Esta realización es una de las obras modernas más simbólicas e importantes del siglo XX en Italia. El propietario Curzio Malaparte (escritor enemistado con el régimen fascista que había sido encarcelado), encuentra su lugar ideal en Masullo, un acantilado de la isla de Capri (del que quería hacer una casa de retiro espiritual). Encarga el proyecto al arquitecto racionalista Adalberto Libera. Sin embargo, el diseño propuesto no le satisface, al encontrarlo muy lineal y parecerse a un bunker. Los desacuerdos entre propietario y arquitecto llevaron a la ruptura, siendo el mismo Malaparte quien con la ayuda de albañiles termine la obra.
Se buscaba en el proyecto un lugar de soledad y amor, algo que sintiera realmente suyo, plasmando en la obra todos sus gustos y personalidad, en donde se reflejase su deseo de ser libre “con aspectos metafísicos e incluso surrealistas” que fusionan la vivienda y el paisaje. Su acceso a través de un sendero sinuoso, una escalinata ritual, una plataforma ceremonial, un embarcadero y un arrecife de rocas, marcan el sentido mediterráneo de la intervención, en un “lugar imposible” que te proyecta hacia el infinito. Convirtiendo este indeterminado y anónimo no lugar, en un lugar singular e irrepetible.
Su arrogante y orgullosa actitud durante la construcción de la obra, plasmaron su íntimo deseo , "ahora vivo en una isla, en una casa austera y melancólica, que he construido yo mismo en un acantilado solitario sobre el mar. La imagen de mi anhelo”.