Pág.212 – 225.“La arquitectura y el estado: Ideología y representación, 1914 - 1943”
Dado que las ideologías en conflicto dentro del Tercer Reich no podían expresarse adecuadamente en dos estilos opuestos, hubieron de plantearse otras modalidades. Las lejanas escuelas políticas del partido, las Ordensburgen, se construían en un estilo pseudo medieval almenado, y las diversas instalaciones recreativas del movimiento 'Kraft durch Fraude' ('La fuerza mediante la alegría') de Robert Ley exigían su propio ambiente de evasión. Una decoración popular seudorrococó se aplicaba indiscriminadamente a los interiores de los teatros, los barcos y otras construcciones dedicadas a la diversión ligera. Esta esquizofrenia estilística llevaba con frecuencia a que diferentes partes del mismo conjunto se tratasen de manera totalmente distinta, como en la fábrica Heinkel, construida en 1936 por Herbert Rimplen Oranienburg, que abarcaba en su expresión desde el pórtico neoclásico del edificio administrativo hasta el Haimatstil de las viviendas de los trabajadores, pasando por el funcionalismo de la propia factoría.
Págs. 351-369“Las críticas totalitarias al Movimiento Moderno”
Sin embargo, las doctrinas modernas tuvieron su aplicación en los proyectos de edificios más modestos o utilitarios, donde cualidades como la disciplina, la claridad estructural y la buena iluminación podían tener también alusiones morales.
Existentes en las teorías anteriores del Deutsche Werkbund permitió cierta fecundación cruzada de las ideas. El proyecto de Herbert Rimpl para una fábrica Heinkel en1936 es un buen ejemplo de este racionalismo inequívoco. De hecho, Rimpl había sido alumno de Mies van der Rohe, y el proyecto anticipaba algo del carácter de los edificios posteriores de Mies para el campus del Illinois Institute of Technology en Chicago. Los ingenieros alemanes mostraron interés por los temas estéticos e incluso ideológicos. Uno de los mejores emblemas del diseño industrial nacionalsocialista fue, desde luego, el famoso automóvil 'Volkswagen'; durante la guerra, las fortalezas y los búnkeres de hormigón de la 'muralla atlántica' tenían ciertas cualidades estéticas a pesar de su siniestra función.