Imprimir

MONTANER Josep Maria., La modernidad superada. Arquitectura, arte y pensamiento del siglo XX .


Edit. Gustavo Gili. Barcelona, 2002.


págs.25-58 “Espacio y antiespacio. Lugar y no lugar en la arquitectura moderna” 


Espacio y lugar


La concepción de espacio infinito como continuum natural, receptáculo de todo lo creado y lo visible, tiene una raíz ideal platónica. Platón habla en el Timeodel chora como el espacio eterno e indestructible, abstracto, cósmico, que provee de una posición a todo lo que existe. Se trata del tercer componente básico de la realidad, junto al Ser y al Devenir. Aristóteles, en cambio, identifica en su Física el concepto genérico de "espacio" con otro más empírico y delimitado que es el de "lugar", utilizando siempre el término topos. Es decir, Aristóteles considera el espacio desde el punto de vista del lugar. Cada cuerpo ocupa su lugar concreto y el lugar es una propiedad básica y física de los cuerpos. Si para Platón "las ideas no están en un lugar", en cambio según Aristóteles "el lugar es algo distinto de los cuerpos y todo cuerpo sensible está en el lugar /.../. El lugar de una cosa es su forma y límite/.../. La forma es el límite de la cosa, mientras el lugar es el límite del cuerpo continente/.../. Así como el recipiente es un lugar transportable, el lugar es un recipiente no trasladable".


---


MONTANER, Josep María., Sistemas arquitectónicos contemporáneos. Gustavo Gili. Barcelona, 2008. 


Págs. 90-115.“Universos de la realidad y del tiempo” 


UNIVERSOS DE LA REALIDAD Y DEL TIEMPO 


Otra posición, que media entre el estricto racionalismo y la idealización de la naturaleza, crea a partir de las preexistencias y datos que aporta la realidad como fenómeno visible, confiando en su certeza. Los sistemas formales generados por el realismo parten de la voluntad de adaptación al contexto. Son sistemas de objetos generados por la máxima atención a la realidad -que cierta literatura traslada a la narración y cierto cine al documental- y a los valores de las preexistencias ambientales, tal como las definió Ernesto Nathan Rogers. En la posición del realismo encontramos una pulsión ética hacia la búsqueda de una verdad sensible, demostrando que en el arte, la arquitectura y el urbanismo existe la posibilidad de una honestidad estética, más allá de la legal, civil y judicial. Sería funcionalismo no dogmático, que atiende a los fenómenos de la realidad sin a priori formales. Desde los planteamientos de una arquitectura social y política, se proponen formas generadas con la participación de los usuarios, en las que la intervención del tiempo se toma como factor positivo y creativo. Es, en definitiva, el arte y la arquitectura de lo que históricamente se ha denominado el "realismo social", que ponen énfasis en el ser humano, en el "humanismo". Y aunque tengan diferencias, el libro tiene en cuenta los sistemas de objetos encontrados creados por el arte pop, configurados a través del filtro mediático de la representación de la realidad.


Vigencia de las formas de la realidad: el cine documental


El realismo constituye una vieja tradición en el pensamiento occidental, a partir de la filosofía griega y de la Física de Aristóteles; un pensamiento que desde el siglo XIX se ha extendido por distintas disciplinas y contextos culturales. El realismocomo posición no implica tipos de formas, sino que define métodos de análisis, interpretación y creación que deben partir de los datos empíricos y que utilizan los materiales creativos más próximos a la realidad. Al argumentar la primacía y la complejidad de la realidad, Albert Camus(1913-1960) escribió: "El arte, en cierto sentido, es una rebelión contra el mundo en lo que éste tiene de fugitivo e inacabado: no se propone, pues, sino dar otra forma a una realidad que, sin embargo, está obligado a conservar, porque es la fuente de su emoción. En este sentido todos somos realistas y nadie lo es. El arte no es ni el repudio total de lo que existe, ni la aceptación total de lo que existe. Es, al mismo tiempo, repudio y aceptación. Y por esto, no puede ser sino un desgarramiento perpetuamente renovado. El artista se encuentra siempre en esta ambigüedad, incapaz de negar lo real y, sin embargo eternamente dedicado a discutirlo en lo que lo real tiene de eternamente inacabado".' El realismo progresista de Albert Camus, por tanto, se nutre de una realidad que al mismo tiempo es necesario transformar. En la arquitectura, el urbanismo y el paisajismo, el desafío del realismo comporta la búsqueda de formas para proyectar sobre las preexistencias, entendiendo los sistemas existentes como el punto de partida. De ahi que los arquitectos del Team 10inventaran las formas de los clusters y de los mat-buildingscomo estrategias formales, pragmáticas y experimentales para adaptarse mejor a una realidad en evolución, para infiltrarse entre los intersticios de lo existente, para dejar que el tiempo intervenga como proyectista.


 

Subir