esta etapa artística, para dar una identidad diferente a sus obras con un carácter propio del arquitecto. Un pequeño espacio de tiempo, ya que en su viaje a los Estados Unidos, Aalto inicia una etapa neo-empirista, en la cual tiene una intencionalidad clara de interpretar el Movimiento Moderno, conectar nuevos desarrollos urbanos y arquitectónicos con las ciudades históricas.


 


 


 


 En cuanto a la arquitectura de Alvar Aalto cabe destacar el uso de geometrías básicas, las cuales revelan el racionalismo funcionalista del que partió en sus obras tempranas y que nunca abandonó. A pesar de todo, esta usual manera de utilizar líneas tortuosas tiende a romper la ortogonalidad de la caja arquitectónica, a la vez que se establece un cierto énfasis en la corporeidad del edificio. En consecuencia de ello, Alvar Aalto establece una personalidad y un lenguaje propio a sus obras, de manera que las acaba distanciando de la estandarización funcionalista, es decir, que para Aalto, la arquitectura acaba siendo un juego libre de volúmenes y formas en constante movimiento. Además, superpone superficies que restan rigidez al conjunto, en estructuras geométricas, dotándolas de una idea más humanizada y conectadas a las formas de la propia naturaleza. Alvar Aalto propuso una nueva era para la arquitectura donde proyectó los métodos racionales desde el ámbito técnico al terreno psicológico y humano, “humanización de la arquitectura”.


 


 


 


 


 


 Una de sus obras más representativas es la Biblioteca de Viipuri en Rusia, proyecto fruto de un concurso para la construcción de la biblioteca de Viipuri, que refleja el pensamiento del arquitecto desde el funcionalismo hasta una arquitectura plenamente orgánica. Aalto creó una tipología de edificios para bibliotecas, con la sección libre, iluminación y creación de superficies onduladas. Al mismo tiempo, el arquitecto finlandés califica su proyecto como un resultado de inspiración propia en los paisajes montañosos y en los acantilados iluminados por la luz natural del sol. El edificio cuenta con dos volúmenes rectangulares con seis niveles de elevación diferentes, donde albergan oficinas, zonas de lectura y bibliotecas. En cuanto a la iluminación, resultaba ser uno de los aspectos más importantes, ya que es uno de las condiciones esenciales dentro de una biblioteca. Para ello, colocó una serie de claraboyas redondas que entendían perfectamente a las condiciones de tensión interna para las superficies de vidrio horizontales, evitando de esta manera, el fenómeno del craqueo. Por otra parte, Alvar Aalto diseñó pequeños elementos interiores, como ya era habitual a largo de su trayectoria, tales como sillas, cortinas, etc. La materialidad del edifico era muy simple, exterior de color blanco, y en el interior mantuvo los elementos en su color natural.


 


 


 


 Otra de sus obras más singulares es el Sanatorio antituberculoso de Paimio, la cual fue resultado de otro de los concursos en los que participó Alvar Aalto, y cuyas críticas pusieron a Finlandia en el radar de la arquitectura moderna. El edificio presenta una clara funcionalidad humana propia del arquitecto, la cual da un salto más allá del funcionalismo técnico. Una arquitectura que lleva a la reflexión al propio Alvar Aalto, ya que pasa directamente a una arquitectura relacionada con la cultura del Movimiento Moderno. El edificio se encuentra ubicado al sureste de Paimio, en la única elevación existente en el entorno. La idea principal del edificio es dar servicio a aquellas personas enfermas de tuberculosis, es decir, espacios habilitados y que favorezcan a la curación y rehabilitación de estas personas. En consecuencia de ello, Aalto considera de especial atención la distribución, funcionamiento y orientación del volumen construido. Además, el propio arquitecto se encargó de diseñar los elementos interiores del edificio, con la intención de llevar a cabo una serie de objetos mobiliarios que den servicio a aquellas personas que habiten el sanatorio.


 


 


 


 


 


Partiendo del funcionalismo, Alvar Aalto fue un arquitecto que evolucionó hacia la búsqueda de espacios y objetos que mejorarán la vida de las propias personas. Nunca estuvo convencido de que el Movimiento moderno fuera capaz de garantizar dichas necesidades, ya que el funcionalismo convertido en pura expresión formal no era la razón de ser de la arquitectura, por lo que finalmente decidió apoyarse en una arquitectura más humana.


 


 


 


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Aalvar Aalto nació el 3 de


 


febrero de 1898 en Kuortane (Finlandia), en el seno de una familia de cultura occidental clásica. Fue uno de los arquitectos más destacados del siglo XX. Completó su educación en la ciudad de Jyvaskyla, y estudió arquitectura en la Universidad Politécnica de Helsinki. En 1917 se alistó en la guerra civil finlandesa, concluida en 1918. En 1921, tras graduarse, Alvar Aalto realizó un exhaustivo viaje de estudios por el norte de Europa; y dos años después, en 1923 abrió su propio estudio de arquitectura en Jyvaskyla. El arquitecto finlandés formó parte del Movimiento Moderno y participó en los CIAM (Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna) uno de los congresos más importantes de la época. Durante unos años, Alvar Aalto trabajó en los Estados Unidos, donde fue nombrado profesor de arquitectura en el Instituto Tecnológico de Massachusetts de Boston. Y es en 1940, cuando vuelve nuevamente a Finlandia, recién acabada la Primera Guerra ruso-finlandesa, donde será nombrado presidente de la Asociación de Arquitectos Finlandeses y mantendrá contactos con el clasicismo nazi. Finalmente, en 1976, Alvar Aalto falleció en Helsinki, debido a una enfermedad cardiovascular. Dentro del pensamiento y el método proyectual de Alvar Aalto entraba la experimentación de las ideas, la cual no concluía hasta que el proyecto estaba construido, es decir, el mismo trataba de extraer los aciertos y los errores de los proyectos e ir realizando modificaciones hasta su puesta en obra. Su principal objetivo era agregar las características de cada territorio y cultura a los proyectos, ya que pensaba que era necesario establecer una cierta conexión entre las piezas arquitectónicas y el emplazamiento, la sociedad y la cultura. Por ello, acabó instaurando una arquitectura orgánica, consiguiendo proyectar espacios funcionales y ergonómicos al mismo tiempo. A lo largo del tiempo, Alvar Aalto va a formar parte de distintas corrientes artísticas. La primera de ellas fue el racionalismo nacional, un movimiento social que no aparece en las obras de Aalto, pero sí que tienen una importante relevancia, ya que marcaban la arquitectura y el ámbito académico finlandés en su época como estudiante. Poco después del comienzo del siglo XX, el clasicismo nórdico se impulsó en los países del norte de Europa. Una época artística que marcó la vida de Alvar Aalto cuando todavía era estudiante y poco después, cuando comenzó a ejercer la profesión de arquitecto, la cual le aportó referencias clásicas para algunas de sus obras. Pasado los años, el arquitecto finlandés mostró interés por los elementos sociales y culturales que aportan las nuevas vanguardias del racionalismo, especialmente enfocado en el programa de la vivienda. A pesar de todo, Alvar Aalto abandonó esta etapa artística, para dar una identidad diferente a sus obras con un carácter propio del arquitecto. Un pequeño espacio de tiempo, ya que en su viaje a los Estados Unidos, Aalto inicia una etapa neo-empirista, en la cual tiene una intencionalidad clara de interpretar el Movimiento Moderno, conectar nuevos desarrollos urbanos y arquitectónicos con las ciudades históricas. En cuanto a la arquitectura de Alvar Aalto cabe destacar el uso de geometrías básicas, las cuales revelan el racionalismo funcionalista del que partió en sus obras tempranas y que nunca abandonó. A pesar de todo, esta usual manera de utilizar líneas tortuosas tiende a romper la ortogonalidad de la caja arquitectónica, a la vez que se establece un cierto énfasis en la corporeidad del edificio. En consecuencia de ello, Alvar Aalto establece una personalidad y un lenguaje propio a sus obras, de manera que las acaba distanciando de la estandarización funcionalista, es decir, que para Aalto, la arquitectura acaba siendo un juego libre de volúmenes y formas en constante movimiento. Además, superpone superficies que restan rigidez al conjunto, en estructuras geométricas, dotándolas de una idea más humanizada y conectadas a las formas de la propia naturaleza. Alvar Aalto propuso una nueva era para la arquitectura donde proyectó los métodos racionales desde el ámbito técnico al terreno psicológico y humano, “humanización de la arquitectura”. Una de sus obras más representativas es la Biblioteca de Viipuri en Rusia, proyecto fruto de un concurso para la construcción de la biblioteca de Viipuri, que refleja el pensamiento del arquitecto desde el funcionalismo hasta una arquitectura plenamente orgánica. Aalto creó una tipología de edificios para bibliotecas, con la sección libre, iluminación y creación de superficies onduladas. Al mismo tiempo, el arquitecto finlandés califica su proyecto como un resultado de inspiración propia en los paisajes montañosos y en los acantilados iluminados por la luz natural del sol. El edificio cuenta con dos volúmenes rectangulares con seis niveles de elevación diferentes, donde albergan oficinas, zonas de lectura y bibliotecas. En cuanto a la iluminación, resultaba ser uno de los aspectos más importantes, ya que es uno de las condiciones esenciales dentro de una biblioteca. Para ello, colocó una serie de claraboyas redondas que entendían perfectamente a las condiciones de tensión interna para las superficies de vidrio horizontales, evitando de esta manera, el fenómeno del craqueo. Por otra parte, Alvar Aalto diseñó pequeños elementos interiores, como ya era habitual a largo de su trayectoria, tales como sillas, cortinas, etc. La materialidad del edifico era muy simple, exterior de color blanco, y en el interior mantuvo los elementos en su color natural. Otra de sus obras más singulares es el Sanatorio antituberculoso de Paimio, la cual fue resultado de otro de los concursos en los que participó Alvar Aalto, y cuyas críticas pusieron a Finlandia en el radar de la arquitectura moderna. El edificio presenta una clara funcionalidad humana propia del arquitecto, la cual da un salto más allá del funcionalismo técnico. Una arquitectura que lleva a la reflexión al propio Alvar Aalto, ya que pasa directamente a una arqui

Arquitecto y diseñador, fue una figura clave del movimiento moderno en Finlandia, y en el  futuro desarrollo de la arquitectura orgánica. En su obra sin dejar de ser moderna, sabe fusionar de forma modélica los elementos de la naturaleza y la cultura finlandesa, compaginando modernidad y tradición de forma especialmente sugerente. Aspectos que podemos apreciar con el paso del tiempo en el desarrollo de obras como: El Sanatorio de antituberculosos de Paimio (Finlandia) 1928-33, la villa Mairea en Noomarku (Finlandia) 1938-41, La residencia de estudiantes para el Massachusetts Institute Technology. Universidad de Cambridge (Massachusetts) USA 1946-48 marcan un proceso técnico constructivo que se ha tomado como referencia a nivel internacional.


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BENEVOLO, L., Historia de la Arquitectura Moderna. Edit. Gustavo Gili. Barcelona, 1987.


Pág. 813-941. "La segunda posguerra en Europa"


Dentro de este marco trabaja una nueva generación de arquitectos daneses - Nels (nacido en 1914) y Eva Koppel (nacida en1916), Jorn Utzon (nacido en 1918) - y los finlandeses - H. Siren (nacido en 1918) y Viljo Revell (1910-1964) - todos ellos activos en la construcción residencial, con resultados medianamente altos. Junto a ellos se sitúa - sin discordancia durante los primeros años - la obra de los maestros más famosos como Aalto y Jacobsen.


En la primera posguerra, Aalto es ya un personaje de fama mundial. Después del éxito obtenido por su pabellón en la Exposición de 1939 en Nueva York, es llamado a América, enseña en el Massachusetts Institute of Technology y construye, en 1949, el famoso dormitorio para los estudiantes, de planta sinuosa. Pero, contrariamente a los maestros alemanes, no se adapta al ambiente americano y el edificio de Boston, aunque genial en su concepción, no está a la altura de las obras maestras de Paimio y de Viipuri, también porque la idea general no logra concretarse adecuadamente en los acabados, débiles e incluso descuidados.


Mientras tanto, Aalto proyecta en Finlandia varias ordenaciones urbanísticas (el plan regional del valle de Kokemaki en 1942); el plan de reconstrucción de Rovaniemi en 1945; el plan de la isla de Sävnätsalo de 1942 a 1949) y, después de 1950, una nueva serie de espléndidas obras arquitectónicas: el ayuntamiento de Säynätsalo (1949-1952) el edificio comercial Rautatalo en Helsinki (1953-1955), el edificio para la asistencia a los jubilados (1954-1956) y, siempre en la capital finlandesa, la Casa de la cultura (1954-1956).


Este es, quizás, el momento más feliz de la carrera de Aalto. El profundo acuerdo con su ambiente natal sostiene y compensa su límite individualista; así, antes de 1950, cuando era considerado el leader de la tendencia organicista en Europa, él mismo se había complacido en repetir algunos de sus esquemas - como la serpentina aplicada a distintas escalas, desde los dormitorios de Boston a los jarros de cristal en el decenio posterior se adapta perfectamente a las necesidades de los temas que se le presentan, sin perder su sensacional capacidad de inventar formas nuevas. No podemos decir lo mismo de sus obras más recientes - la iglesia de Imatra de 1958, las oficinas Enso Gutzait en Helsinki en 1961, y los edificios realizados en el extranjero, la casa-torre de Bremen, el centro recreativo de Wolfburgo, la villa Carré cerca de París – donde su predilección por un esquema preconcebido y el menor control de los detalles vuelven a debilitar el resultado arquitectónico.


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CURTIS William. J., La arquitectura moderna desde 1900. Edit. Phaidon. Hong Kong, 2006. 


Págs.329-349.“La expansion de la arquitectura moderna en Gran Bretaña y Escandinavia”


La onda expansiva de la exposición de Estocolmo se sintió también en Finlandia, donde tanto Aalto como Erik Bryggman ya habían abrazado las enseñanzas de la arquitectura moderna a finales de la década de 1920. La importancia de los fundamentos clásicos y románticos nacionales en Aalto ya se ha indicado anteriormente (véase capítulo 8); en la década de 1930, parece que incroporó estas influencias formativas al conjunto de su obra, por entonces en plena maduración....


...La obra de Alvar Aalto durante la década de 1930 proporciona otro ejemplo de una arquitectura moderna en sintonía con las condiciones naturales y sociales del norte de Europa. Aalto nació en 1898 en Kuortane (Finlandia), estudió en Helsinki y creció en una atmósfera cargada  de problemas de identidad nacional, pues los finlandeses estaban buscando su autonomía con respecto a la esfera de influencia rusa. Hablando en términos generales hubo dos corrientes principales en la “alta” cultura arquitectónica de finales del siglo XIX que influyeron en Aalto, un clasicismo nóridico simplificado que deriva de ciertas fuentes de finales del siglo XVIII y que había alcanzado una depurada resolución en el siglo XX en las obras de Asplund, y una tendencia hacia el romanticismo nacional que se basaba en el historicismo gótico y en H.H. Richardson, encontraba su inspiración en los mitos nacionales y las tradiciones vernáculas locales,  y quedaba bien representada en Finlandia por la obra de Lars Sonck y Eliel Saarinen en torno a 1900 (véase capítulo 8). Con la ayuda de la abstracción arquitectónica moderna. Aalto conseguía finalmente forjar una síntesis de estas tendencias heredadas. Y a este respecto la verdadera construcción (más que sus interpretaciones románicas) fue el principal detonante, ya que ponía en evidencia formas tipo adaptadas a los rigores del clima finlandés, el carácter del paisaje y el punto de vista del pueblo. Al mismo tiempo, naturalmente revelaba un uso sincero y elegante de los materiales locales, especialmente la madera.


El movimiento moderno empezó a filtrarse en Escandinavia sólo de manera gradual en la década de  1920. Aalto topó con las nuevas ideas gracias principalmente a los ejemplos holandeses, alemanes y franceses....


... La maduración gradual de Aalto desde sus comienzos neoclásicos hasta la variedad de su estilo “funcional” puede verse claramente en la evolución de los tres proyectos principales para la Biblioteca de Viipuri entre 1927 y 1935. Pero aunque Aalto rechazaba el uso manifiesto de los órdenes clásicos, seguía conservando esquemas abstractos de la tradición clásica (por ejemplo, el uso frecuente de un piano nobile, un carácter procesional en la circulación, un fino sentido de la proporción en la colocación de llenos y vacíos, y, más adelante un interés recurrente por las formas desplegadas de los teatros antiguos en ruinas).


 Págs. 395 – 415 “La arquitectura moderna en los Estados Unidos; inmigración y consolidación”.  


Otra de las características del amplio panorama posterior a la guerra fue “la victoria” internacional de la arquitectura moderna. De Rio de Janeiro a Sydney, de Tokio a Beirut. Difusión de imágenes estereotipadas exportadas por USA, y de la necesidad de las elites autóctonas de romper con las anteriores tradiciones coloniales del XIX, o bien con las tendencias nacionales o regionales existentes, que encontraban demasiado restrictivas.


En USA, la mayor parte de Europa Occidental, Japón, México y Brasil había inicios anteriores a la guerra. En otros lugares como India y Australia, la arquitectura moderna tuvo que partir prácticamente de cero.....Juzgar y evaluar cómo este cuerpo extraño fue acogido o rechazado, o bien se acomodó al tejido cultural preexistenteAlgunos de los dramas de la transmigración ya se habían escenificado en la década de los 30, cuando los arquitectos tan diversos como Aalto, Niemeyer, Sakakura, Barragán y Sertestaban ocupados en encontrar formas en sintonía con los climas locales y sus modos de vida. La obra de las figuras trascendentales de los años 30 también reflejaba una nueva sensibilidad con respecto a la naturaleza y el lugar como Wright y Le Corbusier.


Págs. 453-469.“Alvar Aalto y las tendencias escandinavas”  


"El proceso descrito en el ultimo capítulo, mediante el cual las ideas de un poderoso prototipo se transformaron para afrontar diferentes situaciones, se repitió muchas veces a lo largo de los anos 1950 y 1960. Ligados a este modelo de difusión hubo intentos conscientes de combinar la arquitectura moderna con las tradiciones nacionales y regionales. La construcción moderna no creativa era insulsa y parecía representar la estridencia tecnológica y la anomía social. Había mucha distancia entre la fuerza poética de las mejores obras de entreguerras y los deprimentes conjuntos de viviendas, oficinas y escuelas que constituían el devaluado estilo internacional dominante en la década de 1950. Así pues, era necesaria, evidentemente, alguna clase de regeneración.


        En la búsqueda de nuevas fuentes de inspiración e indicadores primordiales, las construcciones vernáculas rusticas volvieron a ponerse de moda; evocaban un mundo preindustrial más seguro en el que los hombres, las cosas y las fuerzas naturales parecían actuar al unísono; también señalaban claves para la adaptación a los entornos, climas y tradiciones locales, y proporcionaban posibles rectificaciones a las versiones endebles del Estilo Internacional. En muchas de las artes se apreciaba en este periodo un vago anhelo de encontrar arquetipos. Las teorias psicologicas universalizadoras y transculturales sobre el 'hombre' (derivadas de las ideas de Carl Jung por ejemplo) convivían difícilmente con la búsqueda de la identidad regional que se abría paso con cuidado entre las posturas abiertamente nacionalistas. Ésta era una de las vías por las que una Europa arrasada por la guerra buscaba el equilibrio interno. Las reverberaciones fueron sentidas por artistas tan distintos como Le Corbusier y Aalto; y vieron la luz en los debates suscitados en torno a las mesas de conferencias y en las meditaciones del Team X .


        Giedion bautizo este talante como el 'nuevo regionalismo' y se apresuro a señalar que no tenia nada en común con las ideologías del tipo 'sangre y tierra' de entreguerras, como las que habían llevado a un estilo neovernáculo bajo el nazismo. La idea era cruzar los principios de la construcción autóctona con los lenguajes del diseño moderno. Se debía valorar una ingenuidad deliberada, y la arquitectura moderna debía mostrar tanto un mayor respeto por las diferencias de clima como un sensible aprecio por el 'lugar'. En el peor de los casos esto podía desembocar en tibias imitaciones de las formas vernáculas; en el mejor, llevo a las casas Jaoul de Le Corbusier, o a las casas Kingo de Jorn Utzon en Dinamarca (1956-1960 véase màs adelante).


En Finlandia en particular, el proceso de ‘naturalización’ de la arquitectura moderna ya había comenzado en la década de 1930, concretamente en la obra de Alvar Aalto. En efecto, el Estilo Intermacional había sido un breve interludio y sus enseñanzas pronto se habían injertado en una subestructura de tradiciones edificatorias nacionales (o más bien del nacional). Casi nos vemos tentados a reconocer cierto genio nórdico para el manejo sensible del sitio, el paisaje, la luz y los materiales naturales. Pero además las condiciones eran diferentes a las de cualquier otro lugar de Europa : la industrialización había tenido un impacto menos drástico; la madera era abundante; y la construcción vernácula rural era un constante punto de referencia.


        Aunque el diseño moderno escandinavo estaba en boga en los anos 1950 y se asociaba a las fuentes de ensalada ovoides de madera y a los pasamos orgánicos, eso no era todo. Había también varias corrientes de ‘minimalismo’ combinaban la estricta abstracción y la pureza de que forma con un sentido táctil de los materiales tanto naturales como industriales...


... Nunca hubo una ‘escuela de Aalto’, pero, no obstante, este maestro planeaba como una especie de figura paterna sobre la arquitectura escandinava. Sus prototipos se adaptaban muy bien a la escala del paisaje y a los rigores del clima nórdico, pero también eran inimitables, y fueron pocos los arquitectos que lograron traducir sus enseñanzas básicas y aparecer con sus propias identidades creativas. Aparte de su influencia sobre otros arquitectos, tardías de Aalto contenían un drama propio y es preciso estudiarlas junto a las obras de otros ‘maestros modernos’ ya en su madurez; al igual que ocurrió con éstos, se ampliaron nuevos campos de expresión, mientras que ciertos temas anteriores continuaban desarrollándose.


        Cuando la guerra llego a su fin, Aalto tenia 47 anos; había conseguido sobrevivir a la situación de estancamiento económico de Finlandia gracias a precarios viajes al otro lado del Atlántico para dar clase en Cambridge, en el Massachusets Institute of Technology (MIT), a solo unos kilómetros de Gropius en Harvard pero muy alejado en su espíritu)....


... La idea que tenia Aalto de los edificios como intermediarios entre la vida humana el paisaje natural se exploro constantemente en los años de posguerra. Este fue un periodo de rápida reconstrucción y urbanización en Finlandia (cuyas aldeas y poblaciones habían quedado destruidas), y Aalto quería encontrar alguna manera de combinar la arquitectura moderna con la topografía en lugares rurales y semirrurales; volvía una y otra vez a los volúmenes desplegados, a la estratificación, a las capas de plataformas y escalinatas, y a las siluetas irregulares derivadas de los pozos de luz y las cubiertas inclinadas. Detrás de estas fragmentaciones de la forma había una idea más amplia de una sociedad democrática que se reunía de modo informal en ese marco poco rígido que ofrecían instituciones publicas como los ayuntamientos, las iglesias y las bibliotecas. Aalto era profundamente sensible a los contornos del terreno, al ángulo y la dirección del sol invernal, y a la necesidad de escenarios sociales acogedores comunicados directamente con la naturaleza circundante mediante recorridos sinuosos y vistas enmarcadas; así daba respuesta a la necesidad de una nueva imagen de la comunidad y a una condición cultural a mitad de camino entre la urbanidad y la rusticidad."


.. Aalto pensaba que había configuraciones constructivas casi arquetípicas que expresaban las formas básicas de la sociedad humana; podía intuirlas tanto en las construcciones monumentales más antiguas; no existía oposición alguna entre las tradiciones ‘culta’ y ‘popular’ en lo referente a la búsqueda de los principios fundamentales. Uno de tales arquetipos era el patio o, para ser más precisos, el ‘remanso’, formado por una construcción perimetral orientada hacia dentro en tres de los lados, y unida a los alrededores por cascadas de escaleras y niveles. La villa Mairea(1938-1941) habia sido una variante de este esquema (véase el capitulo 19) y otra era la propia ‘casa de verano  experimental’ de Aalto en Muuratsalo (1953). Las variaciones sobre esta idea se repitieron en muchos de sus proyectos públicos (o casi públicos) de los anos 1950 y 1960, cuando era necesario un foco de atención que, no obstante, estuviese ligado a un contexto más amplio...


...Entre 1950 y su muerte en 1973, Aalto realizo un numero extraordinario de edificios y proyectos, recibiendo encargos de lugares tan alejados como Oregon y Persia (actual Irán). No obstante, la mayor parte de sus edificios estaban en Finlandia y otros países escandinavos. La gama de cometidos afrontados era también muy extensa e incluía escuelas, bibliotecas, iglesias, conjuntos de viviendas, complejos universitarios y trazados urbanos completos. Cada edificio estaba marcado por una respuesta singular a las aspiraciones del cliente, al previsto carácter del comportamiento humano, y a la configuración del emplazamiento concreto ya fuese en el campo o en la ciudad. Con todo, había temas transcendentes y formas típicas que constituían un lenguaje arquitectónico basado en un corpus de principios generales. Este lenguaje representaba una interpretación mítica de la sociedad y reflejaba las ideas que tenia el artista tanto de la naturaleza como de la historia


Págs. 471- 489.“Disyunciones y discontinuidades en la Europa de los años 1950” 


Después de 1945, en las zonas de Europa occidental y oriental arrasadas por la guerra, la primera cuestión había sido la supervivencia, y la segunda la garantía de un techo para la población, así que no es en absoluto sorprendente que el énfasis se pusiese en la prosa más que en la poesía, en las normas más que en las ideas singulares. 


Las notables creaciones individuales de figuras como Le Corbusier, Aalto, Utzon o Jacobsen destacaban sobre un fondo de edificios modernos relativamente neutros que proporcionaban soluciones a los problemas del cobijo, la higiene y la función, pero que a menudo carecían de humanidad y de sensibilidad urbana. El nuevo orden económico parecía destinado, con o sin los arquitectos, a crear objetos aislados y muy dispersos que eran hostiles a los modelos de la ciudad tradicional europea y que con frecuencia carecían de cualquier sentido de la identidad.


El problema no era tanto la escasez de talento como la ausencia de un conjunto de reglas aceptables y flexibles para formar ciudades: el equivalente a las costumbres vernáculas del pasado para ocuparse de edificios y espacios urbanos de una intensidad entre media y baja. Este vacío no se llenaba con las versionas diagramáticas de las visiones urbanas anteriores a la guerra elaboradas en la década de 1950, pues éstas no tenían en cuenta las variaciones del clima, la cultura y la topografía.


No es de extrañar que surgiese una postura crítica según la cual la herencia moderna debía revitalizarse mediante el contacto con las exigencias de las situaciones y los lugares concretos.


 Ya estuviesen en Atenas o Amsterdam, en la costa atlántica de Portugal o cerca del cabo Norte, los arquitectos seguían necesitando un lenguaje arquitectónico, y en la década de 1950 lo más probable es que lo encontrasen tras hacer un nuevo examen, cuidadoso y crítico, de la arquitectura moderna anterior (que cada cual veía a su manera), y tras hacer una destilación de esas corrientes coetáneas que, en su país o en el extranjero, parecían responder mejor a los cometidos prácticos y simbólicos planteados. El consenso era escaso. Los años de posguerra en Europa se caracterizaron por una diversidad de creencias, formas y genealogías, incluso por reivindicaciones históricas enfrentadas sobre lo que realmente había importado en la primera arquitectura moderna. 


Se dieron abundantes cismas y oposiciones entre el “racionalismo” y el “organicismo”; entre quienes defendían a Mies van der Rohe y quienes defendían a Le Corbusier (o a Wright, a Aalto, a algún otro); entre quienes miraban más allá de las fronteras nacionales y quienes miraban hacia dentro; y entre quienes miraban hacia adelante y quienes miraban hacia atrás.


 En la mayoría de los casos, los movimientos de posguerra en Europa pudieron apoyarse en los de preguerra. En este aspecto, una buena parte dependía de la profundidad de los fundamentos y de la relevancia y resonancia de esos prototipos anteriores a la guerra que ya estaban en pie.


Finlandia fue un caso insólito, pues el país, aunque sufrió graves daños en la guerra, tuvo un desarrollo continuo. Sin duda esto tenía que ver con la simple presencia y la inventiva de Alvar Aalto, pero por encima de los individuos se produjo todo un esfuerzo nacional de modernización, tanto en el sector privado como en el público, que fomentó una variada arquitectura moderna.


Pág.589-613. “ El pluralismo de los años 1970” 


Desde luego, la fragmentación y la estratificación eran técnicas con una larga genealogía moderna en la pintura, la escultura, la fotografía y el cine, así como la arquitectura, y podían servir para muchos propósitos expresivos. Tanto Aalto como Scarpa habían encontrado maneras de romper los edificios y desplegar sus geometrías para responder a los contornos y los accidentes de la topografía.


págs. 635-655. "Lo universal y lo local. Paisaje, clima, cultura" 


Hay que decir enseguida que la batalla por conciliar lo moderno y lo antiguo, lo regional y lo universal, no se limitaba en absoluto a cuestiones de identidad en las sociedades en vías de desarrollo, sino que desempeñaba (y sigue desempeñando) un papel crucial en la obra de varios arquitectos importantes con intenciones más genéricas. No podemos imaginarnos estudiar a figuras como Wright, Le Corbusier, Aalto y Kahn (o Utzon, Van Eyck y Coderch en una generación posterior) sin aceptar su prodigiosa capacidad para asimilar y transformar diversas fuentes y civilizaciones para incluirlas en su propia obra. Una gran creación arquitectónica es como un mundo simbólico con sus propios imperios de la imaginación, sus propias regiones mentales y sus propios paisajes internos; tiene diversas corrientes históricas y humanas fluyendo a su través, al tiempo que responde a su lugar y su momento concretos. Una de las razones por las que edificios como las 'casas de la pradera' de Wright, los conjuntos urbanos de Aalto, o las obras tardías de Le Corbusier y Kahn en el subcontinente indio continúan irradiando una poderosa influencia, es que lograron destilar los mitos de sus respectivas sociedadesal tiempo que mezclaban también los fundamentos de varias tradiciones; combinaban una respuesta a lo local con cierta universalidad.


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FRAMPTON Kenneth., Historia crítica de la  Arquitectura Moderna.Gustavo Gili. Barcelona, 1987.   


Pág.194-204.En su perspicaz artículo sobre la tradición vernácula de las casas rurales del este de Finlandia, Aalto evocaba, casi por casualidad, las dos modalidades arquitectónicas más importantes de la segunda mitad del siglo XIX: el clasicismo romántico y la revitalización del gótico. Aunque la descripción que hace Aalto de la casa rural autóctona, con su acento en la variación del ángulo de las cubiertas, se aproxima la recomendación original de Pugin en favor de reavivar un estilo doméstico medieval, la comparación de una aldea desvencijada de Carelia con una ruina griega hecha de madera y no de piedra es una especie de imagen especular de la tesis formulada por Auguste Choisy de que las metopas del Partenón no son más que vestigios de la construcción en madera. Además de informarnos acerca de la conciencia clásica de Aalto y de su interés por un lenguaje vernáculo casi primigenio, este pasaje sirve también para presentar los dos temas estilísticos de la tradición nórdica: el estilo ‘romántico nacionalista’, que data de 1895, y la sensibilidad ‘doricista’, que surgió en Escandinavia en torno a 1910. La carrera larga y brillante de Aalto difícilmente puede valorarse sin hacer una referencia explícita a estos temas, pues, aunque nunca fue un participante comprometido en ninguno de ellos, toda su obra refleja una deuda constante tanto con la cualidad táctil de romanticismo nacionalista como con la austeridad de la forma doricista. 


El origen de estas dos corrientes es significativo: una deriva claramente del gothic revival inglés, pasando por el shingle style (de shingle, ‘ripia’ o ‘teja de madera’) estadounidense de H. H. Richardson; y la otra surge del clasicismo romántico de Schinkel. Helsinki, fundada como capital finlandesa en 1817 sobre la retícula ortogonal de J.A. Ehrenstöm, iba a ser particularmente proclive al estilo clásico romántico, puesto que fue trazada entorno a un conjunto de edificios representativos clásicos: el senado, la universidad y la catedral, todos ellos construidos a partir de 1818 según diseños de Carl Ludwing Engel, compañero de estudios de Schinkel. Con respecto al romanticismo nacionalista, tal es la deuda de Aalto con este movimiento que apenas se puede valorar su trayectoria posterior sin examinar primero sus orígenes y sus metas.


... El permanente intento por parte de Aalto de seguir criterios de satisfacción social y psicológica le apartó efectivamente de los funcionalistas más dogmáticos de la década de 1920, cuyas carreras ya estaban consolidadas cuando él proyectó sus primeras obras significativas. A pesar de responder inicialmente a las formas dinámicas del Constructivismo soviético, Aalto siempre centró su atención en la creación de ambientes que contribuyeran al bienestar humano. Incluso sus obras más funcionalistas, como el edificio del periódico Turun-Sanomat (1928), reflejan su perenne sensibilidad con respecto a la luz, que enriquece constantemente una construcción que de otro modo sería demasiado dogmática y austera.


   Este enfoque, tan coherentemente orgánico, aproximaba conceptualmente a Aalto al espíritu de la Cadena de Cristal de Bruno Taut, y sobre todo al trabajo de Hans Scharoun y Hugo Häring. Así pues, se le puede considerar perteneciente a ese 'grupo' de arquitectos expresionistas del norte de Europa que estaban interesados en que los edificios fuesen vivificadores en lugar de represivos. Esto significaba que la latente tiranía de la retícula ortogonal normativa debería fracturarse e inflexionarse allí donde la idiosincrasia del emplazamiento o del programa lo demandasen. En 1960, Leonardo Benevolo resumía certeramente los logros de Aalto a partir de ese punto de partida en los siguientes términos:


 "En los primeros edificios modernos, la constancia del ángulo recto sirve sobre todo para generalizar el procedimiento de composición, creando priori una relación geométrica entre todos los elementos, por la cual todos los contrastes pueden resolverse ya de forma geométrica, equilibrando las líneas, las superficies y los volúmenes. El empleo del ángulo oblicuo (como en el sanatorio de Paimio) crea un proceso opuesto de individualización o de concreción de las formas, dejando subsistir descompensaciones y tensiones que se equilibran por la consistencia física de los elementos o por el ambiente que los rodea. La arquitectura pierde rigor demostrativo, pero adquiere más calor, riqueza, cordialidad y, en definitiva, amplía su radio de acción, puesto que el proceso de individualización parte del método generalizado ya adquirido y lo presupone".


En sus mejores ejemplos, éste era un modo de construir, discreto pero sumamente receptivo, que continuaba esa tradición nórdica esencial de fundir lo vernáculo con lo clásico — lo idiosincrásico con lo normativo — desarrollada ininterrumpidamente durante cincuenta años: desde la villa Bonnier de Östberg, de 1909, hasta el auditorio Finlandia de Aalto, terminado en Helsinki unos cuatro años antes de su muerte en 1976.


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FUSCO Renato de ., Historia de la arquitectura Contemporánea. Ed. Celeste. Madrid,1992.


Págs.351-381.“La arquitectura orgánica“


La aportación de Alvar Aalto. Para distinguir en la obra de Aalto las características constantes de las variables y para individualizar sintéticamente sus aspectos más típicos y, como consecuencia, su aportación a la arquitectura orgánica, podrían en primer lugar enumerarse entre las primeras el carácter nacional de los edificios aaltianos, como es evidente en el pabellón finlandés de la Exposición de París de 1937 y en el interior del de la Feria Mundial de Nueva York de 1939. “Dondequiera que vaya Aalto está Finlandia” -ha escrito Giedion-. Ello representa la fuente intima de energía que aflora en todas sus obras. Como España para Picasso o Irlanda pura James Joyce. Pero si ello es cierto para muchos de sus edificios, no constituye un carácter invariante para la totalidad de su obra. En efecto, las obras que realiza Aalto en torno a los años treinta, la biblioteca de Viipuri (1927-35), la sede del diario “Turun-Sanomat” (1929) y el sanatorio de Paimio (1929-33), aunque de forma fuertemente creativa, participan sin embargo en el “gusto” de la arquitectura internacional de los años treinta.


 Otra de las constantes del estilo de Aalto podría ser de tipo morfológico, considerando aquellos rasgos que, superando el rigor esquemático y geométrico del racionalismo, llegaron a convertirse en un arquitecto orgánico, en un paralelo europeo de Wright. Y, efectivamente, la villa Mairea (1938), la Baker House, en el MIT (1947) y la Casa de la Cultura de Helsinki (1955-58)- solamente tres obras, muy diferentes entre sí y alejadas por citar en el tiempo- comparten una libertad estereométrica y una fluencia formal que es desconocida para los racionalistas. Debido a este acento morfológico, denominado como «irracionalismo positivo», se ha comparado muchas veces la obra de Aalto a las formas de Miró y de Arp. Sin embargo, aunque el adjetivo ‘orgánico’ sea el más adecuado para clasificar la obra de este arquitecto, uno de los poquísimos que no escribe nada sobre su propia poética, y aunque en el plano linguístico aparecen frecuentes edificios con trazados cóncavo-convexos y plantas "informales", estas caracterÍsticas no agotan la gama amplísima del repertorio aaltiano. Asi, si consideramos sus obras para la industria, como la fábrica de celulosa de Sunila (1936-39), el taller Ahlström en Karhula (1944) o las construcciones más típicamente urbanas, como el Instituto Nacional de Pensiones en Helsinki (1952-56), la Casa de los Ingenieros, de 1952, o el «Rautatalo», terminado en 1954 en la misma ciudad, parecería que el rigor geométrico representa la regla, mientras que las formas libres constituyen la excepción.


 El uso de los materiales y su presencia expresiva -otra de sus aportaciones a la arquitectura orgánica- representan otra constante del estilo de Aalto. En efecto, hay "períodos" o grupos de obras caracterizadas por la madera, por los enfoscados, por el ladrillo, etc.; la naturaleza de los materiales parece estar además en la base de su actividad de design, inspirando la forma de sus lámparas de metal, de sus vasos de vidrio o, sobre todo, de sus muebles de madera. Pero también en este sector desmiente Aalto la idea convencional (y naturalista) del uso de los materiales, su estado natural como materiales elaborados por la técnica industrial más consumada. Además, y al lado del fetichismo de la materia, encontramos la idea de una forma realizada en las obras y con los materiales más diversos: la sinuosidad de la Baker House puede considerarse de la misma especie que la que aparece en algunos vasos de cristal, como las uniones en abanico de las piezas de un mueble encuentran su analogía en los nudos estructurales de la iglesia de Imatra. Así pues, a pesar de su carácter primario, el propio uso de los materiales no constituye tampoco una constante en la obra de Aalto.


 Finalmente, esta constante podría encontrarse en el factor "ambiente", en la presencia determinante del ambiente. Recordemos sobre todo las obras urbanísticas, que se inician con el complejo de Sunila (1937-39 y 1951-54). Tanto la fábrica de celulosa como el núcleo residencial de los empleados están concebidos en función del ambiente natural; la primera se encuentra en una isla de granito sobre la bahía, el segundo en un bosque de abetos, en tierra firme. Toda la urbanística de Aalto recoge un esquema análogo de relaciones entre centro de producción, zona residencial, servicios colectivos y paisaje, formado en general por bosques y lagos, con independencia de la escala de la intervención, desde el pequeño conjunto que surge en torno a una industria hasta los planes reguladores de Säynätsalo (1942), de Rova- niemi (1944), de Otaniemi (1949), de Imatra (1947), etc. Pero si el interés ambiental está siempre presente en toda la obra de Aalto, el factor «ambiente», entendido en su acepción más amplia, varía de infinitas maneras. Podríamos llegar a conclusión, por tanto, de que en la multiforme actividad de Aalto no existen características constantes, sino sólo variables, que su método consiste en recomenzar siempre desde el principio; pero existe una «vida de las formas» interna que liga de un modo concreto cada obra a las restantes, cuya validez no es sólo de carácter estético, sino que se manifiesta también como una plena y completa adhesión al «mundo de la vida». Y sin embargo esta ruptura fenomenológica, que ha dado lugar a algunas de las obras más convincentes y significativas del Movimiento Moderno, aparece como otra cara de la arquitectura orgánica, confirmándose así la polivalencia y la internacionalidad, aunque no llegue tampoco a traducirse en un código-estilo.


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 KHAN Hasan-Uddin., El Estilo Internacional. Arquitectura Moderna desde 1925 hasta 1965.


Edit. Taschen.Colonia, 2001. 


 págs. 13-.“El nacimiento del Internacionalismo”.


Alrededor de 1925, la Bauhaus, con Walter Gropius y Ludwig Mies Van der Rohe a la cabeza,  estableció las bases de la arquitectura moderna, dando origen al Estilo Internacional,  que promulgaba planteamientos internacionalistas sobre arquitectura y diseño. Paralelamente, otras figuras destacadas de la época,  como Alvar Aalto en Finlandia, Wells Coates en Inglaterra y Giuseppe Terragni en Italia, trabajaban en líneas similares. La celebridad más prominente fue Le Corbusier, quien hizo consciente al mundo del nacimiento de un nuevo "estilo" a través de sus escritos y obras, que se remontan a 1921.


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KOSTOF, S., Historia de la Arquitectura. Edit. Alianza. Madrid, 1985


pág.1281. A principios der 1950 se estaba poniendo de manifiesto de que la pretensión de que sólo había un estilo legítimo de nuestro siglo era ilusoria. Para mantener la ficción de una ortodoxia monolítica frente a la obra notablemente diversa de Mies, Le Corbusier y Aalto, se abrían dos opciones ante sus defensores. Se podría extender la base del Estilo Internacional hasta incluir estas variadas últimas afirmaciones de los maestros, junto con cualesquiera otras tendencias que ellos inspiraran entre los seguidores más jóvenes. En este caso, estaríamos admitiendo que el estilo era casi sinónimo de Movimiento Moderno en general; que todos, salvo que se tratase de acedémicos impenitentes, estaban incluidos en esta envoltura. ¿Cómo podriamos reconciliar si no esta cacareada doctrina funcionlista con la indiferencia de Mies hacia la función, y con la interpretación poética de Aalto como expresión de la vida culta? ¿Cómo podríamos insistir en que el nuestro debería ser el diseño de una edad de la máquina, cuando la glorificada tecnología de la arquitectura de metal y cristal de Mies se estaba viendo burlada por el primitivismoo casi arcáico de un Le Corbusier metamorfoseado que favorecía los materiales naturales y los métodos vernáculos? ¿Cómo podríamos aspirar a la competencia universal y sufrir el particularismo regionalista de los fineses, los brasileños y los japoneses?.


La opción más pura había de ser severa y censurar a los desviados. Pevsner, que en otro tiempo había purgado a Gaudí y a los expresionistas como desviaciones irracionales, atacaba ahora, entre otros, al nuevo Le Corbusier y a su progenie brasileña por propiciar "el ansia del público por lo sorprendente y lo fantástico, y por la huída de la realidad hacia un mundo mágico". Las premisas de la sociedad industrial no han cambiado, escribía Pevsner retrospectivamente en 1960. "Los arquitectos, así como los clientes, deben saber que la realidad de hoy, exactamente igual que la de 1914, sólo puede encontrar su expresión completa en el estilo creado por los gigantes de aquel pasado ahora distante". 


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LATHI Louna., Alvar Aalto 1898-1976. Paraíso para gente modesta.Edit. Taschen. Colonia, 2006.


págs. 7-15. "A los 5 años se trasladó a Jyväskyla… conocida como “La Atenas de Finlandia”… sus padres eran de ideología liberal (idiomas finés, sueco, francés, alemán..).. Desde joven pintaba retratos, escribía pequeños textos, se interesaba por el teatro y el cine, era miembro de un grupo de teatro aficionado y de diversas asociaciones deportivas, asistía a clases de piano…. Primeros cursos de enseñanza primaria dibujó un castillo de nieve de cuatro plantas.. cuando tenía 8 años murió su madre, siendo su tía Flora “Mammu” la que se hizo cargo de él.


En el Instituto, Alvar recibió una educación clásica cuyo espíritu humanista le dejó una huella duradera.. para Aalto era importante el factor místico…Prácticas en el estudio del arquitecto Salervo “Para la arquitectura no sirves, pero intenta hacer carrera como redactor de un periódico”.


Tras la selectividad estudió en la Escuela Politécnica de Helsinki… muy querida por las estudiantes, era el seductor del gremio de arquitectos y el rey de las fiestas… Su carrera se vio interrumpida en 1918 por la Guerra Civil.. La reforma de una casa en Mammula fue la primera obra que Aalto llevó a cabo.. Dos de los profesores de Aalto de la Escuela Politécnica. Usko Nyström (le familiarizó con la arquitectura de la antigüedad y la Edad Media) y Armas Lindgren (con la Edad Moderna y con a teoría de la arquitectura), fueron la piedra angular de su aprendizaje. Época viva en la que se hacían viajes al extranjero. Finalizó la carrera en 1921, para luego hacer el servicio militar.


El trabajo de arquitecto no acababa de funcionar en Helsinki, así que regresó a Jyväskylä y abrió un estudio de arquitectura en el semisótano del hotel mas selecto de la ciudad. En la valla del hotel escribió con letras enormes. Estudio Alvar Aalto de Arquitectura y Arte Monumental. En él trabajó con sus ayudantes de 1923-27.. publicando en su diario Sisä-Sumoi textos que aún hoy no han perdido su vigencia. En 1923 el estudio de Aalto contrató a la arquitecta Aino Marsio.. con la que se casó en 1924…. Viaje de novios rumbo a Italia, fascinación por este país que les acompañó el resto de sus vidas (adquirieron sillas, que se pueden ver hoy en día en la Casa Museo de Helsinki C/ Riihitie). Nuevo hogar en Jyväskylä, diseñado por la arquitecta Wivi Lönn.. dicha casa tan bella y acogedora influyó en las futuras casas unifamiliares de Aalto… Por la ventana de la cocina se podía ver la colina en la que construiría el campus de la universidad de Jyväskylä a principios de los años 50. Más tarde a principios de los 60 construyó en ese mismo entorno el Museo Alvar Aalto, muy cerca del primer hogar que la pareja tuvo en común.  En 1926 Aalto construyó la villa Flora (Alajarvi) siguiendo los planos de Aino.. nació su hija Hanni en 1925 … inicio de una época creativa y feliz… en apenas 4 años se llevaron a cabo 36 proyectos, de los cuales catorce  se llegaron a realizar… escribió en 1921… “Con anterioridad a la introducción de la imprenta, los pueblos precisaban edificios enormes y, sobre todo, hermosos para simbolizar sus visiones espirituales y satisfacer sus ansias de belleza. Los templos, catedrales, foros, teatros y palacios relatan la historia con más claridad y sensibilidad que los vetustos rollos de pergamino. En el mundo existía un único arte, la arquitectura, y ésta reunía de forma más armónica a la pintura y a la escultura en todas sus manifestaciones, e incluso la música formaba parte de las bóvedas de las catedrales góticas”.


En 1926 Aalto realizó un pequeño viaje a Dinamarca y Suecia, donde conoció a Gunnar Asplund y Sven Markelius…. Intensificándose los enlaces con Estocolmo… convirtiéndose Asplund en un amigo para toda la vida.


La familia se mudó en 1937 a Turku donde nacería su hijo Hamilkar en 1928.. Sanatorio de antituberculosos de Paimio… edificio más importante de Aalto en su calidad de funcionalista, gran prestigio en la arquitectura del siglo XX.


1928 en coche viaje por Holanda, Suecia, Dinamarca, Francia… aumentando su grupo de amistades.. Le Corbusier, Johanes Duiker, Sigfried Giedion, Fernand Léger… participa en los CIAM celebrados en Alemania, Suiza y Grecia… “El nuevo estilo es internacional. Y el clima no supone ninguna diferencia sustancial… los grandes se atreven a ser cosmopolitas, aunque su propia personalidad sale a flote en sus trabajos”


Amistad don Erik Bryggman y su esposa Agda fundamental. Trabajan juntos en la exposición para celebrar el séptimo centenario de la ciudad de Turku.. Muebles de Aalto de poco peso que se va pasando de mano en mano como si de un balón se tratara…. (fabricante de muebles Otto Korhonen)…


A través de numerosos viajes las teorías de Aalto fueron evolucionando… la pareja se mudó a Helsinki en 1933…. 15 de octubre de 1935 el matrimonio Aalto, Maire Gullischen y Nils Gustav Gahl fundaron la empresa mobiliaria Artek, cuyo objetivo principal era comercializar los productos del matrimonio…. Su mujer era la principal encargada de elaborar el programa de Artek.


Conferencia Oslo 1938 para el Congreso Nórdico de Arquitectos… “Ya he dicho con anterioridad que el mejor comité de estandarización es la misma naturaleza, que la estandarización se da en la naturaleza en primer lugar, casi exclusivamente en las unidades más pequeñas posibles, las cédulas…” En 1938 el matrimonio Aalto emprendió su primer viaje a Estados Unidos (Pabellón para la Exposición Universal de Nueva York, MoMA exposición de Aalto, conferencia en Yale University…), segundo viaje a USA en 1939.


Exposición de vivienda social en Helsinki, organizada por Aalto (1939)… La II Guerra Mundial y su viaje a Washington en 1940… activista en contra de la guerra. Presidente de la SAFA Federación de Arquitectos de Finlandia de 1943-1958… persona con importantes iniciativas en la realización de conferencias y exposiciones… Al concluir la II Guerra Aalto fue nombrado profesor invitado del Massachusetts Institute of Technology (MIT)… el estilo de vida norteamericano, que consideraba extremadamente superficial, no le agradó, por lo que regresó a Finlandia en 1948, poco después falleció su mujer a causa de una grave enfermedad… depresión que intentó superar con el trabajo, el vino y los viajes.


Un nuevo amor… la joven arquitecta Eliss Mäkiniemi, con quien Aalto contrajo matrimonio el 4 de octubre de 1952.. realización de su casa experimental de Muuratsalo…. Su pasión creciente por el ladrillo rojo…


Alvar Aalto falleció el 11 de mayo de 1976… Aalto adoptó durante su juventud el clasicismo nórdico, al que se dedicó en los años veinte. Este estilo preparó el camino al funcionalismo, que se puede observar por primera vez en la sede del periódico Turun Sanomat. Sin embargo, las convenciones del funcionalismo no le gustaron; aborrecía las prescripciones de cualquier tipo… En 1935 llegó incluso a atacar las bases del funcionalismo… La arquitectura orgánica se puede observar en la Villa Mairea “la forma es un misterio que rehúsa cualquier tipo de definición”.  Su período de ladrillo rojo se inicia a finales de los años cuarenta. A finales de los cincuenta aparecen construcciones plásticas y de paredes revocadas en blanco en la obra del arquitecto. En 1953 Aalto afirmó “La posición de los edificios públicos debe tener exactamente la misma importancia que la de los órganos vitales humanos sin no queremos que nuestra sociedad quede sumergida en un caos circulatorio y se torne psíquicamente desagradable y físicamente intolerable”. Siempre destacó la personalidad del papel que tiene el arquitecto al servicio de la sociedad. … Aalto hizo incapié en que sus muebles y esculturas formaban parte de la arquitectura.


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MONTANER, J,M., La Modernidad superada. Arquitectura, arte y pensamiento del siglo XX.


Edit. Gustavo Gili. Barcelona, 1997.


págs.59-88. “ El racionalismo como método de proyectación: progreso y crisis” 


En el campo de la arquitectura, la mayoría de corrientes hegemónicas desde los años cuarenta han arrancado de una crítica parcial o total al racionalismo. El organicismo y el empirismo, expresado en Alvar Aalto y otros arquitectos nórdicos, se adherían a un racionalismo empírico y acumulativo. El expresionismo de Hans Scharoun, manifestado en obras como la sala de conciertos de la Filarmónica de Berlín (1956-1963), parte de experimentar fenómenos reales como el público escuchando música y otorgándoles una forma nueva, sin ningún a priori. O la arquitectura brasileña, desde la forma expresiva de Oscar Niemeyer, que margina la funcionalidad y precisión constructiva en defensa de la sensualidad y el irracionalismo, hasta el expresionismo de Lina Bo Bardi basado en una búsqueda programática y fenomenológica de una actividad artística que supere los condicionantes del racionalismo. Todos estos casos son buena prueba de que las experiencias más renovadas han partido de una corrección del racionalismo inicial sin renunciar, en ciertos casos, al funcionalismo.


Págs. 207-222.... Solo la tradición organicista -Wright, Alvar Aalto, Jorn Utzon- y los arquitectos de la llamada “tercera generación” -Oscar Niemeyer, Roberto Burle Marx, José Antonio Coderch, Luis Barragán, Fernando Távora, Fruto Vivas, Ralph Erskine, Aldo van Eyckconservarían la preocupación por la relación entre la arquitectura y el paisaje. Sin embargo, si tenemos en cuenta que la realidad contemporánea se basa cada vez más en el predominio del patrimonio artificial por encima del entorno natural, en un flujo de crecimiento continuo de las metrópolis, entonces la obra realizada en los años cincuenta y sesenta por los citados autores podría interpretarse como nostalgia respecto a la pureza de la naturaleza perdida. ¿Constituyen estas obras el último episodio de la idealización de la naturaleza originaria, de la identidad del lugar y de la bondad del hombre primitivo que atraviesa toda la modernidad, desde Jean-Jacques Rousseau, Denis Diderot o Louis Antoine de Bougainville hasta el mismo Claude Lévi- Strauss y sus Tristes trópicos o, en cambio, anuncian el inicio de una nueva sensibilidad respetuosa con el medio ambiente?.


En todo caso, una arquitectura para el presente debe plantearse desde una ecología de lo construido, afrontando la mejora de unos entornos degradados y aportando un reequilibrio ecológico en la relación entre los seres humanos y su entorno artificial, sin caer en nostalgias de una Arcadia perdida.


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MONTANER, Josep María., Sistemas arquitectónicos contemporáneos. Gustavo Gili. Barcelona, 2008. 


págs.10-25. “La crisis del objeto” 


La crisis del objeto moderno Sin embargo, el surgimiento del objeto moderno como tal tras la crisis del sistema clásico no podrá darse ya fuera de una permanente crisis del objeto autónomo, de una inquietud intelectual y creativa que ya nunca podrá calmarse del todo. Las opciones legitimables se multiplilcaban. Se mulpiplican las reinterpretaciones de la complejidad y versatilidad de los sistemas naturales y de los paisajes (desde Frank Lloyd Wright a Alvar Aalto), al mismo tiempo que, en una posición opuesta, el énfasis en la racionalidad de la maquina tanto podía llevar a las arquitecturas articuladas y expresivas de su funcionalidad en las obras de Walter Gropius, Le Corbusier o Eero Saarinencomo conducir a las obras incipientemente minimalistas aisladas de Mies van der Rohe o Ludwing Hilberseimer....


... Ciudad y naturaleza en la arquitectura moderna. Por tanto, no es cierto que el movimiento moderno propusiera la disolución de lo urbano; al contrario, era el espacio público lo que articulaba la mayoría de sus proyectos. Ciertamente se hicieron ciertos manifiestos en contra de la ciudad tradicional, al igual que contra la historia, pero para los autores modernos, el proyecto urbano era la referencia esencial. De la misma manera que el salto más intenso en el sentido de la historia se hizo, paradójicamente, teniendo que negarla, el salto hacia la ciudad moderna se hizo, también, negando aparentemente la ciudad. Sin embargo, lo que se negaba drásticamente eran los defectos y condicionantes de la ciudad histórica. A la dificultad para aceptar el espacio público del urbanismo moderno. Tal como ha escrito Carlos Martí: ‘’Tiene tan poco sentido lamentarse por la pérdida de hegemonía del sistema murario en la arquitectura moderna como por la pérdida de continuidad del tejido edificatorio en la ciudad contemporánea’’.


El movimiento moderno no sólo no fue contra la historia ni contra la ciudad, sino que el tópico de que rechazaban la naturaleza en favor del mundo de la máquina es falso. Arquitectos como Frank Lloyd Wright, Mies van der Rohe, Le Corbusier o Alvar Aalto pensaron unas nuevas formas abiertas e independientes para poder integrar la naturaleza, para que el verde no quedase segregado, sino integrado. La ciudad contemporánea incorpora libremente la naturaleza, tal como lo demuestran el proyecto urbano de Chandigarh o el plan piloto de Brasilia.


Una de las primeras aportaciones fueron los parques del brasileño Roberto Burle Marx, donde las formas de la pintura contemporánea se transformaban en paisajes modernos. La invención del paisaje cultural por parte de Alvar Aalto con obras como el centro religioso, cultural y administrativo de Seinäjoki (1951-1969), tuvo su continuidad en arquitecturas latinoamericanas, como las torres del Parque en Bogotá (1964-1970) de Rogelio Salmona, un conjunto de tres torres orgánicas y escalonadas que se integran al contexto de la ciudad y que se convierten en símbolo y paisaje.


págs. 64-89. “Sistemas orgánicos”


Cuando Alvar Aalto(1898-1976) proyectó conjuntos de edificios demostró la máxima sensibilidad por el espacio abierto, con la voluntad de que el fondo se convirtiera en figura. En sus obras, el espacio abierto articula las diversas partes del conjunto, fusionando objeto y contexto. Este nuevo entorno, con sus ejes, recorridos y visuales, aporta un sistema compositivo implícito y pintoresco y permite conformar unos edificios con autonomía propia de forma y orientación, que se pueden realizar en tiempos distintos, pero que terminan articulando un paisaje armónico compuesto por diversos organismos, hecho de vacío y de masa, donde cada edificio con su volumen, perfil y escalonamientos, complementa al otro, dentro del marco de un paisaje ideal, un paisaje mental de síntesis que Aalto iba elaborando y a partir del cual siempre proyectaba. 


Este tipo de organización, que Aalto adoptó tanto en las pequeñas obras domésticas como en los grandes conjuntos, está configurado desde una sensibilidad totalmente moderna que, a la vez, tiene sus raíces en la misma tradición de la arquitectura popular y en las características del paisaje finlandés.


Tradicionalmente, la arquitectura rural aislada se configuró construyendo piezas autónomas según distintas funciones, que se articulaban en hileras y alrededor de patios semiabiertos, escalonándose en la topografía y atendiendo a la vegetación existente. En la arquitectura agraria, además del volumen de la residencia, existen anexos para artesanos y familiares, volúmenes que albergan almacenes y maquinarias, contenedores para productos y objetos que no necesitan el alto coste de la calefacción.


 También la arquitectura urbana finlandesa se ha organizado históricamente en manzanas semiabiertas, con edificios aislados, de formas y lógicas distintas, que siguen las alineaciones de las calles y que van formando un sistema complejo de patios con anexos y almacenes en el interior.


Es por este motivo por el que las formas aditivas y sensuales, con cascadas de cubiertas, diversas y articuladas en torno a patios semicerrados de las obras de Aalto, ya se encuentran en la arquitectura finlandesa. Aalto proyectaba desde una posición empírica y realista, con las pautas que le aportaba su propio contexto: un paisaje llano delimitado por las distancias de agua que definen los lagos y por los límites opacos que configuran las masas arbóreas. Sobre este paisaje real, Aalto creaba escalonamientos, colinas y geologías.


Pero, para crear su propio paisaje moderno, cultural y de síntesis, definido por el perfil de sus edificios, enmarcado por hileras de árboles y separado por agua y fuentes, Aalto fundió muchas más referencias, además de las del paisaje y la arquitectura popular finlandesas. Su objetivo era una organización de la percepción de la arquitectura similar a la belleza de la acrópolis griega y a los paisajes del renacimiento y del barroco en las pinturas italianas; todo ello basándose en el conocimiento de la percepción psicológica desde la escala humana de los espacios y las imágenes. El funcionalismo orgánico de Aalto, por tanto, pone énfasis en los movimientos y en los procesos humanos de percepción.


 La presencia de la historia está implícita en la obra de Aalto, en los muros rugosos de ladrillo o en las tipologías que hacen referencia a anfiteatros o a ruinas clásicas. En definitiva, en la obra de Aalto se concilian clasicismo y pragmatismo, tradición y tecnología moderna, funcionalismo y organicismo, romanticismo y racionalismo, visualismo y hapticidad, artesanía y producción en serie. El deseo de un paisaje ideal se traduce y concreta en un marco real y táctil, todas estas imágenes de procedencia diversa en la experiencia de Aalto, este sentido de la visión, se sintetizan en un paisaje cultural, sintético y proyectado. Siguiendo estos principios, los elementos del conjunto, ya sean domésticos o ya tengan diversos fines públicos, generan un sistema complejo de formas cóncavas y convexas, rectas y retranqueadas, escalonadas y oblicuas, tanto en planta como en volumen.


Págs.. 90-115. “Universos de la realidad y del tiempo” 


... (Con relación a la Quinta de la Malagueira de Alvaro Siza)... En definitiva, una solución de síntesis que se consigue reconociendo la realidad, que acepta y suma en lugar de rechazar, eliminar, excluir o dividir. Con esto se corrobora cómo la arquitectura portuguesa de las décadas de 1950 y 1960 se inspiró en las obras y teorías de arquitectos italianos como Ernesto Nathan Rogers o Ludovico Quaroni, entre otros; por ello, la posición realista de Álvaro Siza se acerca a la crítica tipológica de Aldo Rossi, al reconocer que la presencia de la realidad tiene que ver con la historia y la ciudad; a todo ello se une también la versatilidad empírica del funcionalismo organicista de Alvar Aalto. Desde esta posición realista, tan adecuada para resolver un conjunto dedicado a vivienda popular, Siza incorpora los conceptos de cluster mat-building del Team 10 para resolver un conjunto complejo que puede ir creciendo.


Págs.. 190-214. “Diagramas de energía”


Arquitecturas ambientales. Existe, por ultimo, una variante posible y espléndida de la arquitectura entendida como, condensadora de energía, que propone síntesis que se proyectan hacia el futuro. Son los edificios conformados como entorno, que se desmaterializan fusionándose realmente con la vitalidad del espacio público y con la frondosidad del paisaje, que interactúan con el medio social, que asumen de manera auténtica la vitalidad de la naturaleza, que desarrollan las formas translucidas y livianas potenciadas por las nuevas tecnologías y materiales, que se basan en potenciar experiencias en el ambiente. Cada conjunto arquitectónico plantea una atmósfera propia para el espacio interior como entorno bien climatizado y pensado para la existencia humana; y los espacios exteriores potencian relaciones de simbiosis con el contexto. La voluntad final sería la de construir una especie de biosfera desde la que gestionar con eficacia los recursos energéticos; unas esferas para la vida.


Esta posición de sensibilidad por el medio ambiente, que ya estaba en la buena arquitectura tradicional entroncada con la capacidad de crear paisajes culturales demostrada por los arquitectos finlandeses Alvar y Aino Aalto y Elsa Kaisa Mäkiniemiy por el colombiano Rogelio Salmona.Una sensibilidad que tiene más posibilidades de desarrollo en el presente gracias a que se dispone de materiales más avanzados: ligeros y transparentes, experimentales e inteligentes, blandos y maleables, permeables y porosos, capaces de ser soportes de vegetación.


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PEVSNER N. FLEMING J. HONOUR H., Dicionario de Arquitectura. Edit. Alianza. Madrid, 1984


pág.11."Uno de los más importantes arquitectos del siglo XX y el más eminente de su país Finlandia. Empezó con un estilo neoclásico, a la manera típicamente escandinava (1923-5) y cambió al Estilo Moderno Internacional en su magnífica Biblioteca en Viipuri (1927-35), Casa de Reposo en Paimiio (1929-33) y Viviendas para obreros en Sunila (1936-39), con grandes ampliaciones en 1951-57. Posee un gran sentido para los materiales y sus cualidades y, siendo Finlandia un país de bosques, le permitió utilizar la madera frecuentemente. También creó muebles de madera terciada y curva (1932). Estructuras de madera aparecen, sobre todo en el Pabellón Finlandés, de la Exposición de París de 1937 y en la Villa Mairea, en Noormarkku (1938). Las obras más originales de Aalto detan de después de la II Guerrra Mundial. Entonces, ya había desarrollado un lenguaje enteramente personal, bastante diferente de los clichés corrientes y sin embargo, en sus vigorosas estructuras de muros curvos y cubiertas sobre un solo apoyo, en las combinaciones de ladrillo y madera, se muestra

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