Págs. 635-655” Lo Universal y lo local. Paisaje, clima, cultura”
En este mismo periodo, el arquitecto mexicano Teodoro González de León(que a veces trabajaba con Abraham Zabludovsky) desarrolló un vocabulario para Importantes encargos institucionales que usaba grandes portales, pantallas y pérgolas en hormigón rugoso y casi cincelado. Sin duda había ecos de las ásperas obras tardías de Le Corbusier(González de Leónhabía trabajado en el taller de la Rue de Sévres en 1946), pero también había ideas espaciales nítidas y congruentes, como la transición desde el ámbito público al privado mediante paseos cubiertos, o la organización de la planta en torno a un espacio central de distribución que contenía capas de plataformas, terrazas y jardines. Fue en edificios como la embajada de México en Brasilia(1970), la Delegación Cuauhtémoc(1972) o el Colegio de México(1974-1976), estos dos últimos en Ciudad de México, donde González de León llevó su arquitectura a la madurez. Todos ellos empleaban temas monumentales como el gran portal a base de vigas flotantes, la plataforma ancha y la escalera procesional. Había ecos subliminales de la grandeza horizontal de las ruinas precolombinas, y de las figuras angulares de las ménsulas antiguas, mientras que la reinterpretación de la idea del patio invocaba un tipo `constante' que recorría la arquitectura mexicana desde el principio. González de León resumía su postura como «una constante preocupación por 'traducir' el lenguaje del movimiento moderno internacional a una realidad local». En su opinión, esto era una versión actualizada del proceso de regionalización que otras fases estilísticas, como el Románico o el Gótico, habían sufrido en sus épocas respectivas.