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RIVERA, David.,La otra arquitectura moderna. Expresionistas, metafísicos y clasicistas. 1910-1950.


Edit. Reverté. Barcelona, 2017. 


Págs. 159-190.” El clasicismo moderno en Italia”  


El barroquismo más exuberante y original de la época fascista puede rastrearse quizás hasta el idiosincrásico arquitecto art nouveau Gino Coppedê, cuya última gran aportación (el barrio que lleva su nombre, en Roma) se terminó en 1925, tras más de diez años de trabajos. En ese mismo momento comenzaba la construcción de una de las monstruosidades más fascinantes de la primera mitad del siglo xx: la estación de Milán (1925-1931), obra de Giuseppe Sacconi, realizada según un proyecto completamente revisado tras el ascenso al poder de Mussolini. Ambas obras llevaban a un extremo onírico de expresividad el clasicismo fantástico y misterioso que se podría encontrar después en tantas obras del periodo fascista: por ejemplo, en el Palazzo Fidia de Milán (Aldo Andreani, 1929-1932) o la central eléctrica de Porta Maggiore, Roma (Raffaele De Vico, 1933), que se hacía eco de la vecina e insólita tumba de Eurysaces, un mausoleo romano del año 30 a.C. que parecía haber sido ideado por Antonio Sant'Elia o el propio Piacentini.


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