Imprimir

MONTANER J.M. MUXI Z., Arquitectura y política.Gustavo Gili. Barcelona, 2011. 


Págs. 115-158. “Metrópolis”


La única alternativa para conseguir que los tejidos urbanos históricos no sean engullidos por el sistema turístico y sus habitantes paulatinamente expulsados radica en conseguir que las Administraciones y los operadores turísticos inviertan en la calidad de vida de dichos lugares a través de cuotas, impuestos y tasas. Es decir, que los beneficios del turismo se repartan entre todos y todas, potenciando lógicas de redistribución del éxito: favoreciendo políticas sociales de vivienda; revisando continuamente el plan de usos y el equilibrio de los comercios, para evitar que las tiendas de alimentación se sustituyan por bares y restaurantes, tiendas de moda y de souvenirs promoviendo la calidad y mantenimiento del espacio público; y realizando equipamientos específicos para la vida cotidiana -guarderías, centros de asistencia primaria, bibliotecas, escuelas para adultos, etc.- que complementen los equipamientos genéricos -museos e instituciones- que ya poseen estos barrios.


            Otra clave es la creación de auténticos espacios públicos de dominio público. No como la Potsdamer Platz en Berlín, con una Sony Plaza que tiene unas reglas de régimen interno exclusivas y privadas que lo prohíben casi todo y solo permiten consumir. Las Normas del Civismo en Barcelona del año 2005 tomaron, entre otros precedentes, las reglas de la Sony Plaza, que prohíben la venta ambulante, interpretar música y actuar, mendigar, manifestaciones políticas y propaganda, ir en bicicleta y en patín, los perros deben ir con correa y no se puede alimentar a las palomas, ni llevar globos o lanzar fuegos artificiales; cualquier infracción se castiga con una multa. La paradoja es que Barcelona, una ciudad real, se haya inspirado en las reglas de un centro comercial tematizado; es decir, una ciudad no real. En la actualidad se considera a Barcelona la ciudad más normativa y represiva de España.


Los auténticos espacios públicos serían lugares como el Centro Cultural de Sâo Paulo (CCSP), de Luiz Benedito Tellez y Eurico Prado Lopes, y el SESC Pompeiade Lina Bo Bardi, también en São Paulo; la Biblioteca Pública en Seattle, Estados Unidos, de Rem Koolhaas y Joshua Ramus; o la Mediateca, en Sendai, Japón, de Toyo lto; lugares de acceso libre y que ofrecen servicios gratuitos.


---


MONTANER J.M. MUXI Z., Arquitectura y políticaGustavo Gili. Barcelona, 2011. 


Págs. 159-196.“Vulnerabilidades” 


                  El Berlín contemporáneo es otro caso emblemático, especialmente en Potsdamer Platz. En esta plaza se han borrado los vestigios de memoria urbana con la construcción de una arquitectura genérica con una voluntad contraria al reforzamiento y especificidad de la ciudad. En este caso se trata de una ciudad destruida por una guerra y por la herida de la división del Muro de Berlín entre 1964 y 1989. Ciertamente, en algunos casos, tal como les sucede a las personas, las colectividades prefieren no recordar los episodios más pesados de su pasado. Sin embargo, si escondemos las heridas para que no se vean ni recuerden, volveremos a caer en los mismos errores.


                  El conjunto de Potsdamer Platz fue promovido por grandes empresas (Mercedes Benz, Sony y Hyatt) y construido por firmas arquitectónicas internacionales. Constituye un emblema de borrado de los vestigios existentes, en este caso la memoria ignominiosa del Muro de Berlín y la eliminación del contacto con el mundo real que lo circunda: barrios de emigrantes y el Kulturforum. Se trata de un caso extremo de segregación: de ser tierra de nadie ha pasado a ser un enclave de superlujo con una morfología y unos elementos urbanos proyectados deliberadamente para aislarse del Kulturforum y del resto de la ciudad.


                  En los casos que se tratan en este texto se produce una paulatina injerencia del sector privado en la gestión de un espacio público, que acaba convirtiéndose en lugar de control y de normas. El edificio Sony, cuya plaza cubierta constituye el corazón mismo de Potsdamer Platz, es un ejemplo claro de esta privatización del espacio público, donde solo se potencian actividades de consumo y donde en cada acceso una pequeña placa con un “reglamento de la casa” prohíbe cualquier acción lúdica o reivindicativa, manifestarse, la venta ambulante, la mendicidad, andar en bici o patines, jugar y correr, llevar globos, utilizar fuegos artificiales o sentarse en las escaleras; tampoco pueden dejarse sueltos los perros ni dar de comer a las palomas.


---


MONTANER, Josep María., Sistemas arquitectónicos contemporáneos. Gustavo Gili. Barcelona, 2008. 


Págs. 148-171.“Dispersión y fragmentación” 


Dispersión de objetos segregados y aislados


Al igual que ocurre con la destrucción de los ecosistemas por las redes de infraestructuras lineales y los núclesos urbanos, el caso límite de la dispersión es aquel donde los fragmentos, están irremediablemente desarticulados, segregados y aislados.


Como se ha dicho anteriormente, la fragmentación creativa a escala urbana (basada e el collage y en la superposición, que acepto la mezcla, la ambigüedad, donde la diversidad puede convivir), es muy diferente de aquella fragmentación que lleva a la segregación, a las piezas urbanas no relacionadas, a las nómadas autónomas, es decir, a los edificios como objetos abstractos y aislados, a las comunidades con puertas.


La fragmentación contemporánea que provoca la utopía neoconservadora de la ciudad global se basa en edificios corporativos aislados que deprecian su entorno urbano, dejando un vacío sin atributos a su alrededor en el que dominan las calles, los aparcamientos y las autopistas; barrios cerradosurbanizaciones privadasdefinidas por muros y rejas., centros comerciales y de ocio como grandes fortalezas segregadas de la ciudad tradicional; y parques temáticoscomo focos que provocan la destrucción del territorio. En definitiva, las piezas arquitectónicas que los grandes operadores multifuncionales imponen sobre las ciudades, exigiendo grandes solares limpios de memoria social y patrimonio, promoviendo una compartimentación de los urbano que no es más que la perversión de la zonificación de la ciudad racionalista (residencia, trabajo y ocio) conectadas por vías rápidas.


 Por lo tanto, de la misma manera que hay dos tipos de laberinto, el geométrico, repetitivo y uniforme, presente en el mundo fantástico de Jorge Luis Borges, y el barroco y caótico tal como son las favelas de Rio de Janeiro, hay también dos tipos de fragmentación y collage; aquella que recorta ,articula y superpone creando un patchwork lleno de zonas de contacto y que consigue una nueva identidad formal; y aquella que divide, segrega y dispersa creando un universo de fragmentos autónomos, aislados y sin contacto entre ellos. Existen dos casos de estudio emblemáticos de estas operaciones urbanas hechas con objetos aislados y fragmentados.


Por una parte la intervención en Postdamer Platz en Berlín, formada por hoteles, edificios de oficinas y centros comerciales, de autores como Rafael Moneo, Renzo Piaano, Hans KollHoff, Arata Isozaki o Richard Rogers. El conjunto cubierto de la plaza Sony de Postdmer Platz, obra de Helmut Jahn, con  su gran atrio cubierto, crea una simulación de diversidad urbana interior basada exclusivamente en el consumo y que prohíbe casi todos los usos lúdicos no consumistas, les derechos civiles y comunitarios del espacio público, con unas estrictas reglas de uso del llamado espacio público (que en realidad no lo es) tiene muy pocos puntos de acceso y se han diseñado sutiles barreras urbanas (setos, estanques de agua, bancos o vallas) que impiden el acceso al conjunto de la Postdamer Platz desde el Kultur Forum.


Por otra parte,  en el recinto del Fórum 2004 en Barcelona, caracterizado a cualquier escala por


Estar construido por fragmentos inconexos, cada parte tuvo una gestión autónoma, cada pieza se justifica por sí misma sin que ningún trazado constituya un proyecto urbano coherente. La extrema fragmentación del planteamiento basado en áreas de actuación y edificios autónomos se va reproduciendo en cada una de las piezas. La fragmentación en la forma y en el pavimento de colores de la plazaproyectada por José Antonio Martínez LapeñaElías Torres; el Parque Litoral, el Parque Litoral de Sudoestede Foreing Office Architects (FOA) y Teresa Gali-Isardestá resuelto a partir de una única e inoperante pieza de pavimento que crea una falsa topografía de divisiones y escalonamientos; el Centro Internacional de Convencionesde Josep Lluis Mateo,inspiado en el Congreso de Rem Koolhaas, es un contenedor conformado a la vez por fragmentos y formas violentadas. En definitiva, esta mala copia de Euralille ha terminado siendo un conjunto extremadamente subdividido lleno de objetos redundantes, desniveles, muros y límites, fragmentos, que perteneces a tejidos urbanos distintos, pensados de manera autónoma por cada autor y muy mal conectados entre sí. Justo al lado del recinto del Forum 2004 se demuestra como el carácter fragmentario y disperso de todo el conjunto, el dominio de los intereses privados u la voluntad de segregación, es tan fuerte que ha llegado a romper y mutilar la estructura orgánica y filamentosa que Enric Miralles y Benedetta Tagliabue (EMBT)proyectaron para el parque que horma parte de la promoción del barrio privado de Diagonal Mar (1997-2004).


Otros ejemplos de falta de integración urbana, como la Postdamer Platz en Berlíno el Forum 2004 de Barcelona, colecciones de objetos globales de espacios locales, son zoológicos arquitectónicos , sistemas autónomos pensados precisamente para diferenciarse completamente de su entorno, construyendo barreras físicas y psicológicas para disgregar grupos sociales.

Subir