Las instituciones artísticas.
El Ministerio de Instrucción Pública que se creó tras la revolución al mando del comisario Lunacharski -que había estado asociado a la Proletkult- era más tolerante con el arte moderno que el estamento dirigente del partido en su conjunto. Bajo la dirección de este nuevo ministerio hubo una reforma general de las instituciones artísticas. Los Talleres Libres, fundados en Moscú en 1918 y rebautizados Vjutemas (Talleres superiores artísticos y técnicos del estado) en 1920, fueron los sucesores de las dos principales escuelas de arte de Moscú anteriores a la revolución; la escuela Stroganov de Diseño industrial y la Escuela de Pintura, Escultura y Arquitectura. La fusión de la antigua escuela de arte con una escuela de artesanía que, desde 1914, había estado preparando a sus estudiantes para la industria, provocó una fractura institucional fundamental – similar a la que se produjo por la misma época en la Bauhaus de Weimar -, un cambio simbolizado por el curso introductorio de diseño o “sección básica”, que era compartido por todos los departamentos. En la escuela, los progresistas estaban divididos en dos bandos ideológicos; los racionalistas, encabezados por el arquitecto Nikolai Ladovski (1881-1941) y su Obmas (Talleres unidos de izquierda); y los constructivistas, entre cuyos miembros entaban el arquitecto Alexander Vesnin (1883-1959) y los artistas Varvara Stepánova (1894-1958), Alexander Ródchenko (1891-1956) y Alexéi Gan (1889-1940). Otra institución importante fue Injuk donde se formó en 1921 el Primer Gurpo de Accción Constructivista, de orientación izquierdista, y donde tuvo lugar un importante debate entre este grupo y los racionalistas acerca del problema de la construcción frente a la composición...
... OSA
En 1925 se formó un nuevo grupo profesional dentro de la facción constructivista, bajo el liderazgo intelectual de Moiséi Guinzburg (1892-1946) y los auspicios de Alexander Vesnin, que se llamó OSA( Unión de arquitectos Contemporáneos). Este grupo se oponía tanto a los racionalistas como al Primer Grupo de Acción, trataba de apartar la vanguardia de la retórica utópica de la tradición Prolektur y orientarla hacia una arquitectura fundada en el método científico y la injerencia rusa de una tendencia hacia la reintegración y la síntesis. Como señalaba León Trotski en su libro Literatura y revolución (1923): “Si el futurismo se sentía atraído por la dinámica caótica de la revolución…, el neoclasicismo expresaba la necesidad de paz, de formas estables”. Este era igualmente cierto para las vanguardias occidentales, donde -como veremos más adelante- hubo un retorno a la calma y la precisión neoclásicas como reacción en contra de la irracionalidad del expresionismo, el futurismo y el dadá.
El grupo publicó una revista, Arquitectura contemporánea y estableció estrechos vínculos con los arquitectos vanguardistas de Europa occidental El libro de Guinzburg El estilo y la época (1924)seguía de cerca el modelo de Hacia una arquitectura de Le Corbusier (aunque se oponía a la idea de las constantes platónicas) y estaba influido por el concepto de Kunstwollen formulado por Rielg. Osa planteaba una arquitectura de equilibrio en la que se reconciliarían las fuerzas estéticas y las tecnicomateriales; a ella se oponía ferozmente la ASNOVA de Ladovski por su actitud positiva y su síntesis en la tecnología.
Una manifestación anterior de estas ideas internacionalistas había sido la efímera revista trilingüe Vehch/Gegenstand/Objet publicada en Berlín en 1922 por El LissItsky – portavoz de la vanguardia rusa en Alemania. Y por el poeta Ilia Ehrenburg. El objetivo principal de esta publicación – que en su mayor parte estaba escrita en ruso- era familiarizar a los lectores soviéticos con las corrientes europeas. La revista enfatizaba la autonomía del objeto estético: “No queremos ver la creación artística restringida a los objetos útiles. Toda obra organizada – sea una casa un poema o una pintura- es un objeto plástico. El utilitarismo básico está lejos de nuestro pensamiento”. Aunque promocionaba ostensiblemente las últimas ideas constructivistas, la revista desatendía completamente la doctrina antiestética del Primer Grupo de Acción.
Los arquitectos OSA se concentraron en la vivienda y el urbanismo como principales instrumentos del desarrollo socialista. Guinzburg no era un defensor de la vida comunitaria en su modalidad más doctrinaria, según la cual debía aplicarse un estricto taylorismo tanto al trabajo como al tiempo de ocio, y la vida familiar debía quedar virtualmente abolida, pero pese a la importancia que Guinzburg concedía a las opiniones de la gente corriente, los tipos de viviendas que ofreció en su conjunto residencial de Narkomfin de Moscú (1928-1929) eran impopulares porque, con su superficie mínima, no permitían llevar esa vida desordenada de clan familiar a la que la gente estaba acostumbrada. Este edificio refleja la influencia de Le Corbusier en cuanto a su organización plástica y en lo relativo a la combinación de alojamientos familiares y servicios unitarios.
El campo del urbanismo, OSA quedó atrapada en la controversia entre los urbanistas y los desurbanistas. En este debate, los primeros proponían una descentralización moderada de las ciudades existentes, conservándolas en lo sustancial, y la creación de ciudades jardín suburbanas en la línea de Letchworth y Hampstead Garden Suburb, dos ejemplos realizados por Raymond Unwin en Gran Bretaña. Por el contrario, los desurbanistas propugnaban la demolición progresiva de las ciudades existentes, salvo sus núcleos históricos y la dispersión de la población por todo el campo. Las visiones desurbanistas de Guinzburg resultan evidentes en sus proyectos de concurso para la Ciudad Verde (una ciudad de ocio que debía constuirse cerca de Moscú) y para la ciudad siderúrgica de Magnitogorsk, en los Urales, una de las ciudades proyectadas como parte del primer Plan Quinquenal en 1928. Para Magnitogorsk, Guinzburg proyectó casas ligeras de madera sobre pilotis, adecuadas para una nueva clase de vida nómada. Estos planes se basaban en las teorías del sociólogo Mijail Ojitovich (1996-1937), que proponía una dispersión de la industria y unas relaciones equilibradas entre la vida urbana y la rural, apoyadas en el modelo de la propiedad universal del automóvil, inspirado en Ford. En sus proyectos, OSA adoptó el concepto de ciudad lineal tal como lo había propuesto el urbanista español Arturo Soria (1844-1920) y su discípulo Nicolai Miliútin (1889-1942), que también fue el cliente de las viviendas Narkomfin de Guinzburg
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Pág.169-179.“La nueva colectividad: arte y arquitectura en la Unión Soviética”
Esta reacción precipitó la formación de un nuevo grupo, OSA (Sociedad de arquitectos Contemporáneos), entre cuyos miembros iniciales, encabezados por Guínzzburg, estaban M. Barshch, A. Burov, L. Komarova, Y. Kornfeld, M. Ojitovich, A. Pasternak, G . Vegman, V, Vladimirov y los hermanos A. y V. Vesnin. Poco después de su fundación, OSA empezó a admitir miembros de otras disciplinas como la sociología y la ingeniería. La orientación esencialmente programática de OSA era tan hostil a la cultura productivista de la Proletkult como al esteticismo perceptivo de Ladóvsky. Desde el principio intentó cambiar el modus operandi del arquitecto, haciéndolo pasar de tener una relación casi de artesano con el cliente a ser un nuevo tipo de profesional que era en primer lugar un sociólogo, en segundo lugar un político y en tercer lugar un técnico.
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Págs. .201 -215“Arquitectura y revolución rusa” .
En su proyecto para el club obrero Rusakov en Moscú (1927-1928), el auditorio convergia en el escenario, y su extensión posterior se hacía volar sobre la parte trasera del edificio en tres secciones. Las precisas intersecciones y los contrastes de figuras se articulaban en los detalles. Melnikov , como otros miembros de la escuela ASNOVA, se inclinaba a creer que existía un lenguaje subyacente de formas al que se podía recurrir para provocar emociones específicas en el espectador; consideraba que era misión de la arquitectura apropiarse de este lenguaje universal de la forma y ponerlo al servicio de los temas vitales de la revolución. Esta postura fue duramente atacada con el argumento de que tenía sus raíces en la estética falsa, burguesa e idealista. Una crítica típica surgió de las teorías de la Unión de Arquitectos Contemporáneos (OSA) —a la que pertenecían Fedor Yalovkin, Moisei Guinzburg, Mijail Barsch, Viacheslav Vladimirov, y los hermanos Vesnin - que ridiculizan a ASNOVA por su autocomplacencia y su falta de atención a los aspectos prácticos. En un debate bien documentado que tuvo lugar en 1929, Yalovkin presentaba así la postura ‘constructivista' de OSA y criticaba a los descendientes del ‘grupo formalista' de ASNOVA:
La diferencia principal entre las asociaciones actuales consiste en su propio objetivo, esto es, para los constructivistas (la OSA) el papel social de la arquitectura reside esencialmente en que es uno de los instrumentos para la construcción del socialismo por medio de la colectivización de la vida, por medio de la racionalización del trabajo, por medio de la utilización de los datos científicos, etcétera , mientras que para [los formalistas] el papel social `adquiere una significación especial' y la esencia de esta `significación especial' es que se hace de la arquitectura un arte, no un arte contemplativo sino ‘activo', que ‘debe llegar a ser un medio' para la liberación de las masas, una potente palanca para la construcción del socialismo y un nuevo modo de vida colectivista que organice la psique y que eduque activamente la voluntad y los sentimientos de las masas hacia la lucha por el comunismo [...] Sus patéticas exclamaciones sobre el arte son reminiscencias de las búsquedas antediluvianas de un dios; y es que nosotros creemos que lo necesario no es inventar un arte, sino trabajar en la organización de la arquitectura partiendo de los datos de la economía, la ciencia y la tecnología . Es a esta gran obra a la que convocamos a todos los arquitectos de la Unión Soviética. Dentro de este espectro, en el extremo opuesto de las tendencias formalistas estaban las funcionalistas, según las cuales las nuevas formas estarian dictadas tan solo por la sociología y la técnica . En este caso, las críticas podían basarse en que los funcionalistas estaban imitando esa degradación de la vida que estaba implícita en la industrialización occidental.
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Págs. 27-78.“Historias”
PROPUESTAS DE VIVIENDAS CONTEMPORÁNEAS QUE COMPARTEN LAS RESPONSABILIDADES PRODUCTIVAS
Dentro de este contexto de ensayos de nuevos modos de vida comunitaria a finales del siglo XIX y principios del XX se encuentran las experiencias iniciales de la Unión Soviética, con los proyectos de El Lissitzky, Kosntantin Melnikov, los hermanos Vesnin o Mosei Ginzburg: nuevos equipamientos y casas comuna donde se daba prioridad urgente a la emancipación de las mujeres proletarias mediante la instalación de cocinas comunales, guarderías, baños públicos y cooperativas de todo tipo.
Podemos situar todos estos proyectos dentro de la genealogía de viviendas comunitarias contemporáneas, como los grupos vieneses Margarete Schutte – Lihotzky Hof y Sargfabrik.