La película metrópolis es de genero ciencia ficción, donde en una megalópolis del siglo XXI la sociedad se divide en dos clases, los ricos que tienen el poder y los medios de producción, rodeados de lujos, espacios amplios y jardines, y los obreros, condenados a vivir en condiciones dramáticas recluidos en un gueto subterráneo, donde se encuentra el corazón industrial de la ciudad. Un día Freder (Alfred Abel), el hijo del todoperoso Joh Fredersen (Gustav Frohlich), el hombre que controla la ciudad, descubre los duros aspectos laborales de los obreros tras enamorarse de María (Brigitte Helm), una muchacha de origen humilde, venerada por las clases bajas y que predica los buenos sentimientos y al amor. El hijo entonces advierte a su padre que los trabajadores podrían rebelarse.
Art-decó en Metrópolis; caracterizado por líneas geométricas, formas elegantes y ornamentación elaborada, este estilo se refleja en los rascacielos y edificios monumentales que aparecen en la película.
Expresionismo en Metrópolis; se manifiesta a través de las estructuras retorcidas y las perspectivas forzadas que contribuyen a la atmósfera de tensión y alienación que impregna la película.
Futurismo en Metrópolis; Las enormes máquinas y el paisaje urbano de la película son representaciones visuales de la fascinación del futurismo por la industria y el progreso. Las calles, repletas de coches y trenes en movimiento, junto con la infraestructura de la ciudad, sugieren una sociedad que ha alcanzado un alto nivel de desarrollo tecnológico, pero con un enorme coste humano.