Inprimatu

Derrame de la petrolera BP en el Golfo de México

  • 2010 -
  •  
  • México

MONTANER J.M. MUXI Z., Arquitectura y política.Gustavo Gili. Barcelona, 2011. 


Págs. 79-114. “Mundos”.  


Por lo menos hasta hoy, el último hito de los grandes accidentes sucedió el 20 de abril del 2010 con la rotura de la boca del pozo de la BP (British Petroleum) en el Golfo de México, a 1.500 metros de profundidad, que ha estado vertiendo petróleo crudo y gas a alta presión, entre 16.000 y 25.000 barriles diarios, durante tres meses, lo que ha ocasionado un desastre ecológico de destrucción y contaminación de efectos devastadores e imprevisibles, causado por una compañía petrolera irresponsable, que nunca había previsto la posibilidad de un accidente.


Págs. 197- 246.“Alternativas” 


La crisis general de la cultura. La crisis general de la cultura que vivimos tiene una estrecha relación con la crisis ecológica, con la incapacidad de los sistemas productivos dominantes de relacionarse con el medio sin agotarlo y destruirlo. Es en este contexto que prevalece esta doble moral de hablar oficialmente de sostenibilidad, pero a la vez promover guerras y aumentar las emisiones de gases contaminantes, el gasto de energías no renovables, la continua generación de residuos, el crecimiento de las ciudades difusas y de las diferentes entre ricos y pobres.


Cada vez es más urgente una total transformación del sistema productivo, esencialmente depredador y destructivo, injusto e inhumano. Una sociedad capitalista basada en las industrias del armamento, el automóvil y el petróleo, en la especulación financiera e inmobiliaria. Una sociedad que ha avanzado mucho tecnológicamente, en una parte del mundo, pero poco desde el punto de vista del conocimiento humano y social.  De ahí la total irresponsabilidad con relación a las consecuencias de lo que se manipula y las continuas catástrofes; el accidente del petrolero Prestige en las costas gallegas (2004), o el de BP en el Golfo de México (2010), los accidentes en las centrales nucleares o las guerras.


Por tanto, nos encontramos en un mundo en el que mientras que se consiguen pequeños avances en materia de sostenibilidad, gracias a los sectores más conscientes de las sociedades, a las organizaciones no gubernamentales y a las administraciones locales progresistas, los retrocesos y desastres a gran escala son mucho mayores más graves; guerras, catástrofes, hambrunas etc. Vivimos en la época de la retórica de la sostenibilidad que oculta la realidad; si no hay grandes cambios sociales, políticos e infraestructurales, la sostenibilidad del planeta es un objetivo que se aleja.

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