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MONTANER J.M. MUXI Z., Arquitectura y política.Gustavo Gili. Barcelona, 2011. 


Págs. 197- 246.“Alternativas” 


Pág.231. El espacio de los intelectuales y artistas, de los técnicos y los críticos.


En este proceso, la crítica a la industria cultural y a la cultura espectáculo, con lo que implica de exigencia de un pensamiento crítico y de cierto tipo de intervenciones de los técnicos y los profesionales, ha sido un hecho recurrente a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, expresado en diversos hitos. Tal como hemos citado, en su estudio de la Dialéctica de la Ilustración, Max Horkheimer y Theodor W. Adorno criticaron desde su exilio de Los Ángeles la naciente industria de la cultura y de los medios de la sociedad de masas, con su ilimitada capacidad para absorberlo todo.


A pesar de ello es vital seguir buscando alternativas, tal y como hacen grupos creativos y activistas; como Santiago Cirujeda, con su grupo de recetas urbanas, o la Panadería, ambos de Sevilla; Colectivos como Laboratorio Urbano (2002), Observatorio Metropolitano (2006), “Esto es una plaza”, Basurama o Ecosistema Urbano, todos ellos en Madrid, que han puesto en marcha una nueva práctica arquitectónica; activista, imaginativa, crítica, colectiva y sin personalismos ni nombres propios; iniciativas de promoción del arte social, como idensitat, o grupos alternativos de jóvenes arquitectos como Le Col en Barcelona; o las acciones del grupo Atelier d´Architecture Autogerée (aaa) en Paris, creado por Constantin Petcou y Doine Petrescu. Se trata de pequeños proyectos compartidos que encuentran la posibilidad de ser realizados, plasmando lo que sería una ciudad de la nueva subjetividad y un urbanismo alternativo.


O cuando desde la misma Administración se potencian dichas iniciativas creativas o participativas desde concejalía de cultura, juventud, participación, medio ambiente o bienestar social; tal como ha sucedido en Cataluña en ciudades como Granollers, con la creación del Centre Cultutal y Artistic Fàbrica de les Artsen el antiguo conjunto de la fábrica Roca Umbert y con la política de participación de niños en el proyecto y realización de un parque cerca de su escuela, dentro del programa “Fem un jardi” (Hagamos un jardín).

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