A partir de bis reflexiones sobre las zonas de acumulación de residuos plásticos, conocidas como el séptimo continente, el arquitecto Vincent Callebaut nos proyecta hacia el año 2065 y un pueblo submarino conocido como "Aequorea'' que se encuentra frente a la costa de Río de Janeiro (Brasil).
El séptimo continente está formado por 27 millones de toneladas de residuos plásticos, aprisionados por las corrientes oceánicas en zonas conocidas como giros oceánicos.
En la historia imaginada por el arquitecto, una nueva civilización, los Meriens, inventa un nuevo proceso de urbanización en un entorno submarino convirtiendo estos residuos de plástico en materiales impermeables y duraderos. Gracias a Algoplast, un nuevo material compuesto de algas y residuos reciclados, los Meriens imprimen en 3D una aldea flotante autosuficiente, Aequorea. Al igual que las medusas luminiscentes de las que Aequorea toma su nombre, la aldea se basa en tentáculos submarinos para garantizar su estabilidad y crear la energía necesaria para su desarrollo. En la superficie, cuatro puertos deportivos permiten acceder a una cúpula de 500 metros de diámetro que alberga huertos comunales, invernaderos y zonas de agricultura biológica.
Las torres retorcidas -en las que se apilan capa sobre capa espacios habitables modulares de 25 a 250 m2, laboratorios científicos, plantas de reciclaje, hoteles educativos, etc.- descienden hasta una profundidad de hasta 1.000 metros.
La electricidad se suministra a los acuanautas, los habitantes de esta aldea, por diversos medios, entre ellos una planta de conversión de energía térmica oceánica y turbinas de agua en el lecho marino.
Cada aldea flotante podría albergar a 20.000 habitantes.
Este proyecto de aldea submarina con énfasis en la ecorresponsabilidad está actualmente en fase de investigación y desarrollo.