Págs. 115-158.“Metrópolis”
LOS SUBURBIOS Y LAS URBANIZACIONES CERRADAS
Por último, una parte esencial de la ciudad global queda definida por los conjuntos residenciales cerrados, que adoptan situaciones, morfologías y tipologías muy definidas, y que son una continuación de la tradición antiurbana del suburbio, desarrollada tras la lI Guerra Mundial.
Una parte de la población de las grandes ciudades, ya sean de países desarrollados o en desarrollo, generalmente aquellos que no valoran la memoria urbana ni comprenden que la esencia de la ciudad en la diversidad elige vivir fuera de las ciudades en los mal llamados barrios o comunidades cerradas, mal llamados puesto que solo son urbanizaciones y no tienen las cualidades de un barrio ni de una comunidad. Se trata de una especie de no lugareso espacios sin memoria, de acceso restringido, que constituyen vulgarizaciones de una vida feliz, utópica y sedada, donde se ha eliminado lo incierto y lo imprevisible. Pretendido oasis de calma y seguridad, a ellos no pueden acceder los miembros de otras culturas y de menos recursos económicos. Una vida edulcorada y falsa en un lugar donde todos pretenden ser iguales. Dicho fenómeno se extiende por todo el planeta, desde Estados Unidos, México o Chile hasta la India o los Emiratos Árabes.
Las raíces y consecuencias del suburbio han sido ampliamente analizadas. En su libro Las estructuras sociales de la economía, Pierre Bourdieuexplica la estrategia promovida por Albin Chalandon, ministro de Infraestructuras de Francia en 1968, para conseguir que el Estado se retirara del sector de la construcción gracias al desprestigio de la vida en bloques y edificios colectivos para, a partir de 1969, promocionar concursos internacionales de casas unifamiliares de acuerdo con las empresas del sector. En su libro Vida urbana e identidad personal, Richard Sennett demuestra que la razón más profunda de la aparición del suburbio es la voluntad de intensificar los lazos de la familia tradicional como microcosmos en una vida tranquila y sin conflictos, en un escenario homogéneo, ajeno a la diversidad urbana.
Efectivamente, la vida en el suburbio o en la urbanización cerradaes solo para la familia nuclear tradicional y excluye a quienes son diferentes: personas que viven solas, parejas gais, parejas sin hijos, parejas mayores, jóvenes, separados; en definitiva, todos aquellos que no viven en una estructura familiar convencional, las nuevas familias o los nuevos tipos de unidades de convivencia. Lewis Mumford explicó los efectos negativos del esparcimiento de los suburbios tras haber abandonado la lógica del transporte ferroviario y haberlo sustituido por el tráfico privado del automóvil que permite extender, sin límites, las carreteras y la urbanización por el territorio. También Jane Jacobs reivindicó la vida urbana de la ciudad densa frente a la vida en el suburbio, una vida que se había promocionado a base de desprestigiar la ciudad histórica
Paradójicamente, las urbanizaciones cerradas contemporáneas adoptan las morfologías de la ciudad jardín, realizando en forma de suburbio degradado la utopía de la ciudad con anillos verdes de Ebenezer Howard. Estas comunidades cerradas pretenden seguir criterios ecológicos de sostenibilidad, organizándose en torno a lagos artificiales, campos de deporte o pistas de golf, previa eliminación en el lugar de todo rastro de manto vegetal, de la vegetación autóctona y antigua y del agua preexistente, unos mecanismos totalmente carentes de autenticidad, pues ningún logro en la dirección de la sostenibilidad puede pasar por crear guetos para élites donde se pretenda eliminar la contaminación trasladándola a sus confines.
Si la esencia de la ciudad es su carácter público, al convertir partes de ella en privadas, esta deja de tener su función y se convierte en una aberración. En realidad, esta negación de la ciudad existente como lugar para la vida pública no es más que un espejismo; el trabajo, la educación, el ocio y el suministro siguen dependiendo de la gran ciudad que se ha abandonado.
Por otro lado, la búsqueda de referencias históricas mitificadas a la hora de realizar las viviendas se contradice con la imagen de los lugares de trabajo. Mientras los centros terciarios, conformadores de este urbanismo tardocapitalista, adoptan las formas de la alta tecnología, la vivienda adopta una imagen tradicional, aunque ambas se basen en el máximo control tecnológico. Paradójicamente, la tecnología como base de una vida urbana en constante mutación elige para el hábitat una imagen bucólica, intemporal y de falso pasado. Por ello, las tipologías arquitectónicas que se utilizan remiten a la nostalgia arcádica de casitas unifamiliares primitivas-bien sean de madera, ladrillo u hormigón, o vernáculas, victorianas o mediterráneas todo ello bajo el control férreo de un contrato mercantil donde se recortan las libertades y se establecen los derechos de cada quien, incluidas las recomendaciones formales para las viviendas.