Págs 181-206.... En el Centro Cultual para la Secretaría de Estado en Oporto (1981-1989) de Eduardo Souto de Moura (1952), se manifiesta la recreación del “principio del revestimiento” que teorizó Gottfried Semper, defendió sus escritos Adolf Loos y Mies van Der Rohe llevó a su máximo esplendor con su obra. Cada piel de material -los muros de piedra, de ladrillo, de estuco, de madera-, conservando sus propias características y lenguaje, se va superponiendo sin enmascaramientos, ni mimesis, ni confusiones.
En toda la obra desarrollada por Souto de Moura predominan las formas simples, las estructuras contundentes, los gestos únicos, la presencia conciliada de lo artificial y de lo natural, la precisión en la materialidad de cada elemento arquitectónico. Las diferencias a la escultura minimalista de Donald Judd están presentes, junto a influencias de Luis Barragán y, sobre todo, de Mies van Der Rohe. Pero aunque esta presencia de Mies sea dominante, en ciertos aspectos la posición de Souto de Moura es totalmente contrapuesta. Souto de Moura forma parte de una cultura empírica y contextualista, que pone énfasis en los detalles y que acepta los condicionantes concretos de cada proyecto y lugar como un dato positivo. En cambio, Mies, tal como declaró en 1961 tras la conclusión del Seagram Building, no compartía “la idea de que un edificio concreto deba tener un carácter particular. Pienso que ha de exhibir un carácter universal determinado por el problema global que la arquitectura debe luchar por resolver”.
.... (Dentro de un lenguaje de diversidad del minimalismo, podemos destacar la categoría de auterreferencialildad y relación con el lugar)
.... La mayoría de estas características -como la distorsión de la escala- se relacionan con otro rasgo básico: la autorreferencialidad de toda obra genuinamente minimalista; el intenso aislamiento de cada cosa. Si se podía establecer que la ciudad y la cultura habían sido los dos máximos paradigmas de la arquitectura desde los años sesenta, para estos arquitectos estos dos referentes han perdido ya relevancia.
Sin embargo, y aunque parezca paradójico, en la mayoría de los casos se da una estrecha relación con el lugar, un contextualismo nada literal. En las obras de estos autores existe una relación entre objeto y ambiente. Y cualquiera de estas obras pierde todo su sentido si es extrapolada del lugar al que pertenece. Los edificios de Tadao Ando y Eduardo Souto de Moura constituyen el más espléndido ejemplo de este carácter autónomo y autorreferencial y, al mismo tiempo, deudor de una cierta relación abstracta con el lugar.
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