Págs. 79-114. “Mundos”.
El siglo xx tuvo el aviso del Titanic, pero no se oyó hasta la implosión de los campos de concentración nazi. Hoy tenemos los de Chernóbil, Bhopal, el Golfo de México o Fukushima y otras catástrofes, pero se nos pretende amnésicos se cuenta con que siempre habrá bomberos heroicos dispuestos a apagar fuegos, a rescatar niños bajo los escombros y a sacrificar sus vidas para cubrir con el hormigón del olvido los ignominiosos errores de los gobernantes, la avaricia de los empresarios y la irresponsabilidad de los técnicos. Esta es la esencia de nuestro mundo post-Chernobil: saber que esta sociedad tardocapitalista conduce a la destrucción, la contaminación y el abismo pero no adoptar medidas para evitarlo y para crear nuevos sistemas económicos, sociales y energéticos Parece que se prefiere convivir explícitamente con el accidente, esconder la cabeza y retrasar un cambio imprescindible. A pesar de los acuciantes avisos del cada día más evidente fenómeno del calentamiento global, con el deshielo de los polos y el paulatino aumento del nivel del mar, la capacidad de reacción sigue siendo poca en nuestra era con síndrome post-Chernóbil": preferimos olvidar tomando el narcótico efímero del consumo.