Pág.102-106. “Tony Garnier y la Cité Industrielle, 1899 -1918”
A pesar del obvio impacto de la Cité en el pensamiento urbanista de Le Corbusier, su influencia general fue limitada porque, aparte de las obras aisladas de Garnier en Lyon, sus propuestas básicas nunca fueron puestas a prueba ni extensamente publicadas. A diferencia de la ciudad-jardín modelo de Ebenezer Howard (1898), que fue realizada como una estrategia de ampliación de Letchworth Garden City el año 1903, difícilmente cabía referirse como modelo probado. De hecho, estas dos alternativas no podían ser más opuestas, ya que en tanto que la Cité de Garnier era inherentemente expansible y disfrutaba de una cierta autonomía gracias a basarse en una industria pesada, la Rurisville de Howard estaba limitada en tamaño y era económicamente dependiente, debido a estar basada en industria ligera y una agricultura a pequeña escala. Y en tanto que la Cité de Garnier, junto con el proyecto de Jaussely para Barcelona de 1904, influiría los modelos de planificación teórica creados durante la primera década de la Unión Soviética, el esquema de Howard conduciría a la proliferación reformista de comunidades de tipo ‘ciudad-jardín’ y por último igualmente pragmático programa New Town que surgió en Inglaterra después de la segunda Guerra Mundial.
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Págs. 27-78.“Historias”
Una pieza clave inicial en la evolución de las relaciones entre formas arquitectónicas y poder ,fue el panóptico que Jeremy Bentham elaboró como concepto diagramático a finales del siglo XVIII; del control opresivo. De los laberíntico y oscuro tardomedieval se pasó a un control omnipresente y liviano basado en la visión y la luz, el vacío y la posición elevada. Desarrollado como semi-círculo, como círculo o, de manera más espaciosa, con galerías radiales, dicho esquema se extendió por todo el mundo, especialmente en los edificios penitenciarios, pero también en hospitales, manicomios, cuarteles, fábricas y otras instituciones basadas en el control.
Esta idea de control desde el punto de vista central se trasladará al urbanismo, con la apertura de ejes radiales y esquemas en diagonales, para potenciar la jerarquía urbana, tal como ya habían sido ensayados en la Roma del papa Sixto V, el París del Barón Haussman y la Barcelona del plan de León Jaussely. En oposición a estos trazados jerárquicos, se proyectaron las mallas y cuadrículas urbanas en ciudades como Nueva York o la Barcelona de Ildefonso Cerdá.